Acercamiento histórico

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Camila-Zuluaga-bandaPor Camila Zuluaga

@zuluagacamila

Esta semana se vivió un día histórico en el continente americano y me alegra haber estado viva para poder presenciarlo. Después de cincuenta años de relaciones diplomáticas rotas entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, el miércoles a las doce del mediodía los presidentes de ambas naciones anunciaron la liberación de presos políticos y la apertura de canales de dialogo que se venían gestando desde hace poco más de un año, con la colaboración del Papa Francisco y el gobierno canadiense.

Son muchos los análisis que se vienen haciendo en medios de comunicación, sectores políticos y en la comunidad cubanoamericana directamente afectada. Se ha tratado de entender las implicaciones que este episodio tiene frente a la situación crítica que vive hoy Venezuela a nivel político y económico. Igualmente se han hecho interpretaciones sobre las repercusiones que esto podría tener frente al proceso de paz que  adelantan la guerrilla de las Farc y el gobierno Colombiano.

Todos los anteriores, análisis pertinentes, pero más importante que los razonamientos políticos de un lado y otro hay una conclusión que queda de estos cincuenta años de ruptura, bloqueo y enfrentamientos entre estas dos naciones: y es que ningún país por potencia mundial que sea puede intervenir ni forzar el modelo político que otra nación adopte.

Es claro que Occidente ve a las Democracias como el régimen político ideal para las naciones y mercados, pero ello no significa que ese sea el modelo a imponer y a forzar para que sea adoptado por quienes han decidido llevar las riendas del poder de manera diferente. En las relaciones internacionales, por  más de que hoy tengamos un mundo globalizado en el que por ejemplo, las violaciones de los derechos humanos sucedidas en Nigeria son relevantes en Australia, el sistema está marcado por la corriente “Realista” significando esto que cada país es autónomo en el manejo de sus asuntos internos y puede manejarlos como mejor le parezca. Así lo demostraron los Castro, quienes estando a noventa millas de distancia  del país más poderoso del mundo, sostuvieron el modelo revolucionario que un día decidieron emprender.

Cincuenta años después es eso precisamente lo que muchos cubanos ven hoy en las calles como un logro de su régimen, haber logrado durante tanto tiempo soportar las presiones estadounidenses y hoy ver como el “imperio” del norte cede y acepta que fue un error haber acogido esa decisión. El gobierno del presidente Barack Obama, quien ya no pasará sin pena ni gloria a la historia gracias a esta medida, a buena hora entendió que seguir manejando esa estrategia con la isla no lo llevaría a nada, cinco décadas  de fracaso con esa política son la demostración.

Por su parte es evidente que también los hermanos Castro se dieron cuenta de que el mundo hoy es muy distinto al que había cuando se tomaron la Sierra Maestra, que la globalización y el mercado penetra hasta la medula y que si no se acepta entrar en esa dinámica se termina aislado y en medio de situaciones muy precarias para la población. Igualmente es posible creer que ya son  consientes de que las libertades no pueden seguir oprimiéndose, el respaldo de la población debe lograrse  con resultados y no con represión.

¿Pero podrá mostrar resultados la revolución cubana? Es lo que muchos se preguntaran, puesto que todos los analistas hablan de las necesidades económicas de la isla que es precisamente lo que  habría llevado, entre otras cosas,  a sus mandatarios a tomar la decisión que hoy discutimos. Pues a pesar de los enormes fracasos con los que  cuenta la revolución cubana, inspiradora de tantos movimientos revolucionarios en el continente y alabada por el mundo al representar la ilusión de la posibilidad de derrocar una dictadura como la de Fulgencio Batista, hay muchos logros dignos de resaltar.

La erradicación de la desnutrición infantil por ejemplo, mientras América Latina cuenta con índices en algunos casos similares a los de África, Cuba saca la  cara al no tener un solo niño en su territorio que se muera de hambre.  Igualmente los buenos indicadores educativos, deportivos y culturales son algunas de esas  cosas positivas que deja ese proyecto político que un día inspiro pero  que hoy el mundo en su mayoría rechaza.

Múltiples enseñanzas nos dejan estos años de historia, entre ellas que los extremos jamás funcionan, ni el modelo cubano socialista comunista cerrado al mercado, ni el capitalismo salvaje que muchas veces  olvida principios básicos de la justicia social. Tanto Estados Unidos como Cuba, seguramente son consciente de la importancia de adoptar los aciertos del modelo que tanto han  combatido, tal vez esa racionalidad es lo que los llevo a  ceder, comportamiento clave en cualquier negociación y el camino para lograr encontrar el modelo ideal para una mejor sociedad.

Una cosa más: Si la Presidencia de la República  eliminó cuatro consejerías,  dejando así tan sólo tres ¿por qué dejo el mismo número de funcionarios trabajando?

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