Estravagario: El Chivo y El Ovejo

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IMG_1781Este cuento fue premio ganador del concurso “Cuento Corto” realizado por Estravagario y publicado el 27 de febrero de 1976. Carlos Humberto Pérez Angel, quien entonces tenía 12 años, pertenecía al colegio José Antonio Aguilera y cursaba primero de bachillerato.

El simpático ganador del primer premio después de un breve reportaje, dice que escogió el tema del “Chivo y el Ovejo” porque vive en el campo y cuando llega del colegio pastea los animales que tiene. Dice que con la escasez de agua, si no les da alimento, éstos se podrían ir a buscarlo a otra parte y él no quería que le pasara lo que le sucedió al pobre viejo de su cuento.

También le contó a Estravagario que cuando fuera mayor quería ser un gran escritor, que le gustaba leer sobre la tierra y la materia más importante fue Español. Comentó que su personaje favorito era Carlos Holmes Trujillo y que consideró que el presidente no estaba bien representado por el Presidente López.

 

 

EL CHIVO Y EL OVEJO

 

En un pueblo arenoso y estéril, vivía un pobre viejo de cuyos haberes no tenía sino un rancho de paja, un Chivo y un Ovejo aquietes mantenía en su pequeño solar y sin mucho que echar a la boca. El Chivo aburrido de esa vida le dijo al Ovejo:

– Tío Ovejo, esta vida no es vida, nuestro amo no tiene ni para comer él mucho menos para nosotros. Mis padres eran muy andariegos y les iba muy bien, siempre conseguían comida en abundancia, mientras nosotros aquí, nos vamos a morir de hambre. Te propongo que nos vamos a recorrer el mundo como lo hacen todos los de mi raza.

El Ovejo oía callado, pero siempre temeroso de la aventuraimagen 1 que le proponía tío Chivo; tanto  insistió este que convenció a tío Ovejo y se fugaron a escondidas de su amo. Con ellos se llevaron solamente un machete y un costal y anduvieron bastante techo sin descansar, pues no querían ser otra vez capturados y encerrados.

Ya en la tarde en un bosque muy poblado encontraron un tigre muerto. Ya se podrán imaginar el susto que pasaron, pero al poco tiempo tío Chivo, que era más  astuto e inteligente dijo:

– Tío Ovejo, este tigre nos podrá servir de alimento para más adelante; corta la cabeza y las patas y échalas al costal.

Tío Ovejo obedeció y siguieron el camino. Ya el sol quería ocultarse y los caminantes estaban fatigados, cuando sucedió lo inesperado: muy cerca de allí divisaron una casa muy grande, muy grande y dijo el Chivo:

– ¡Qué suerte, ya encontramos donde pasar la noche. Cuál sería la sorpresa cuando al llegar comprobaron que se trataba de la casa de unas fieras.

Tío Chivo como era más audaz dijo a tío Ovejo:

– Nada de mostrar miedo, lleguemos tranquilos y hagamos los valientes, déjame a mí hablar y tu no hagas sino lo que te ordene. Tío Ovejo muy asustado oía callado, pues le daba pena con tío Chivo, que supiera que era cobarde, llegaron y tío Chivo dijo:

– Buenas tardes señores, que alivio para nosotros encontrarnos esta casa, pues venimos de muy lejos y queremos que ustedes se dignen darnos posada.

oveja2El tigre, el león, la pantera, el lobo y demás fieras cuchicheaban pues nunca habían visto ni chivos, ni ovejos y pensaron que eran unos animales muy peligrosos, ya que los cuernos y lanas de tío Ovejo y las barbas y el andar de tío Chivo lo demostraban. El león como rey de la selva dijo:

– Bienvenidos, tendremos mucho gusto en recibirlos en nuestra casa y darles hospedaje. Tío Chivo dijo:

– Muchas gracias.

Y entraron.

El Rey de la selva dijo a sus compañeros en voz baja:

– a éstos animales, no hay que demostrarles miedo; pero tendremos que tenerles mucho cuidado y estar pendientes de ellos. No debemos descuidarlos.

Tío Chivo, que siempre llevaba la vocería dijo: también queremos que nos hagan el favor de prestarnos una olla grande, pues queremos hacer comida ya que traemos mucha hambre.

– Claro, con muchísimo gusto, contestó el león.

Tío Chivo se puso a prender fuego y dijo a cierta distancia de tío Ovejo:

Tío Ovejo, saca esa cabeza grande de ese tigre que matamos por allá. Tío Ovejo rebuyó el costal, sacó la cabeza del tigre y dijo:

– ¿ésta?img3

– No hombre, la otra más grande y las patas más grandes.

Vuelve tío Ovejo y hace lo mismo y dice:

– ¿ésta?

– ¡No hombre! La otra más grande y las patas más grandes.

Viendo el león y las otras fieras se asustaron mucho y hacían planes para no dejarse coger descuidados, pues el susto les hacía ver la cabeza más grande cuando el tío Ovejo la metía y la volvía a sacar. Terminada la comida el tío Chivo:

– Creo que ustedes podrán dejarnos pasar la noche en su casa hasta mañana que seguiremos nuestra gira.

– Con mucho gusto, dijo león pero tendrá que dormir en el zarzo, pues nosotros tenemos que madrugar. (El plan de las fieras era dejar las puertas abiertas por si acaso)

– Muy bien, muy bien dijo tío Chivo por nosotros no hay inconvenientes, pusieron una escalera y se subieron, pero a medida noche dice tío Ovejo:

–  Tío Chivo, tío Chivo tengo ganas de orinar.

–  No hagas bulla, que nos comen esas fieras.

Al poco rato vuelve y dice tío Ovejo: tío Chivo tengo ganas de orinar.

–  Silencio que nos comen. No pasaron muchos minutos, cuando de nuevo vuelve tío Ovejo y dice a tío Chivo:

–  ¡Tío Chivo no aguanto más!

Tío Chivo le dice: – pues alza las patas para que te corra el miao por la lana sin hacer ruido. Hizo el intento tío Ovejo, con tan mala suerte que cayó haciendo el ruido más espantoso. Las fieras asustadas con el ruido saltaron asustados y salieron corriendo, mientras tío chivo gritaba desde el zarzo: – A la puerta tío lanudo que no se salga ninguno, a la puerta tío lanudo, que no se salga ninguno.

Al oír las fieras esa orden con más rapidez que un rayo salieron despavoridas y dejaron la casa a los dos caminantes que por su audacia y buen tino consiguieron desterrar para siempre a las fieras, quedando ellos como amos y señores de la casa.

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