100 sueños hechos realidad

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Por José Alejandro Vargas

En alianza con Revista EL CLAVO

Conozca  cómo los caleños experimentaron más de cien sueños hechos realidad con 100 en 1 Día movimiento ciudadano, una propuesta que se expande por los diferentes territorios del mundo. Aquí, parte de su historia.

100 en 1 di¦üa

100 en 1 día empezó como un cuento, un cuento que fue contándose por toda la ciudad. Al principio había escepticismo, incluso incredulidad. Y es que saber que había una posibilidad de pensar, de imaginar, incluso de soñar la ciudad como tantos la quisiéramos ver, era algo que generaba incertidumbre. “¿Será verdad?”, “¿Y qué tal si esto es una estafa?”, o “¿Qué movimiento político habrá detrás de todo esto?”, pensaban algunos. Pero el cuento siguió viajando por universidades, instituciones, empresas, centros educativos, bibliotecas, teatros, redes sociales y otros colectivos urbanos.

A la cita llegaron artistas, fotógrafos, emprendedores, estudiantes, músicos, líderes comunitarios y todos a quienes les sedujo el cuento de la magia de la creación. Fernando Torres, uno de los difusores de 100 en 1 Día nos expresó que al principio las personas hacían una cara de sorpresa y exclamaban: “¡Uy, cómo así!, ¿hay gente haciendo estas cosas? –Pero en seguida decían–: Un momento, ¡qué rico! ¿Cómo me uno? ¿Qué hay para hacer?”.

A punta de marcador y pliegos de cartulina fueron quedando registradas una a una las diferentes intervenciones de carácter social, cultural, ambiental, y en el espacio público. Las primeras cien intervenciones se reportaron el 15 de abril. En Bogotá, el 26 de mayo de 2012, con más de 3.000 personas, se registraron 250 intervenciones. La semana pasada, en Cali fueron registradas 141, es decir, 141 sueños hechos realidad.

Grupo taller

Donde empezó el movimiento ciudadano

En Bogotá. Bajo la influencia de un grupo de investigadores daneses de la escuela KaosPilot (Pilotos del Caos), dedicados a promover estrategias para cambiar el mundo desde la sociedad, no desde los gobiernos sino desde la gente misma. Ellos, en alianza con un grupo de emprendedores, se comprometieron  a trabajar mano a mano por el cambio en la ciudad. Cuentan que al principio crearon un grupo de cincuenta personas, para ejecutar seis proyectos encaminados al cambio ciudadano.

Una noche propusieron que en vez de hacer seis intervenciones plantearan cien formas de tomarse una ciudad entera. En un comienzo, la propuesta parecía inalcanzable, pro esto les permitió tomar riesgos y pensar en grande.

Así fue como empezó este movimiento ciudadano, que el 9 de mayo se tomó las calles de Cali para convertirla en la ciudad de sus sueños. También se han unido ciudades como Bogotá, Pasto, Pamplona, Chinú, y para este año se espera que se sumen ciudades como Medellín, Copenhague y San José de Costa Rica.

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Cómo los caleños soñaron su ciudad

En el tema ambiental se registraron  varias intervenciones. Una de ellas estuvo a cargo de Mauricio Sánchez, con la reforestación de Cristo Rey. La Fundación Cali Bacana también aportó su granito de arena con su lema “Cali más limpia, más bonita”.

Por parte de las artes, las letras fueron protagonistas. Esta vez, más de diez intervenciones enfocadas en la lectura se tomaron la ciudad, a manos de movimientos como Cambalache Literario; Santa Rosa y su memoria; Libros Barco; Libros tuyos, míos, de nadie; Bici-poemas y, por último, los Poetas Vuelven al Parque.

Hubo una intervención que revivió la poesía vallecaucana, donde personalidades celebres como Jorge Isaacs, Carlos Villafañe, Octavio Gamboa, Ricardo Nieto, Antonio Llanos y José Antonio Moreno se inmortalizaron con su voz. Un pasado y un presente en la poesía nacional. Tal cual como lo diría Pablo Neruda, “el poeta moralmente es un cronista de su tiempo”.

Otras de las intervenciones que expresaron su voz de lucha estuvieron encaminadas a concientizar a los ciudadanos para apoyar el proyecto de Ley 244, que busca la liberación de los animales en los circos, un debate que había sido aplazado cuatro veces y que por hoy cuenta con la aprobación del Senado de la República.

Otros de los actos heróicos se dio en el sur de la ciudad: un grupo de personas pintaron el río Cañaveralejo sobre el asfalto, en conmemoración a su historia y para promover el respeto por él. El objetivo es cambiar el nombre de la estación del MIO que actualmente se conoce como estación Plaza de Toros, ubicada por donde aún transita el río que pareciese navegar a la sombra de sus habitantes.

Y así terminó este gran sueño, en medio de abrazos gratuitos, sonrisas enormes y un gran compromiso por la ciudad de los sueños alcanzables.

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