¿A qué saben los rivales de Colombia?: Grecia

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Para ambientar los enfrentamientos del grupo C, con la tricolor nacional frente a Grecia, Costa de Marfil y Japón, un periodista se aventuró a hacer una radiografía de cada uno a través de su paladar y las historias que saben mejor cuando se habla de fútbol.

Dado que las tres selecciones que tendrá en frente Colombia durante la primera fase del Mundial son tres rivales poco conocidos en la cancha por los cafeteros, hace falta entonces buscar un camino diferente para estudiar su fútbol. Este experimento mundialista, deja claro que serán tan difíciles los partidos como lo fue explorar su gastronomía en una ciudad internacional y apasionada por el deporte rey en su máxima expresión. Así sabe Grecia, el primer rival de Colombia.

Por Juan Camilo Palomar

Deportes@elpueblo.com.co

Grecia, la defensa infranqueable

En la historia, Grecia y Colombia sólo registran un partido oficial enfrentados. Fue en 1994, cuando Colombia ganó 2-0 y selló la victoria de ese amistoso.

EL griego Jiouze Achmecojlou es el propietario del restaurante Dionysos /Foto: Juan Camio Palomar
El griego Jiouze Achmecojlou es el propietario del restaurante Dionysos /Foto: Juan Camio Palomar

Como será una constante de este experimento a través de los tres países que acompañan a Colombia en el grupo C del Mundial, solo en un lugar de Cali encontré la auténtica gastronomía griega.

Dionysos es un restaurante pequeño. Lleva un año en el interior del Centro Comercial Centenario, al oeste de la ciudad, y con platos conocidos popularmente en Grecia se ha ido ganando adeptos colombianos a esta oferta gastronómica mediterránea.

Para quienes han salido de Colombia, el Gyro o el Souvlaki pueden resultar conocidos, y los platos más tradicionales terminan siendo aceptados con la simpleza que caracteriza a los griegos, personas alegres y parecidas a los colombianos, que consideran tan importante el trabajo como su diversión, y no anteponen a menudo una cosa de la otra.

Pero en la cancha, Grecia se ha caracterizado por ser una de las selecciones más difíciles de doblegar. Su férrea defensa hace pensar que el trabajo de equipo funciona incluso cuando no se cuenta con la genialidad de un superdotado con la pelota. Así ganaron la Eurocopa de 2004, un torneo repleto de victorias por la mínima diferencia, caracterizados por la dureza de los griegos.

Ese parece ser el sello del país que enfrentará la mitología con el realismo mágico en Brasil para iniciar su camino. Con esa idea, el mousakka termina haciendo del plato un fortín que no pude doblegar.

Las papas y ensalada que acompañan esas gruesas capas de carne con berenjena y salsa bechamel sólo amortiguan un plato digno de una ocasión especial, tradición griega, de sentarse a la mesa en medio de un amplio grupo de personas para departir en un ritual muy respetado, como la comida.

Tiene la forma de un pedazo de lasagna, pero su sabor hace pensar que se trata de un plato foráneo, que paradójicamente recuerda la subjetiva relación que tiene con esa dureza en el fútbol griego, o la inclemencia del baloncesto, que por años ha sido el mejor de Europa.

El mousakka es un plato para ocasiones especiales, muy tradicional en la cultura griega /Foto: Juan Camio Palomar
El mousakka es un plato para ocasiones especiales, muy tradicional en la cultura griega /Foto: Juan Camio Palomar

Pero en Europa los postres son el extratiempo de partidos perfectos, así que una comida en el Dionysos puede terminar con un tradicional Blakava, que es un postre con pasta, nueces y jarabe de azúcar. O un yogurth, que contrario a los demás, es ácido y se parece al kúmis, acompañado de miel y nueces.

El concepto de conjunto configura una especie de filosofía de la Grecia actual, que se refleja en el deporte y en la forma de trabajar de sus habitantes, pero también en su cultura gastronómica, que elabora platos llenos de ingredientes para hacer largo el camino hacia el final del plato.

Jiouze Achmecojlou, dueño del restaurante, agrega con un acento imposible de ocultar que en Grecia las comidas más tradicionales suelen estar acompañadas de una bebida de similares efectos al aguardiente, pero a base de uvas, que se toma también en pequeñas porciones.

Con ocasión del Mundial, este griego enamorado de una caleña espera al menos un empate entre su país y el que lo acoge desde hace dos años. No se atreve a más pero no se conforma con menos. Así es la Grecia de idioma indescrifrable y juego cerrado, la de platos exóticos al pie del mediterráneo.

¿A qué sabe Costa de Marfil?

¿A qué sabe Japón?

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