Aclaraciones sobre el MIO

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Juan Fernando Reyes Kuri
Juan Fernando Reyes Kuri

Por Juan Fernando Reyes Kuri

Twitter: @reyeskuri

En la última década Cali tomó dos decisiones políticas claves para la movilidad de la ciudad: la primera es la apuesta por la bicicleta a través de la expedición de un plan de movilidad urbana y ciclorrutas creado en 2008 a través del Decreto 615 cuya implementación ha sido muy lenta pero que va por buen camino; y la segunda es la apuesta por el transporte público masivo, en contraposición a la prevalencia del  vehículo particular.

La administración de Rodrigo Guerrero se trazó como una de sus más importantes metas, poner a andar el mejor y único sistema de transporte masivo totalmente integrado del país. Las cifras actuales demuestran que vamos por la autopista correcta. Tan solo en un año se logró aumentar la flota de buses pasando de 575 vehículos a 826; se aumentó el número de rutas hasta llegar a 94. Como consecuencia de esto, el cubrimiento de la ciudad llegó al 89.80 %. El año pasado el sistema movilizó 130’552.506 pasajeros, lo que representa un incremento del 34,55 % frente a los 97´089.717 pasajeros movilizados en el año 2011. Este aumento significó pasar de un promedio de trescientos mil a quinientos mil pasajeros diarios.

Dichos avances se han logrado gracias a las decisiones que se han venido tomando, a pesar de los riesgos que estas implican, porque cuando se trabaja por un objetivo común, cuando se privilegia el interés general sobre el particular, ¡como debe ser!, muchos cayos se pisan, muchos intereses se tocan y la reacción, en muchos casos agresiva de los afectados, no se hace esperar, como en efecto ha ocurrido.

Les doy toda la razón a los que piensan que el MIO debió comenzar su operación por el oriente de la ciudad, en donde el número de usuarios es mayor y, además, donde más lo necesitan. Es cierto que el MIO debe mejorar en varios aspectos. Por ejemplo,  las frecuencias del servicio en algunas rutas deben aumentar; los puntos de venta de las tarjetas deben multiplicarse por dos; la cultura ciudadana debe ser una prioridad para el sistema. Lo que no puede generar duda es que dichas discusiones y exigencias deben darse dentro del sistema y no por fuera de él.

Es verdad que la puesta en marcha del sistema ha dejado a algunos conductores sin empleo, pero también hay que decir que el Alcalde tomó decisiones al respecto, tales como: otorgar un “subsidio” a los conductores que quedaron cesantes; darle empleo en el MIO a algunos de ellos; brindarles todas las facilidades para pagar las multas acumuladas, entre otras. Además, hay cosas que muchos no tienen en cuenta: primero, el MIO da empleos dignos y bien pagos, en contraposición a la explotación generada por la guerra del centavo; lo segundo es que el total de la inversión para implementar el sistema en la ciudad será de 2.4 billones de pesos, lo que está permitiendo generar miles de empleos en la operación y en las distintas obras de infraestructura que está pagando el sistema. Por último,  el significativo mejoramiento de la imagen física de la ciudad ha hecho que en muchos caleños aflore de nuevo el sentido de pertenencia y que visitantes le rindan homenaje a la sucursal del cielo.

En conclusión, apoyar el  obsoleto sistema anterior no puede ser una opción para la ciudad que se está construyendo, la apuesta debe ser por el MIO con sus dificultades actuales que deben superarse y con sus inmensas bondades. Todos los esfuerzos deben concentrarse en tener el mejor sistema de transporte masivo de América Latina del que nos sintamos orgullosos.

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