30 Muertos en una semana

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pablo-uribePablo Uribe

@pablouribe90

 

Vuelve y juega la inseguridad en Cali. Desde que la actual administración asumió el gobierno de la ciudad, la seguridad ha sido una y otra vez, el gran lunar. Innumerables veces hemos manifestado a través de esta columna que en la Alcaldía no le están dando la importancia que se merece al tema; no sólo desde el punto de vista presupuestal, que pasó de 23 mil millones en el 2011 a 15 mil millones en el 2014, sino también desde el punto de vista de la voluntad política y las soluciones reales.

Esta administración ha sido paradójica: pues cuando se trató de imponer sanciones fuertes y efectivas contra los infractores de tránsito, existió todo el apoyo político necesario para llevar esto a cabo. Pero cuando llego la hora de enfrentar con todo el peso de la Ley a los criminales, la Alcaldía escondió la cabeza debajo de la tierra y le hizo el quite al asunto.

En la administración no han querido perseguir de frente a los bandidos que tienen sometida a la ciudad; antes por el contrario: han perseguido a los ciudadanos. Con una idea errada de que los mismos caleños se están matando entre sí, como si fuésemos una manada de salvajes, la Alcaldía se ha negado a realizar ofensivas reales contra los verdaderos responsables de la violencia: las mafias, las pandillas, los narcos, las organizaciones criminales.

Las grandes políticas de seguridad de esta Alcaldía se pueden agrupar en tres: reducir el horario de la rumba, prohibir el porte de armas y decretar toques de queda para algunos barrios. Pero una persecución real, con toda la fuerza de la Ley, contra los bandidos, no ha existido. Es más, ha sido mayor la persecución contra los que salen en pico y placa, que contra los que roban, violan y matan.

Lo chistoso es que la filosofía de la “mano fuerte” funcionó perfectamente en el tema del tránsito, pero la filosofía de “mirar hacia el otro lado” en el tema de la seguridad ha fracasado estruendosamente.

Después de que se perdieran más de 30 vidas en menos de una semana, la Alcaldía  -insensiblemente debo decir- trató de bajarle el calor al tema diciendo que, en comparación con los mismos del año pasado, se han reducido los homicidios en Cali.

Al escuchar este argumento me acordé que precisamente el año pasado, el exsecretario de Gobierno de la ciudad, Carlos José Holguín, utilizó el mismo argumento. Resulta que en marzo del 2013 el sr. Holguín dijo en un consejo de seguridad que: en comparación con el mismo periodo del año anterior, había existido una reducción del 10% en los homicidios de la ciudad. Qué sorpresa la que nos llevamos los caleños en enero al darnos cuenta que, en todo el año los homicidios en realidad se habían aumentado.

La Alcaldía tiene que acordarse de que lo que importa al final del día, son las vidas que se han salvado; pues de nada sirve que a principio de año se reduzcan los homicidios, si al final van a haber muchos más muertos.

Por más que la administración municipal intente decir lo contrario, desde que llegó este gobierno la inseguridad ha aumentado: pasamos de tener 1.849 homicidios en el 2011 a tener 1.909 en el 2013; de sufrir 7.203 hurtos en el 2011 llegamos a 9.214 en el 2013; de 5.076 lesiones personales en el 2011 pasamos 6.096 en el 2013.

No es coincidencia que nuestra ciudad aparezca como una de las más peligrosas del mundo en casi todos los rankings. Las cifras no mienten: Cali está más violenta. Cali está más insegura y lo más grave del asunto es que nuestra Alcaldía quiere negar la verdad, solo para justificarse. Parece que la prioridad es quedar bien y no hacer las cosas bien.

Llegó la hora de ponerse los pantalones y utilizar la “mano fuerte” contra los bandidos y caerles con todo el peso de la Ley.

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