“A los caleños les digo que la ropa sucia se lava en casa”: presidente Cámara de Comercio

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Unión de los colores de la bandera, símbolo de la V, de Valle, de victoria; personalidades de la política, la iglesia y la sociedad civil. Parece que todo está dado para que el objetivo del Pacto Vallecaucano se cumpla, que el departamento recupere sus valores y su liderazgo. ¿Qué hay más allá de los símbolos? ¿Se puede pasar de las palabras a los hechos? Esto fue lo que le pregunté al presidente de la Cámara de Comercio, que anda pidiéndonos a los vallunos que nos creamos el cuento. 

Entrevista de Claudia Palacios a el presidente de la Cámara de Comercio  Roberto Arango

Claudia Palacios: ¿Por qué los empresarios participan en el Pacto Vallecaucano?

Roberto Arango: Por muchas razones, pero la más importante de todas es porque llegó la hora de que los vallecaucanos recuperemos la confianza, la autoestima en la ciudad, en el departamento. Tenemos muy buenos líderes tanto en la Gobernación como en la Alcaldía y en otras alcaldías de la región, que nos permiten empezar a mirar con optimismo el futuro que nos espera.

Esto solo se empezó a ver cuando tuvimos un alcalde diferente, como Rodrigo Guerrero: había confianza, credibilidad, respeto y una ciudad transparente.La gente, por ejemplo, no había vuelto a pagar los impuestos de las Megaobras, y desde que llegó Guerrero cada mes el recaudo es mayor. Lo que demuestra que la gente sí cree en él y que la gente está dispuesta a pagar para que hagan las obras.

C.P.: Pero el hecho de que haya salido elegido Rodrigo Guerrero no quiere decir que el problema del Valle esté solucionado y que los vallecaucanos ya sabemos elegir. De hecho, en los últimos años hemos hecho pésimas elecciones. ¿Cómo se cura eso?

R.A.: No, pues yo creo que con el buen ejemplo. Ahora tenemos que garantizar que en el próximo período de elecciones tengamos a alguien que nos permita continuar, o sea, copiar el modelo que hicieron en Barranquilla, donde hubo muchísimas malas administraciones: se metieron las personas de bien a tratar de liderar el proceso, lograron cambiarlo y ya van dos periodos de alcaldes excelentes y hay otros que están en formación.

En el caso de la Gobernación pasó lo mismo, error tras error hasta que llega el  doctor Ubeimar Delgado. A mí me parece que está haciendo una excelente labor; por eso, cuando decidí participar en el Pacto es porque yo sí creo que aquí están pasando grandes cosas. El Pacto es un hecho simbólico, tenemos que complementarlo con un plan de vuelo y estrategias a largo plazo. Pero estamos despertando ya del marasmo en el que estuvimos.

C.P.: ¿Y dónde estaba la gente de bien todos estos años?

R.A.: Dedicados a trabajar, pensando solo en sus propios intereses.

C.P.: ¿Y fueron exitosos?

R.A.: Yo pienso que sí. Muy exitosos.

C.P.: O sea, en el Valle hay plata, en el Valle hay con qué.

R.A.: Muchísima plata y hay muchas cosas por hacer. Yo pienso que uno de los problemas fue que le dimos la espalda al tema político. Los políticos son necesarios, pero no fuimos lo suficientemente contundentes y beligerantes para acabar con la cultura de que todo se puede, que fue lo que nos mató.

C.P.: ¿Cómo nos sacudimos del “todo se puede” que nos dejó el narcotráfico?

R.A.: Con lo que está pasando hoy en día, que el optimismo está regresando, que el respeto por las instituciones está regresando. Entonces, todo el mundo quiere volver a Cali porque estamos en el ojo de los inversionistas, porque somos la salida al Pacífico. Tenemos problemas con la carretera a Buenaventura, pero no es van a ser eternos. Pero hoy la salida al Pacífico es Buenaventura, ¿sino por qué crees que aquí vino PriceSmart? Vinieron a montar no solo una tienda, sino dos tiendas en Cali, habiendo ciudades como Bogotá, Medellín, o como Pereira, Manizales, Bucaramanga.

C.P.: ¿Hay más multinacionales aquí que en otras capitales de Colombia?

R.A.: Nosotros somos por excelencia la ciudad de las multinacionales. Mira, una de las multinacionales que nos tiene muy contentos se llama Goodyear, tiene su planta aquí. La dirección de Goodyear había tomado la decisión de irse de Cali hace unos años y acaba de regresar, están felices porque la calidad de vida es espectacular. Con lo que tú compras un apartamento en Bogotá compras un edificio en Cali; la propiedad en Cali todavía está barata.

C.P.: Pero eso no va durar mucho tiempo.

R.A.: No va a durar, no vamos a caber en Cali.

C.P.:Usted tiene una conferencia muy interesante que se la pasan dictándola a empresarios para motivarlos, en la que abre los ojos sobre lo bueno que tiene el Valle.  ¿Qué tiene de bueno el departamento?

R.A.: Primero, por la calidad de la gente, los vallecaucanos somos por excelencia generosos con nuestros visitantes.

Presidente Cámara Comercial Roberto Arango

C.P.: Con usted que es bogotano, empezando por ahí…

R.A.: No, yo no soy bogotano, yo soy ‘bogoteño’. Nací en Bogotá, con familia antioqueña, y soy caleño hace 33 años. Soy el más caleño de los caleños, llegué a Cali en el 79.

Retomando lo bueno del Valle, en una de esas charlas de Exponegocios, donde los empresarios de todas las regiones vienen a mirar qué se está haciendo y qué negociar, yo les contaba que este año, en marzo, hicimos una rueda de negocios y que vendimos $16 mil millones. Esa misma rueda la hicieron en Bogotá y vendieron $6 mil millones, y en Medellín vendieron $4 mil millones. Entonces, yo les digo a las empresas: “¿Y no es que estábamos tan mal pues”?

C.P.: ¿Y qué vendieron?

R.A.: Confecciones. Es que nosotros no somos un departamento común y corriente, nosotros no tenemos petróleo, no tenemos carbón, no tenemos minerales para exportar, que es lo que está moviendo la economía hoy en día. Nosotros somos un departamento muy dedicado a la transformación de valor, manufactura, somos gente que ha hecho a través del tiempo las confecciones, la industria azucarera y todas las cosas que hay ahí.

Entonces, si uno se dedica a generar valor, pues aquí hay todo tipo de negocios, hay fábricas de lo que tú quieras, hay sectores que están golpeados y hay otros que están saliendo adelante. Y el TLC va a ser un desarrollador inmenso.

C.P.: ¿Por qué dice usted que cuando uno habla de TLC en Colombia no hay que pensar en Barranquilla sino en Cali?

R.A.: Pues porque resulta que en el TLC la parte más importante hoy en día es el Pacífico. Es el siglo del Pacífico y nosotros estamos en el Pacífico.

C. P.: Pero no tenemos carretera hacia Buenaventura y nuestro puerto deja mucho que desear.

R.A.: Hoy en día la carretera está siendo monitoreada gracias a una figura creada aquí en Cali,
–que es modelo en Colombia–, por el Observatorio de la Infraestructura. Es una alianza estratégica entre la Cámara de Comercio de Cali, la Cámara Colombiana de la Infraestructura, la Unidad de Acción Vallecaucana y 14 gremios más que hacemos seguimiento todos los mesesa cada uno de los tramos que están concesionados.

El jueves de la semana pasada nos reunimos con un delegado del Ministerio del Medio Ambiente, un delegado  de la Agencia Nacional de Infraestructura, un delegado del Ministerio del Interior, un delegado del Ministerio de Transporte y con un funcionario que tiene la Alta Consejería para la Presidencia, que se llama Dimitri Zaninovich, que es caleño también. Y con él hacemos un seguimiento mes a mes para saber dónde estamos trancados.

Por ejemplo, con ese observatorio descubrimos que tenemos dificultades en dos de los cuatro tramos adjudicados. Entonces, la doctora Catalina en su despacho cita a los ministros y nosotros asistimos a esas reuniones y nos toma la lección todos los meses.

C. P.: ¿O sea que para cuándo vamos a tener carretera si seguimos así de observadores?

R.A.: Esa es la pregunta del millón. Si quiere compremos el Baloto entre los dos a ver si nos lo ganamos, porque no tenemos una respuesta para ello. No, yo sí creo que va haber un desarrollo cada vez más rápido, primero, porque el Gobierno está comprometido con el tema del  TLC; segundo, porque los inversionistas están viniendo aquí a establecerse de frente al TLC, es decir, los chinos y los coreanos quieren venir  acá a radicarse porque tienen acceso directo a los Estados Unidos, y pueden llegar desde acá sin tener que entrar al resto del país. A nosotros se nos olvida que, por ejemplo, California, que es la séptima economía del mundo, queda sobre el Pacífico, eso es parte de los Estados Unidos, es  parte de los 330 millones de habitantes que hay allá, que están dispuestos a comprarnos plaza.

C.P.: ¿Qué puede hacer el caleño del común para unirse a este Pacto, para contribuir y llevarlo de las palabras a los hechos?

R.A.: Lo que hay que hacer es comenzar a lavar la ropa sucia en casa y ser proactivo con lo que estamos  haciendo hoy en día. Acabamos de hacer un foro de Competitividad de las Américas, vinieron más de 850 delegados del mundo entero, estuvimos en el ojo de las noticias internacionales, tenemos el año entrante los WorldGames 2013…Entonces, es comenzar a mostrar  que nosotros somos una gente pacífica, que hay un mar de oportunidades en el departamento para ser consecuentes con la generación de empleo. 

C.P.: ¿Pero hay gente capacitada para los empleos que se ofrecen o no?

R.A.: Hay dos problemas: uno es que cada vez la calificación es más especializada y en eso tenemos que trabajar. No todo el mundo tiene que ser arquitecto o tiene que ser abogado. Vamos a necesitar mucha gente a niveles técnicos. Dos, las ofertas son inferiores a la demanda de empleo porque tenemos gente de los departamentos vecinos, como Choco, Cauca, Nariño, que allá estaban pasando muchísimas dificultades, y la opción de vida más cercana es Cali. Y eso hace que la situación de Cali en cuanto a empleo sea más compleja.

C.P.: ¿Qué otro tema urge solucionar?

R.A.: Desde la Cámara de Comercio estamos haciendo un acompañamiento muy grande con todo lo que es la formalización. Uno de los problemas grandes que tiene la economía colombiana es que hay gente que hace mucho esfuerzo para tener su negocio, y paga prestaciones sociales y paga los impuestos. Es formal. Pero tiene una persona que le compite, y que no paga prestaciones sociales ni siquiera el salario que debería pagar y que mucho menos paga impuestos, pero sí vende los productos a un precio más barato. Lógicamente, la cultura del todo vale hace que la gente salga y compre. Yo, por ejemplo, censuro a mis hijos cuando van y compran películas quemadas en la calle… o la gente que va a comprar al San Andresito. Hay una cultura de la ilegalidad.

C.P.: ¿Cómo hacemos para que los Bogotanos nos presten atención, paren bolas?

R.A.: Que miren la calidad de vida. En estos días vino un señor a hablar conmigo, que acaba de venir de Bogotá a Cali. Y yo le dije: “¿Usted porqué se vino?”. Me dijo:“Tengo un hijo de 22 meses, y la calidad de vida de Cali no la tengo en Bogotá. Con lo que compro un apartamentico en Bogotá, aquí compro un señor apartamento”. Los colegios: tenemos unos colegios certificados, bilingües; universidades tenemos 16 del rango de las universidades de Bogotá. Entonces, en Bogotá cada vez es más agobiante la vida. Ellos están comenzando a tener un proceso de deterioro de ciudad muy complejo, y muchas personas van a querer venirse a vivir acá.

C.P.: Pero que no nos vaya a pasar a nosotros lo mismo si es que vamos a crecer tanto.

R.A.: No. Creo que no. Mire, lo del MIO tiene algo muy simpático: hay unos paraderos en la ciudad, y sin haber sacado una campaña que diga que hay que hacer fila para montarse al Sistema de Transporte Masivo, la gente la hace. Aquí, frente a mi oficina, hubo que subir el paradero 50 metros para que cupiera la fila.

C.P.: Yo pensé que me iba repetir la frase para que quedara grabada, la del Puente Aéreo…

R.A.: Lo que pasa es que a veces eso me trae ronchas con la gente, porque yo digo que en Bogotá están convencidos de que Colombia se acaba en el Puente Aéreo, y muchas veces legislan solamente para eso. Pero yo diría que no lo pusiéramos acá porque eso a veces trae unas ronchas, genera sensibilidades, y uno ve que el gobierno nacional quiere ayudar. Yo diría mejor que acá están pasando grandes cosas, porque las oportunidades son grandísimas. Esto va a ser tierra de paz, hay un mar de oportunidades.

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