17 D

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@anaruizpe

Por esa costumbre tan gringa de utilizar abreviaturas para nombrar las cosas, los más grandes atentados terroristas de la historia reciente suelen denominarse por el día en que ocurrieron y la inicial del mes que corresponde. Por eso, a los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono se lo recuerda con el 11 S, y a las bombas en los trenes de Madrid se le llama el 11 M. No hace falta señalar el año en que ocurrieron, hay que buscar en los recuerdos que la mente asocia con el hecho, o preguntarle a “mr. Google” que todo lo sabe, para sacar la cuenta de los años transcurridos desde el suceso. Pero el día y su inicial quedan marcadas con tinta indeleble en la memoria de la humanidad.

Así como es importante darle nombre a los hechos de la guerra para que la memoria no permita que se los lleve el olvido, habría que marcar los días en los que la esperanza florece, para que recordemos siempre que los días de las buenas noticias también existen, y que es necesario resguardar la memoria para algo más que el dolor y el agobio.

El pasado miércoles 17 de diciembre ocurrieron, con pocas horas de diferencia, dos hechos de trascendencia mundial, y uno nacional, que bien ameritarían denominar a esta fecha 17 D, por siempre. Cuando nos despertamos en Colombia, llegó desde Estrasburgo la primera emocionante noticia. El Parlamento Europeo, por inmensa mayoría, votó a favor del reconocimiento del Estado Palestino; con esta decisión, ya son 135 países (de los 198 que hacen parte de la ONU) los que reconocen el Estado Palestino. “Puede ayudar al proceso de paz”, dijeron los eurodiputados. En un primer paso en este mismo sentido, el 6 de diciembre pasado Colombia le concedió a la legación de Palestina en Colombia el estatus de misión diplomática, y los presidentes del Senado y la Cámara le pidieron, en carta dirigida al Presidente Santos, que reconozca al Estado de Palestina.

Al medio día, una noticia que el mundo esperó por 53 años se dio desde Washington y La Habana: la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. A instancias del Papa Francisco, Barack Obama sorprendió al mundo dándole una estocada a la estupidez norteamericana de más de 5 décadas. “Terminamos con un enfoque obsoleto que por décadas fracasó en promover nuestros intereses”, dijo Obama, al anunciar que caía el muro que, como el de Berlín, aislaba a un pueblo de otro, al comunismo de su entorno, al pueblo cubano de la posibilidad de acceder a productos de primera necesidad. Aunque los republicanos y los cubanos en el exilio desaprobaron la decisión de Obama, pronto veremos escenas de júbilo cuando se reencuentren miles de familias fracturadas por el bloqueo.

Todavía con el corazón latiendo acelerado por la reconciliación cubano norteamericana, en la tarde del 17 D las Farc anunciaron que a partir del 20 de diciembre dan inicio a una tregua unilateral indefinida. En lo que va corrido de las negociaciones en La Habana, las Farc han decretado 4 treguas unilaterales, todas ellas con fecha de finalización; pero ésta es la primera vez que se declara de manera indefinida.

Muchas buenas noticias, todas que nos llenan de júbilo a quienes creemos que la paz es posible. El 17 D se avanzó en la ruptura del maniqueísmo frente a Palestina, se puso punto final a la Guerra Fría en el continente americano y se dio uno de los pasos más firmes en el proceso de paz colombiano. El 17 D debería ser declarado como el día de la reconciliación y la esperanza de paz

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