“Al gobierno solo le queda muy difícil sacar adelante al Pacífico”: Luis Murillo

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Por Claudia Palacios

@claudiapcnn

Tiene una de las responsabilidades que más expectativa genera para el segundo mandato del presidente Santos: volver al Pacífico una región de mostrar y de orgullo para el país. En esta entrevista, Luis Guillermo Murillo, quien fuera gobernador del Chocó, separado de su cargo por cambiar la destinación de 4 millones de pesos en beneficio de una comunidad escolar, amigo personal de presidente Obama, cuenta cuál es su plan.

Luis Murillo
C.P. ¿Qué va a cambiar en el litoral Pacífico ahora que usted es gerente para el desarrollo de esa región?

L.G.M. La dinámica de cómo actúa el gobierno nacional en la región. El presidente Juan Manuel Santos me dio la misión de formular un plan a largo plazo. Se ha avanzado en la región pero persiste la desarticulación. Esta es una experiencia piloto, ninguna otra región tiene una gerencia que dependa del presidente.

C.P. ¿Usted se va a vivir allá?

L.G.M. Estaré en Buenaventura la mayor parte del tiempo, pero también estaré en Bogotá, moviendo al gobierno. No estaré solo sino con un equipo de trabajo. Acompañaremos a Buenaventura, a las alcaldías municipales, a Quibdó, a Tumaco, a toda la región.

C.P. ¿Con cuántas personas cuenta usted para hacer ese trabajo?

L.G.M. No quisiera decirlo porque después vienen a pedir puestos. Es un equipo muy técnico contratado por la cooperación internacional al servicio del presidente. Tendremos alrededor de 20 personas, en su mayoría en la región. Un equipo estará en Buenaventura, una coordinación en Quibdó, Guapi y Tumaco. Y un equipo de asesores de muy alto nivel en Bogotá.

C.P. ¿Cuáles son las iniciativas y prioridades? 

L.G.M. Hay una iniciativa regional muy importante sobre pesca. Este sector genera casi 14.000 empleos en Buenaventura. Lo que se espera es que dentro del Plan de Desarrollo queden inscritas las inversiones previstas dentro del Plan Maestro de Buenaventura. En Tumaco se ha venido trabajando el Plan Quinquenal de desarrollo que tiene inversiones por cerca de $500.000 millones de pesos. Tiene un peso muy grande en desarrollo agroindustrial. En Quibdó se ha avanzado con iniciativas que el presidente ha planteado anteriormente como los juegos nacionales o infraestructura vial. Se tiene pensado incluso el tema del puerto.

C.P. ¿Cuándo van a tener la lista final de las iniciativas concretas?

L.G.M. La meta es entregársela al presidente a finales de octubre o principios de noviembre. Es una propuesta concertada entre la región y la nación.

C.P. Hace algunos meses el Defensor del Pueblo se enojó con el gobierno porque no fueron los ministros a su reunión sobre el Pacífico, habló incluso de abrirles procesos penales. ¿Usted cree que el defensor exageró?

L.G.M. Considero que el Defensor  ha hecho un trabajo muy importante, y es evidente que hay que responder a la crisis que vive la región con instrumentos extraordinarios. Lo que ha hecho contribuye a que tengamos más insumos para poder responderle al Pacífico en tres niveles: Primero, un plan de choque. Segundo, medidas de mediano y corto plazo para temas urgentes como el acueducto de Buenaventura. Hay una hoja de ruta que ha planteado el ministerio de Vivienda, el viceministerio de aguas y Findeter para que con ciertas inversiones se pudiese lograr que Buenaventura tuviese agua las 24 horas en 24 meses. Y Tercero, formular la estrategia a largo plazo porque los problemas del Pacífico son tan graves que necesita recursos extraordinarios y robustos. Traeremos al Banco Mundial para que en 3 ó 4 meses tengamos la hoja de ruta que nos lleve a que se consolide la inversión que está propuesta en el Plan de Desarrollo y que a su vez pueda concluir con un CONPES para el litoral Pacífico, con el modelo Contrato Plan, donde quede establecido cuánto da la nación y cuánto las gobernaciones.

C.P. ¿Qué reflexión les haría a los empresarios para hacer estas alianzas?

L.G.M. Deben ser conscientes que no sólo el litoral Pacífico necesita al país sino que el país necesita al litoral Pacífico. Eso nos podría abrir la puerta de toda la macro región asiática. Para ello se necesita de los empresarios del Valle y del resto del país para asociarnos con el gobierno y las comunidades para convertir a Buenaventura en una ciudad con puerto y no apenas una ciudad que tiene muelles.

C.P. Eso está muy bien pero usted experimentó en carne propia las dificultades porque lo sacaron de la gobernación esas fuerzas políticas que son responsables de que la miseria en el litoral Pacífico permanezca ¿Cómo se puede enfrentar esta situación siendo que ellos y usted son casi enemigos por lo que sucedió?

L.G.M. La gente ya está cansada de los malos manejos en la gestión pública en la región, ya hay semillas de buena gestión y de movilización de las comunidades. Hace poco me enteré de un movimiento cuyo eje central era la transparencia, hicieron un paro en contra de la corrupción y por la trasparencia. Hay que reconocer que además de la falta de presencia del estado también hay un problema interno porque los grupos ilegales infiltraron la institucionalidad, y ha habido corrupción asociada a relaciones de funcionarios con el narcotráfico y paramilitarismo.

C.P. Pero cómo va a hacer para trabajar con ellos, ya que usted representa el cambio que esas fuerzas no quieren?

L.G.M. He tenido varias reuniones con diversos sectores políticos en la región y veo que hay mucha expectativa porque un hombre del Pacífico sirva de enlace con la región.

C.P. O sea que no cree que tenga que decir que no hay cuña que más apriete que la del mismo palo…

L.G.M. Ese es un escenario. Puede suceder, pero todo indica que no.

C.P. ¿Con que recursos cuenta usted? Me dice que con los de cooperación internacional pero aún no tiene ni oficina, eso no da un buen pronóstico…

L.G.M. Tengo oficina pero no la he utilizado todavía ya que me he estado moviendo por la región. Eso es algo simbólico. Comenzaré con la oficina cuando tengamos todo listo en Buenaventura. La meta que tenemos es que a finales de octubre o principios de noviembre podamos estar instalados con el equipo en el puerto y que el gobierno nacional haga el lanzamiento en la ciudad. Hay que lanzar un mensaje de descentralización.

C.P. Pero al fin no me dijo si el defensor tiene razón en lo de procesos penales contra los ministros….

L.G.M. Ese llamado de atención del Defensor prendió alertas lo cual generó un ambiente de disposición para responder a los llamados del Pacífico.

C.P. ¿Qué exista un alto cargo de presidencia para el Pacífico que quiere decir? ¿Los ministros no van a volver por allá?

L.G.M. Al contrario. Esta persona tiene que llevarse a los ministros para allá.

C.P. A comienzos del primer periodo del gobierno Santos le criticaban que los grandes funcionarios que iban al Pacífico pareciera que fueran de turismo ya que se tomaban fotos con el niño descalzo, la casita fea y demás. ¿Qué opinión tiene usted al respecto?

L.G.M. Yo tuve la fortuna de trabajar con el presidente Juan Manuel Santos cuando fui gobernador. Desarrollamos una relación de respeto y sacamos adelante muchas iniciativas de manera conjunta. Me consta que cuando el presidente nos visitaba iba a trabajar por los temas pendientes en la agenda. Sobre la presencia en las regiones se tenía la percepción que algunos funcionarios mantenían cierta distancia pero eso ha mejorado.

C.P. Usted dejó cargos muy importantes que tuvo en Washington en este tiempo desde que lo sacaron de la gobernación hasta hoy. ¿Por qué no se amañó en esos cargos, por qué no se quedó allá?

L.G.M. Yo tengo un compromiso con la región y si me ofrecen trabajar por la región preferiré hacerlo sin dudar. Lo que le puedo ofrecer al presidente es el conocimiento de la región, relaciones en la región y relaciones en el exterior que pueden contribuir fundamentalmente en un contexto de posconflicto. Viví de cerca los procesos de negociación y luego de diseño de estrategia de desarrollo para la población de Mindanao en Filipinas que venían de negociar un proceso de paz. Esta región presenta una brecha muy grande frente al resto de las Filipinas que es un país que crece con mucho dinamismo. Eso nos puede servir para el contexto del pacífico.

C.P. ¿Hay algún plan que usted tenga para luchar contra la discriminación, habiendo conocido la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos y los desafíos que renacen al tener un presidente negro?

L.G.M. Dos temas coinciden con la agenda del presidente: Primero, lo relativo a educación y formación para mercados laborales como instrumento de movilidad social y que eviten la discriminación. Segundo, la infraestructura básica en zonas que han sido tradicionalmente habitadas por población afrodescendiente. En una conversación reciente con el embajador de Colombia ante la OEA, Andrés Gonzales, hablábamos que esta organización acaba de definir la década de los afrodescendientes. Yo le decía que sería muy bueno tomar al Pacífico como un piloto para definir una estrategia de inclusión de la población negra para que dejara de ser marginal y pasara a ser una población principal dentro de Colombia. Por ello el plan no debe ser solo de desarrollo sino que debe ser un plan de integración y desarrollo para la región. La invitación es a que en la empresa privada se le brinde más oportunidades de ocupar altos cargos de autoridad y de poder a la población afrodescendiente.

C.P. ¿Hay capital humano que pueda ocupar esos cargos en la empresa privada o en el gobierno?

L.G.M. El gabinete en el gobierno funciona de manera distinta. La población afrocolombiana todavía no sale a las urnas a defender una agenda propia. De pronto lo hace desde la incidencia política, en seminarios y medios de comunicación, pero no como una agenda política que defienda una estrategia electoral. Creería que se puede avanzar en políticas de acción afirmativa o discriminación positiva que permitan que una masa crítica de afros conquisten esos territorios. La mayoría se van del país porque tienen a veces más oportunidades por fuera. Esa discusión hay que darla.

C.P. Y a usted que sí se quiere quedar en el país le cerraron las puertas con ese fallo de la Corte que lo sacó de la gobernación ¿Qué va a hacer entonces si usted se quería dedicar a la vida electoral y pública?

L.G.M. Es frustrante eso pero ya entendí que ese no es mi camino y me dedicaré ahora sólo a los temas técnicos.

C.P. ¿Ese fallo lo imposibilita para siempre o sólo por un tiempo determinado?

L.G.M. La Corte no definió y por eso tengo que volver a acudir a ella, pero ese proceso implica un año más.

C.P. Pero le va a tocar la misma Corte que falló la vez anterior…

L.G.M. Han cambiado algunos y por ende puede haber cambiado el criterio.

C.P. ¿Cuál es su diagnóstico de lo que pasó?

L.G.M. Fue algo muy injusto. Es increíble que alguien que no ha cometido un delito todavía pese sobre él la restricción para poder aspirar a un cargo de elección popular. A mí no me destituyó la Procuraduría sino que me anularon la elección. Dice uno que no hay razón humana para que un juez o una Corte diga que hay situación de justicia y sólo de carácter procedimental. Ni siquiera es de fondo.

C.P. ¿Qué argumentó la Corte al fallar eso?

L.G.M. La corte dijo que no se había cuestionado el fallo del Consejo de Estado que anulaba mi elección. Lo primero que tengo que hacer es cuestionar ese fallo para que la Corte pueda decidir de fondo.

C.P. ¿Cuándo lo va a hacer?

L.G.M. No he tenido tiempo estos días ya que he estado haciendo cosas más productivas para la región, para el país y para mi conciencia, que es ayudar en la construcción de este plan. Uno se desmotiva ya que toda esta telaraña jurídica colombiana me repugna bastante.

C.P. ¿Algo adicional que quiera agregar?

L.G.M. Un llamado a la región, al departamento del Cauca, Valle, Nariño y al resto del país para que se tenga mucha generosidad frente al litoral Pacífico y a su población. Sin eso será muy difícil sacar adelante cualquier iniciativa que pretenda disminuir las brechas.

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