Adultos mayores de Cali ya no quieren vivir de la caridad

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La gerontóloga Carmen Lyda Arenas, quien trabaja con la comunidad de la Comuna 4, asegura que a las autoridades les falta compromiso con el adulto mayor.
La gerontóloga Carmen Lyda Arenas, quien trabaja con la comunidad de la Comuna 4, asegura que a las autoridades les falta compromiso con el adulto mayor.

Testimonios de superación de ancianos y ancianas, organizaciones que trabajan por la defensa de los derechos de esta comunidad y profesionales dedicados a la labor con los abuelos  en las comunas de la ciudad  evidencian que lo que menos quieren los adultos mayores de Cali  es inspirar lástima.

Los adultos mayores de Cali deben enfrentar a diario algo más grave que una ciudad totalmente indiferente a su condición como ancianos y ancianas además de lejana en su diseño a una comunidad que cada vez más cuenta con personas de la tercera edad. Deben enfrentarse a la apatía de ciudadanos que se olvidaron de sus abuelos quitándoles la oportunidad para seguir  siendo productivos para la sociedad.

Sin embargo la lucha de esta importante población apenas comienza, los testimonios de adultos mayores que se desempeñan en áreas de la productividad, de profesionales en la materia dedicados a la labor social con los abuelos y abuelas en las comunas, de hogares para adultos mayores que aunque viven de la caridad sacan adelante sus proyectos, demuestran que es posible vencer la indiferencia.

“¿Chochera  significa que los ancianos defendamos nuestros derechos?”

Hace 72 años nació en Girardot Cundinamarca la psicóloga Elena Vargas Samper, una mujer a la que el paso del tiempo no le ha hecho perder la belleza física y sobretodo la vitalidad con la que Elenita, como la conocen sus cercanos, ha trabajado los últimos años de su vida en la labor social.

Elena decidió estudiar algo relacionado con lo que le gustaba hacer  cuando uno de sus dos hijos le dijo hace 6 años, que tantas cosas había hecho en la vida, era hora de estudiar algo “En serio”. Fue a partir de ese momento en que ella se arrojó, averiguó, validó su bachillerato y entró a estudiar psicología en la Universidad Nacional a Distancia, UNAD, sede Girardot, Cundinamarca, su ciudad de origen.

Elena además de convertirse en la alumna con más edad del alma máter, se convirtió en la madre y consejera de sus compañeros de universidad, la mayoría con menos de la mitad de sus años. Elena aseguró que siempre fue una mujer segura de lo que es y vale para la sociedad. “Solo cuando se siente y se piensa de esa manera, se puede envejecer con dignidad”, asegura, por lo que insiste en que aún siendo ancianos, los adultos mayores deben defender sus derechos, así el resto de la sociedad interprete esto, como chocheras del abuelo o de la abuela.

Esta psicóloga que se ha desempeñado mientras se lo permiten en organizaciones sociales llegó hace un año y medio a la capital vallecaucana. Desde ese momento no se ha vinculado a ninguna labor relacionada con la carrera que estudió con un enorme esfuerzo y con los mejores promedios de su salón de clases, dice ella, por la falta de oportunidades porque si se pasa de los 40 años se es inservible laboralmente hablando para una sociedad.

Según Elena, “la comunidad caleña y toda la colombiana debe hacer un profundo análisis al respecto. No es posible que los ancianos, los adultos mayores no seamos valorados, al contrario seamos arrinconados por la familia y por la comunidad entera. Según los esquemas de esta sociedad latinoamericana, no aportamos y eso es falso. Fui totalmente capaz de estudiar en la universidad, hacía mis trabajos a lápiz porque la tecnología me atropellaba pero allí tengo mi diploma, no solo eso, con mi conocimiento he ayudado a mucha gente que realmente lo necesita”.

La madre de dos hijos y abuela de seis nietos, viuda  hace dos años asegura que todos los días sale a hacer diligencias y se encuentra con una ciudad hostil con sus adultos mayores, no hay respeto ni consideración en las filas de los bancos, en los buses, en la atención médica y cada que un adulto mayor reclama hay una cantidad de argumentos para no validar sus reclamos: Qua ya está viejo, que se volvió insoportable, que tiene demencia senil, que los años no vienen solos, etc.

 “La sociedad caleña, la administración de la ciudad, las organizaciones deberían considerar por ejemplo aportarle a la educación del adulto mayor, generar espacios de capacitación, también espacios de recreación. No los hay. No basta solo con un parquecito para hacer unos pocos ejercicios. Esta ciudad debe acabar con las barreras arquitectónicas, producto de la mala planificación. Cali está envejeciendo y no se ha dado cuenta. ¿Qué ciudad habrá para los ancianos que serán más en unos pocos años?”. Con este interrogante cierra la conversación Elena.

La caridad sostiene a miles de ancianos en Cali

Son numerosos los hogares dedicados a brindar un hogar a los miles de ancianos desprotegidos que habitan la capital vallecaucana. Unos funcionan en la informalidad porque la ayuda no da espera y otros bajo los parámetros que el estado exige para que entreguen sus servicios.

En el caso puntual del hogar Mi casa de la comunidad de religiosas católicas Hermanitas de los Pobres, viven 80 ancianos quienes en condición de absoluta vulnerabilidad llegaron a buscar ayuda a este lugar ubicado en la calle 5 con carrera 39 de Cali. Esta es una de  las nueve casas que hay en Colombia de hogares para ancianos de esta congregación que antes contaba con 10 hogares, solo que debió cerrar la sede de Istmina Chocó por la falta de voluntarios que se dedicaran en el municipio a cuidar a sus abuelos.

Según la religiosa Ana Xiomara Suárez, el objetivo de este hogar presente en Cali desde el año 1942 no solo es darles un techo a los abuelos y abuelas, también hay objetivos como generarles espacios de integración, recreación, ocupación, además de los servicios de salud y sana alimentación que los ancianos necesitan.

El hogar para ancianos Mi Casa vive totalmente de la caridad de los voluntarios y los donantes que llegan con recursos económicos, elementos de aseo, ropa de segunda, productos de la canasta familiar, etc. como donación a la labor que hace este grupo de monjas católicas por la comunidad adulta mayor de Cali. De esa manera no solo funciona este hogar, la mayoría de hogares para ancianos de Cali viven de las ayudas de la comunidad.

“Falta compromiso de las autoridades para los adultos mayores”: gerontóloga Carmen Lyda Arenas

Carmen Lyda Arenas decidió estudiar una carrera que se dificulta entender desde sus orígenes hasta su pronunciación: la Gerontología. Dice ella que decidió estudiarla cuando comprendió que se envejece desde que se nace pero esto aún no lo entiende la mayor parte de la humanidad.

Arenas, quien además ha desarrollado trabajo del orden comunitario en la Comuna 4 de Cali, asegura que la ciudad debe ser el lugar de encuentro y de  existencia de los adultos mayores. El buen trato de una ciudad que acoja a los ancianos es un elemento muy importante para su salud biológica, psicológica y social. Además aporta en las interrelaciones, los lazos afectivos profundos que se forman entre los habitantes de un lugar y el conjunto de la sociedad.

Según la profesional en Gerontología, el área del conocimiento de la vejez, “el arte de envejecer bien, adquiere derecho de ciudadanía echando abajo barreras seculares de fatalidad. En el hábitat citadino del adulto mayor falta compromiso de las autoridades encargadas ya que abundan las barreras arquitectónicas en pasos peatonales, paraderos de transporte público, el escaso respeto de conductores para dar la vía en el paso de las calles, la violación del espacio público son lo diario de nuestros gerontes. Todo esto desmejora el entusiasmo en los ancianos y ancianas para tener un comportamiento independiente de su familia y poderse desplazar por sus propios medios, porque existe el temor de que no se respete su vida al salir a enfrentar lo cotidiano”.

Carmen Lyda Arenas indica que el gran anhelo de los adultos mayores termina siendo sentirse tan útiles como en su edad productiva sin embargo el mundo no lo entiende, y por el contrario hace lo posible por hacerlos sentir inútiles. “Un hecho cotidiano, encontrar una cáscara en el piso, arrojada por un transeúnte o por un comerciante de estos productos, puede volverse un gran obstáculo en el libre desempeño de los adultos mayores, esa reflexión nunca la hace, la población joven”, señala.

La Oficina de Atención al Adulto Mayor opera de manera formal desde febrero del presente año. Atiende en promedio a 300 ancianos diariamente. Foto: Alcaldía de Cali
La Oficina de Atención al Adulto Mayor opera de manera formal desde febrero del presente año. Atiende en promedio a 300 ancianos diariamente. Foto: Alcaldía de Cali

Desde febrero atiende en forma la Oficina del Adulto Mayor en Cali

Ubicada en la zona céntrica de la ciudad se encuentra la Oficina de Atención al Adulto Mayor, un espacio con el que la actual administración pretende entregar servicios específicos para esta población de la ciudad, en los CALIS de las comunas 3, 9, 13, 14, 16, 18,20 y 21, para que los adultos mayores caleños no tengan la necesidad de desplazarse sino que en su propio entorno reciban atención.

Según la coordinadora de la oficina Yenny León, en promedio llegan entre 300 y 400 abuelos diariamente a las instalaciones de esta dependencia en su sede principal, casi siempre en busca de reclamar su subsidio  del programa Colombia Mayor implementado por el gobierno nacional y que cobija en la actualidad a más de 20 ancianos y ancianas con entregas en recursos de manera bimensual. Esta ayuda es estregada a mujeres a partir de los 52 años y hombres a partir de los 57 años, que sean beneficiarios del SISBEN y que cumplan con el perfil de población vulnerable.

 La funcionaria indicó que desde el año 2005 no había ampliación de cobertura, sin embargo en los últimos años se ha trabajado en este propósito con el apoyo del gobierno nacional que hasta el 2011 tuvo en marcha el programa de comedores para los adultos mayores, se pasó a la entrega de kits de complementos nutricionales haciendo la transición a ayudas económicas que es como se trabaja en la actualidad.

En la oficina del Adulto Mayor que abrió sus puertas en Febrero de manera formal se ofrecen servicios de asistencia gerontológica, capacitación en artes y oficios, visitas  a centros de atención al adulto mayor que en Cali son más de 110, trabajo en conjunto con la secretaría de Salud Municipal y seguimiento con profesionales en la materia a ancianos y ancianos en situación de mendicidad.

 

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