Así no se pelea contra la corrupción

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En alguna oportunidad, en este mismo espacio,  escribí sobre la centralización de las entidades gubernamentales en Bogotá, y  me acogí al planteamiento de un amigo cercano, quien proponía que a las regiones se les permitiera manejar institutos de importante envergadura en el país. Recibí varias críticas, entre ellas que se notaba que estaba escribiendo para un periódico regional y que por tal razón esos eran mis argumentos.

Hoy quiero volver a escribir sobre el tema debido a que esta semana el Congreso aprobó el Presupuesto de Regalías para el 2013 por $17,7 billones, con algunos cambios que han generado molestia en diferentes sectores. Uno de los más notorios es el del gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. El Gobierno ha manifestado que las regiones, los municipios y departamentos no les están dando un buen manejo a los recursos cuando de definir proyectos se trata. Por eso, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, anunció que  el gobierno nacional ha decidido poner una especie de veto a la aprobación de proyectos en las regiones. Este veto funcionará de tal manera que, de ahora en adelante, los proyectos deberán contar con el concepto favorable del Gobierno.

No era para menos que gobernadores como el de Antioquia mostrarán su descontento con el gobierno nacional por lo aprobado en el Congreso, ya que se les está quitando independencia a las regiones y se les está diciendo que solo a nivel central se toman decisiones acertadas. Esto debido a que, de  ahora en adelante, cuando se vaya a discutir la creación de un proyecto en principio el diálogo se dará entre tres entidades: municipio, departamento y gobierno nacional. Pero si el gobierno nacional quiere hacer uso de su veto porque el proyecto no le gusta, este no se aprobará así el municipio y el departamento estén de acuerdo con lo contrario. 

Si bien es cierto que en nuestro país hemos visto obras inoficiosas, especialmente en aquellos departamentos que han sido beneficiados por las regalías durante muchos años, y que la plata se ha visto desperdiciada en obras como piscinas de olas o hipódromos sin utilizar,  no creo que la solución sea centralizar nuevamente  las decisiones. ¿Quién dijo que a nivel central no se roba? ¿De dónde saca el gobierno nacional que la corrupción solo se da en las regiones? 

La corrupción no se va a acabar porque se centralicen las medidas; de hecho, creo que lo que se logrará es centralizar la corrupción, cosa que tampoco es beneficiosa. Si se va a robar, la robada debería ser repartida también, para que ciudadanos de distintas zonas se beneficien de ella.

Finalmente, al adquirir recursos, ciertas cosas se dinamizan en las regiones. No podemos esperar que esa dinámica se dé solamente en Bogotá.  No faltarán quiénes me digan que este país está “jodido” por pensar así. La corrupción simplemente no debería existir, y por supuesto que así lo comparto, pero lo cierto es que existe y que está lejos de que se acabe.

En efecto, esta semana  salió el ranking de Transparencia Internacional en el que se muestran los países más corruptos del 2012, en esa lista el nuestro apareció en el puesto 94, cayendo en el listado pues venía del 82, ubicación que teníamos en el informe anterior. Igualmente,  la organización encargada del informe destacó que este año se percibe  “una mayor corrupción” y le advirtieron al país que hay una necesidad de implementar con urgencia leyes anticorrupción y de acceso a la información.

Así que estamos lejos de acabar con ese lamentable fenómeno, y los intentos no se pueden concentrar simplemente en que las decisiones las tome  Bogotá, pensando que así sumaremos un granito de arena en esa lucha que todos queremos dar.

Una cosa más: Tienen huevo los integrantes de un sector de Asonal judicial, que anunciaron el levantamiento del paro faltando una semana para sus vacaciones y que lo retomarán al regreso de ellas.

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