Ahorra o nunca

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Por Camila Zuluaga

Esta semana el periódico El Tiempo, dio a conocer una importante investigación sobre los riesgos que tiene la capital de la república de sufrir un racionamiento de agua en el futuro. Dicha investigación hace pensar y reflexionar sobre cuál es el estado del agua en diferentes regiones del país.

Es tan preocupante lo que podría pasar con el agua, que el fin de semana pasado el presidente Juan Manuel Santos, en sus recorridos actuales por el país, desde Santa Marta, hizo un importante llamado de atención a todos los colombianos, sobre la necesidad de cuidar y ahorrar agua. Dicho llamado lo hizo el mandatario después de que el IDEAM anunciara que existe un 81% de probabilidad de que llegue el fenómeno del niño al país, lo cual provocaría una sequía en el territorio nacional que ya se empieza a notar. De hecho en el Valle del Cauca, la CVC alertó sobre la reducción de los caudales de ríos tan importantes como el Cauca, lo que podría generar repentinos cortes de agua en Cali.

Ya que entramos a mencionar las corporaciones autónomas como la CVC, es importante recordar, que según reza en su normatividad, son
aquellas entidades encargadas de velar por la protección y gestión de los recursos medioambientales. Lamentablemente, el manejo de estas entidades, responsables de algo tan importante como el cuidado del agua, se ha venido dando de manera política y no técnica.
Es vergonzoso que las entidades encargadas de velar por el medio ambiente en nuestro país, sean tratadas como botines burocráticos de los caciques regionales.

Un claro ejemplo de lo anterior, pues son varios, es el de la CVS (Corporación Autónoma Regional de los Valles del Sinú y del San Jorge) donde esta semana se designó director a José Fernando Tirado. El señor Tirado se venía desempeñando como secretario general de la corporación, lo que hizo que éste fuera el encargado de recibir las hojas de vida de sus contrincantes excepto la de su hermano y la suya, ambos fichas de Mussa Besaile, senador del partido de la U. Insólitos acontecimientos que se presentan en el país del realismo mágico.

También encontramos absurdos como el de la CAR de Cundinamarca, en donde su anterior director, Edgar Bejarano, dejó establecido a su
sucesor Alfred Ignacio Ballesteros, quien fue elegido hace dos semanas por la clase política y burocrática de ese departamento. Nadie se acuerda ya de que el señor Bejarano fue aquel responsable de que media Sabana de Bogotá se inundara.

Así podríamos, sin sorprendernos, continuar con la lista de casos en donde, una vez más, fueron reelegidas las cuotas políticas en las corporaciones autónomas.

Lo que sorprende es la actitud tomada por el gobierno nacional, quién hace ya dos años anunció una reforma de estas entidades que aún estamos esperando. El gobierno, en la elección de directores de las Corporaciones autónomas, ha jugado con la doble moral que caracteriza a la política, bajo la conveniencia electoral. Se habló de transparencia en los procesos de elección de directores de las CARS y finalmente
terminaron haciendo transacciones con quienes han explotado y usurpado los dineros de las mismas durante años.

Hoy tenemos una delicada situación ambiental en donde la protagonista es el agua. El mismo presidente lo anunció, como lo dijimos ya. Pero además del anuncio ¿qué se ha hecho para confrontarlo? Ya vimos que con las entidades encargadas del medio ambiente, nada.

El presidente hizo un comentado y registrado viaje a la sierra nevada en donde los Kogui le mencionaron la importancia de cuidar el medio ambiente. Hoy la pregunta es ¿desde la política pública qué se ha hecho para lograrlo?

Tenemos un ministro de medio ambiente, Frank Pearl, que sabe de todo menos de eso. Ni que decir de su predecesora, la ex ministra Beatriz Uribe que no es capaz de responder ni siquiera una pregunta sobre sostenibilidad. Pareciera ser que se tratara al ministerio el medio ambiente como una cartera de quinta categoría. ¿Acaso el cuidado de los recursos de nuestro país no es igual o más importantes que el de la economía, la política o la justicia? Quisiera saber si el presidente se atrevería a nombrar un ministro en hacienda que no fuera economista experto, o a uno que no fuera abogado en el ministerio de justicia. Se pregunta uno entonces ¿por qué no se aplica el mismo criterio para el ministerio del medio ambiente? ¿En dónde ha estado el encargado de esta labor en el país, cuando hemos afrontado fenómenos naturales y climáticos delicados, que requieren de una preparación institucional para poder enfrentarlo?

Por supuesto que vamos a ahorrar agua ante el llamado presidencial y sin duda el primer paso que vamos a dar es concientizarnos sobre
el tema. Pero también, por supuesto, vamos a recordar que hacer campañas y anuncios sobre la obligación y responsabilidad que tenemos cada uno de los ciudadanos con el medio ambiente y el cuidado del agua no es lo fundamental. Lo principal es contar con una política ambiental clara, que dictamine el camino que en esta materia debemos adoptar.

Desde hace años, mundialmente, se viene mencionando que de haber una tercera guerra mundial, esta sería por la escasez del agua. Y ante eso es increíble que en un país con tantos recursos hídricos como el nuestro estemos hoy hablando de una crisis del agua, por cuenta de los malos manejos de los gobiernos.

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