Abrir los ojos

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Por Camila Zuluaga

@zuluagacamila

Esta semana se llevó a cabo el Congreso Nacional de Infraestructura en Cartagena. Más de 3000 asistentes lo convirtieron en una de las convenciones más importantes que se han realizado en la ciudad. Y no es para menos, en medio de la turbulencia económica que por estos días vive Colombia, es precisamente la infraestructura la que está jalonando la economía nacional.

Y fue en ese bus en el que inteligentemente se subió el vicepresidente Germán Vargas Lleras, quien ha anunciado  un ambicioso plan de vías de cuarta generación que ya empezó a estructurar y ejecutar, y así mismo  lidero el proyecto de las 100.000 viviendas gratis que  se cumplió, en medio de críticas y dificultades, de manera exitosa. No en vano hoy tiene un alto nivel de popularidad entre los colombianos y los líderes de opinión del país.

Ha llegado a tal punto la influencia del vicepresidente y su grado de aceptación en el sector, que sus deseos se han convertido en órdenes. Un ejemplo de ello es el desaire que le hizo el presidente de la Cámara Colombiana de Infraestructura Juan Martín Caicedo al director del Fondo Adaptación, Germán Arce, a quien desde hace cuatro meses había invitado a ser parte de uno de los paneles del congreso, y a última hora decidió llamar a desinvitarlo, acatando una solicitud de la ministra de Transporte Natalia Abello para que lo sacara del encuentro.

Recordarán ustedes los bandos existentes en el gabinete de Santos, todos ellos en la carrera por la presidencia. Son varios bloques los establecidos y uno de ellos es el del ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, de quién depende el Fondo Adaptación que hoy está en cabeza del señor Arce. Seguramente a eso se debió la solicitud del desaire.

Pero más allá de lo anecdótico, quizá lo más diciente de la influencia que hoy tiene el vicepresidente fue la gran fiesta que realizó en Cartagena, a la que asistió Raimundo y todo el mundo, entre ellos los directores de los principales medios del país. Y es que en Colombia nos hemos acostumbrado a no marcar una clara línea divisoria entre el periodismo y el poder político. No es sana esa cercanía entre unos y otros, ella impide que el trabajo fiscalizador que debemos realizar en esta profesión se vea frenado por aquella familiaridad que aplaca y crea conflicto de intereses. Esa alineación entre los medios de comunicación y los políticos de turno es bastante inconveniente.??

La infraestructura le ayudará al país, la necesitamos porque el rezago es grande, pero debemos estar pendientes de todos los detalles de su ejecución, pues hay muchas cosas en juego, entre ellas el medio ambiente y los recursos de los colombianos. Por eso, siendo concientes de que tal vez la información puede no llegar de la manera más veras, no por mala intención, sino por la cercanía dada entre periodistas y políticos, es que debemos tener los ojos bien abiertos, para que estos súper proyectos no terminen siendo un fiasco.

Una cosa más: Nunca son muchos los esfuerzos que se hagan para evitar el maltrato contra las mujeres, no solo físico sino también psicológico.

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