A LA LARGA SE TRATA DE SER CANGREJO O LIEBRE

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Libro Nelson OsorioNelson Osorio Marín, fue uno de los últimos poetas de la literatura clásica colombiana.  Este quindiano nacido en 1941 en el municipio de Calarcá, estudio derecho y sociología, lo que a la par le dio un amplio talento que hizo una gran historia en el ámbito publicitario, tanto así que murió en 1997 trabajando prestando sus servicios a una programadora de televisión.

En esta edición de ESTRAVAGARIO, traemos la época en que Osorio Marín era un autor muy cercano a la sensibilidad de los nadaístas, pues como lo afirmaba María Mercedes Carranza “Osorio incorpora a su poesía los elementos de los mass-media: el texto del periódico, letras de tangos y boleros, los mitos del cine, y utiliza un lenguaje prosaico. Hace poesía de tema político y canciones al estilo de las que se conocen como canción-protesta. Los mitos adolescentes de una clase media baja que se nutre en las fuentes de la cultura de masas como única alternativa de creación, sus personajes, su lenguaje, son los temas de la poesía de Osorio, la cual tiene el valor de recrear un mundo netamente colombiano y de crear para él una época que lo representa.”

Hombre-con-sombreroA LA LARGA SE TRATA DE SER CANGREJO O LIEBRE

 

Te cuento

que en la alegría de leer descubrí

que el enano bebe, que yo amo a mi mamá

que piano, peineta, pie,

en medio de golpes “por desaplicado, necio, vago”

en medio de tardes llenas de ojos puestos

sobre el potrero del frente y el balón desinflado

mientras soñábamos ser más que  Pedernera o Rossi

y mientras el matón del curso

pegaba chicles en el asiento del maestro

¡y nos hacía señas!

De rompernos las narices al recreo

Si sapiábamos su nombre

cuando nos llamaran a rectoría.

Tardes de catecismo Astete

Repletas de apodos y hojas arranca das al cuaderno,

Llenas de cinco centavos para el pan y la gaseosa

(más lo robado al viejo en la casa

muy por la mañana , antes que saliera del baño),

colmadas de madrazos aprendidos en susurro picarón

y de primeros juegos de manos debajo del pupitre.

Tardes de pantalón corto y muchas dudas:

¿si un ratón se traga una hostia queda comulgado?

¿cuántos ángeles caben en la cabeza de un alfiler?

¿se ahogaron los peces en el diluvio?

Y la eterna respuesta contundente

“fe es creer lo que no vemos”

Y la insistencia coreada con risitas

y. . . “Salazar, Amaya, Osorio,

fuera de clase por sacrílegos!”.

Tardesque fueron creciendo con los pelos en las piernas,

con los pelos allí donde tú sabes

-que también era un bolero de los Panchos-

Y con las frases que nos llenaban el pecho

de alegría, indescriptible, oh júbilo inmortal:

“mirá que ya soy macho, mira que grande que lo tengo

Mirá qué lejos mando el chorro”.

Y la gloria inmarcesible

de ser el matón así fuera por un día

hazaña que logré

siguiendo el consejo de un tío calavera:

“perdé el año y quedás de matón

porque los que vienen del año anterior

son más chiquitos. . . seguro que quedás”

y el año repetido me sirvió también

para no olvidar nunca

que la bandera, el escudo y el himno nacional

pertenecían a la clase de Civismo

(a la de Trabajos Manuales no, ¡so bruto!)

y para saber que por su sudor

por su olor a carretera y a flores baratas en la meta

y por su frase de combate:

“aprovecho la oportunidad que me brinda. . .”

siempre fue más nuestro Ramón Hoyos Vallejo

que Francisco de Paula Santander y Cía.

Te cuento

que luego vino eso de pierre al cuadrado

y orínese aquí para que hagamos

una práctica acerca del ácido úrico

y mañana traen memorizados estos párrafos

de la Ilíada y La María

porque si en la antigüedad hubo grandes clásicos

nuestra patria también los ha producido por montones

basta conocer un poco a Andrés Bello

lo que pasa es que ustedes no leen

vienen aquí a perder el tiempo

mientras sus padres y nosotros

-que somos sus segundos padres

y esta afirmación no mancha el honor de sus familias-

nos sacrificamos tratando de formarlos

para que lleguen a ser hombres útiles a la patria.

Ah. . . y deus creavit caelum et terram intra sex dies

bonjour monsieur bon nuit madame

this is a pencil and this is a book

Y en medio de esta Babel peculiarísima

Lo único que nos quedaba en claro

Eran las primeras fugas nocturnas

a tirar paso con la movida chévere de Pérez Prado

“!taratatatáááá. . . uuggg, mambo, que rico

mambo qué rico, es, es, es!”

a ponernos medio llorosos con Olimpo Cárdenas,

a matricularnos

en el kínder del pasado de los Cuyos,

a jalarle a los tangos

que dejaban en cada golpe de bandoneón porteño

un sabor a mil cuernos y a madrecita buena,

a gozar las hembritas que pagaban nuestra adolescencia

rindiendo con ellas nochemente un homenaje

al inquieto anacobero gran jefe Daniel Santos:

“Vengo a decirle adiós a los

Muchachos porque pronto me voy

Para la guerra. . .”.

* * *

 

ImagenTe cuento:

Después fue Bogotá

(en la capital te harás un hombre de verdad

llegarás  a ser un doctor respetado y rico

Jesús, María y José que vuelva pronto)

donde me encontré con una gente extraña

que en vez de bailar la salsa de la Sonora Matancera

se enmarihuanaba con el jazz, decía cosas raras,

leía a Henry Miller para practicarlo en cama

(gracias a Dios aún conservo

su imaginación erótica, tú lo sabes bien)

y a Juan Pablo Sartre para poder hablar de cosas raras.

También había otra gente

que mencionaba a un tal Carlos Marx,

peleaba con la policía en la Plaza de Bolívar,

hablaba del futuro en las fábricas

y contaba historias d elos que luchaban en el monte.

Yo resolví la angustia existencial con le Manifiesto

y la oscuridad fue hecha:

y como a falta de luz buenas son cuchillas guillete

fui a parar dos veces a una clínica de reposo

para que mis venas rotas asistieran mansas

a largas sesiones de choques eléctricos,

de insulina y de moral made in accidente

que es algo así como darle a uno palmaditas en el hombro

mientras le están vendando los ojos y la vida

para que uno no sienta que a la larga

el dilema está entre ser cangrejo o liebre

decisión que ya tomé, tú lo sabes mejor que nadie:

el tal Carlos, quien lo ve

con su barba de abuelo bondadoso,

con su expresión de “ese no es capaz de matar una mosca”

y sin él nunca hubiera comprendido

lo de antes, lo de ahora, y después lo de

lo de abajo y lo de arriba, lo del medio y lo nuevo

y sobre todo no hubiera entendido claramente

por qué carajos hoy no estás conmigo

ni por qué mientras compartíamos caminos

anduviste de fantasía en fantasía

con tu miedo saltarín salido de un circo fantasma,

con tu tira-y-afloja,

con tu estilo de nadar entre dos aguas.

* * * *

la_leyenda_de_la_mariposaPor eso, te cuento

que ahora me toca reventar soledad

-esa vieja enemiga que sólo me regala pánico-

hasta cuando pueda

volver a decirle a alguien estas cosas

pero con otro final por aquello de que

“a soldado avisado no lo capan dos veces”

y porque aun cuando hoy sienta que mis calles

y palabras

están insomnes, gelatinosas, ciegas, quemantes

(“No cantes hermano no cantes,

no cantes que ella no vuelve”

como diría el gran Magaldi)

no voy a suicidarme ni anegarme ni a atrasarme

pues regresar de liebre a cangrejo

no está ni estará jamás dentro de mis planes

tú lo sabes

tú también podrías estar metida ya

en este difícil trance de fabricar Mañanas:

“el presente es de lucha el Futuro es nuestro”

Decía entre tableteos y cigarros el Asmático Gigante.

Además, Nelson y su Combo me enseñaron:

hay que ser con miedo

¡pero no dejar de ser por miedo!

te lo cuento.

(No. 17, pág. 4ª, mayo 18 de 1975)

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