Algo está cambiando

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Por Camila Zuluaga

@zuluagacamila

La masacre de cuatro niños en el Caquetá por cuenta de un lío de tierras entre vecinos, el asesinato de un menor perpetrado por otro de una edad similar en la Vega Cundinamarca, la insanidad de una madre en Barranquilla que le inyectó a su hijo raticida en el cuerpo y su confesión de pensar hacer lo mismo con su otro niño, son las historias que esta semana nos sacudieron a los colombianos hasta las viseras. La pregunta es: ¿será esto algo nuevo? Me atrevería a decir que no, esta ha sido la realidad de los niños de nuestro país a través del tiempo, lo que pasa es que no la habíamos podido ver por cuenta del conflicto armado que concentraba nuestras miradas.

Historias crueles y dementes contra los niños han sido el pan de cada día en nuestro país. Las cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar así lo demuestran. Tan solo ver los índices de participación de niños en la guerra es muestra de ello. Ya son varias generaciones perdidas por no permitirles a los menores ser eso, precisamente eso, niños. Si las repercusiones que tiene el no cuidar a nuestros niños para el futuro del país son devastadoras, ¿por qué entonces hasta ahora nos damos cuenta? ¿Por qué hasta ahora nos indignamos y vemos cómo estamos cercenando el futuro al no proteger a nuestros niños? Creo que se debe a que algo está cambiando y está cambiando para bien.

Sí, leyó bien, las cosas están cambiando para bien. Hoy estamos viendo aquello que es fundamental combatir para poder desarrollarnos de manera sana. Antes, debido a la crudeza del conflicto, contrario a la situación actual, el análisis y la óptica estaban nublados por la explosión arrolladora que produce la guerra.

Nos está cambiando la agenda y eso demuestra también que las cosas se vienen transformando para bien. La última encuesta revelada por Cifras y Conceptos, Caracol Radio y Red Más Noticias, muestra cómo, en términos de violencia, después de la inseguridad en las ciudades lo que más preocupa a los colombianos es la violencia intrafamiliar. Esto no se reflejaba en las anteriores mediciones en donde, cuando se le preguntaba a la ciudadanía por lo que más le preocupaba, respondían que el horror de la guerra y las bandas criminales. Hoy esa ya no es nuestra realidad.

Hoy la gente está preocupada por temas que no son nuevos. Igual que la violencia contra los niños, la inseguridad en las ciudades y los otros tipos de violencia intrafamiliar siempre han estado ahí, pero no parecían temas tan importantes porque el conflicto lo opacaba todo. Ahora estos aspectos los vemos relevantes de solucionar porque hemos venido arreglando poco a poco lo demás.

No se debe pensar que lo  relacionado con el conflicto está solucionado. No, claro que estamos crudos; por supuesto que son muchas las secuelas a reparar por cuenta de la situación colombiana, pero estamos dando el primer paso; vale la pena reconocerlo, esto nos estimulará pues sabremos que vamos por el camino correcto . Los esfuerzos ciudadanos deben estar enfilados para que al terminar la guerra podamos concentrarnos en sanar aquellas heridas creadas durante tantos años y que tantos otros nos costará sanar. El post conflicto es un hecho y la agenda noticiosa ya lo está demostrando. Los titulares de la prensa del país están llenos de noticias como Miss Tanguita, el derecho de los homosexuales, la plaza de toros. Por eso todo esto que hoy nos agobia y aterra se puede ver como positivo, porque algo está cambiando y está cambiando para bien.

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