«Al Uribismo no le interesa la paz porque vive de la guerra»

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La fórmula vicepresidencial de la alianza Polo Democrático y Unión Patriótica, Aida Avella, en diálogo con EL PUEBLO dijo que su propuesta es hacer una Reforma Agraria que beneficie al sector rural colombiano y cuidar la riqueza que por diversos conceptos se produce en el país.

Aida Avella, candidata vicepresidencial por la alianza política Polo Democrático y Unión Patriótica. / Foto: Carlos Espinosa - El Nuevo Liberal
Aida Avella, candidata vicepresidencial por la alianza política Polo Democrático y Unión Patriótica. / Foto: Carlos Espinosa – El Nuevo Liberal

Tras 17 años en el exilio en Europa, Aida Avella regresó a Colombia el año pasado para retomar las banderas de la Unión Patriótica, el partido que la vio crecer y en el que también casi muere en 1996, cuando fue atacada con un misil por varios paramilitares.

Aunque a su llegada al país se presentó como candidata a la Presidencia por su colectividad, hoy hace campaña como fórmula vicepresidencial de Clara López, luego de que acordaran unirse con el Polo Democrático para las presidenciales del próximo 25 de mayo.

Avella propone impulsar el verdadero desarrollo del campo colombiano, proteger los recursos naturales nacionales y blindar los recursos públicos procedentes de grandes explotaciones internacionales.

La líder de izquierda cree, además, que la paz es posible si todos los colombianos quieren construir un país distinto.

¿Por qué es tan importante el proceso de paz?

Porque es la primera vez que la insurgencia armada logra un acuerdo de dos puntos con el Gobierno. Eso nunca antes había pasado. Sí habían existido desmovilizaciones, pero no un hecho del significado que hoy vemos, pues nunca se sentaban a hablar de los grandes problemas del país. Eso representa un avance de mucha importancia para Colombia, como así lo sería una tregua para negociar sin disparos de por medio. Hay que seguir ejemplos como los de Irlanda y Sudáfrica, países donde las partes en conflicto se sentaron a dialogar, llegaron a acuerdos y alcanzaron una estabilidad que benefició a toda la ciudadanía.

Y sí se firma la paz, ¿a qué podrían aspirar los colombianos con usted en la vicepresidencia?

Lo que queremos Clara y yo es administrar el postconflicto, lo cual sería ideal porque tenemos otras dimensiones y otras propuestas para la Nación. Buscar otro modelo económico, cambiarlo para que podamos llegar a la solución de los problemas que, por ejemplo, permitieron la gestación de los grupos insurgentes.

¿Cuáles son esos problemas?

Un ejemplo sencillo es que los campesinos no existen, todos existen menos ellos, aun más cuando el anterior paro agrario, que ellos protagonizaron, fue tildado como inexistente. No tienen derecho a una pensión de jubilación, no hay créditos blandos y no hay subsidios, teniendo en cuenta que son ellos quienes sostienen la economía nacional. Las deudas sociales con el campo y su gente son enormes, y por eso es hora de impulsarlos con iniciativas que realmente los beneficien.

¿Usted está diciendo que es hora de hacer realidad la reforma agraria?

Claro. Es vital llegar a cambios profundos. Es muy importante subsidiar el sector rural colombiano para generar otras posibilidades de desarrollo. Estados Unidos recientemente aumentó el subsidio a sus campesinos, y por qué en Colombia no podemos hacerlo si nunca han tenido ayuda del Estado; ellos, que han sido desplazados de su tierra, asesinados y expulsados de sus lugares de origen.

¿Cómo gestar nuevas posibilidades para el campesinado nacional si las trasnacionales impactan fuertemente en el sector rural colombiano?

Rescatando los dineros públicos que van a parar a bolsillos privados y, asimismo, los billones que ha dejado de recibir el país debido a una mala aplicación del Estatuto Tributario y de la Ley de Regalías, normas que han sido generosas con las trasnacionales y esquivas en rescatar parte de la riqueza nacional que se ha ido al exterior. Son dineros que bien han podido destinarse para el sector salud y el campo. No es que estemos contra la inversión externa, lo que queremos es una inversión que respete a los campesinos, el medioambiente y sus recursos naturales.

Esas propuestas no son bien vistas por colectividades como el Centro Democrático, que, entre otras cosas, ha cuestionado fuertemente el proceso de paz.

Porque ellos viven de la guerra y han logrado obtener grandes fortunas con el conflicto armado. Hay procesos que todos conocemos, producto de esa guerra, como las grandes matanzas en el Urabá, la apropiación ilegal de tierras y la complicidad en torno a ello. Nosotros pensamos que por eso es importante hacer reformas que permitan que los recursos lleguen a todos los colombianos y así evitar la continuidad del conflicto. Se trata de armonizar el país para que unos pocos no se sigan alimentando de la guerra.

A propósito de paz y guerra, el Cauca ha sido epicentro del conflicto armado colombiano, sus habitantes no han conocido un solo momento de tranquilidad.

Por eso hay que marchar hacia la pacificación de Colombia, sobre todo porque el Cauca ha sido una de las regiones más sacrificadas. Hay que hacer un país distinto que permita oportunidades para todos y no para los ricos. Los caucanos tienen mucho que enseñarle a Colombia porque han sido, buena parte, víctimas de un conflicto sin tregua. La paz es muy importante para este departamento porque le cambiará para siempre su cotidianidad.

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