A pensar en quién elegir al Congreso

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Floro Hermes Gómez PinedaPor Floro Hermes Gómez

Twitter: @Florohermes

Nuestro Valle del Cauca, según un estudio del profesor de la Universidad Nacional André-Noël Roth D., participa de  los cargos de la alta función pública con un escaso 5 %, a pesar de que aquí se concentra el 9.6 % de la población nacional y el 10 % del PIB de Colombia. Sin lugar a dudas una representación desventajosa, inequitativa e injusta en el poder nacional.

¿Por qué desventajosa, inequitativa e injusta? Desventajosa, porque la alta función pública interviene en el proceso de creación legislativa y normativa; inequitativa, porque ella interviene activamente en las diferentes fases de las políticas, especialmente, en todo el proceso de decisión; e injusta, porque participa en los mecanismos de distribución o redistribución de recursos.

Ante este desventajoso, inequitativo e injusto reparto de los cargos de la alta función pública con sus consecuencias, para con el Valle del Cauca, por una parte, y por la otra, ante esta desequilibrada representación de nuestros valores e intereses vallecaucanos en la cúpula político-administrativa del Estado, cabe preguntar: ¿qué papel han desempeñado nuestros congresistas, que no han dicho nada?

La respuesta, a menos de seis meses de las elecciones para escoger senadores y representantes a la Cámara, poco importa ya. Es claro que quienes tuvieron la investidura no se echaron al hombro nuestro departamento ni trabajaron de verdad por él, pues al no defender nuestra representatividad permitieron, como en efecto todos fuimos testigos ocurrió, que prevalecieran los puntos de vista de la fría y distante Bogotá en contra de nuestros cálidos y cercanos intereses y valores vallecaucanos, es decir que permitieron que el gobierno nacional ejerciera sobre nosotros un spoils system (sistema de despojos, según la Ciencia Política).

Por lo tanto, debemos pensar en elegir una nueva generación de congresistas que sea capaz de echarse el departamento al hombro y trabajar de verdad por el Valle del Cauca, que comprenda que aquí reina un ambiente mundial de negocios, como lo han reconocido el casi 80 % de las multinacionales colombianas que se han asentado en estas tierras, que entienda nuestra estratégica ubicación geopolítica, que proteja e incremente nuestra relevancia económica y que cree las condiciones para que ampliemos nuestra disponibilidad de talento humano calificado, para lo cual debe entender que no puede permitir al gobernante nacional de turno hacer nombramientos que irrespeten la representatividad geográfica de la Nación.

En conclusión, ante la desventajosa, inequitativa e injusta situación frente a los cargos de la alta función pública que vive el Valle del Cauca, con el silencio de nuestros parlamentarios, debemos elegir una nueva generación de congresistas que hagan respetar la representatividad geográfica del país; es decir, que trabajen por una apertura hacia la diversidad geográfica de Colombia que permita una representación de los diversos valores e intereses propios de cada departamento.

Por ello pregunto, ¿por qué no reformar nuestra Constitución Política en el sentido de ordenar que los cargos de la alta función pública sean distribuidos proporcionalmente de acuerdo con la población y no al amaño del presidente?

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