Assange, Snowden… y ahora Falciani

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Por Jaír Villano

@VillanoJair

Otra vez un maniqueo escándalo internacional; similar al caso de Assange y de Snowden. Esta vez se trata de Hervé Falciani, un franco-italiano que hacía parte del banco HSBC y que luego –por intereses aún no deslindados– entregó una lista con miles de evasores fiscales que tenían sus cuentas en la sede del banco en Suiza.

¿Falciani: héroe o villano? Otra vez los medios internacionales suscitan la controversia alrededor de esa disyuntiva: ¿es un combatiente del fraude fiscal y los paraísos fiscales o, simplemente, es un chantajista que oculta intereses políticos? Por definición, si hay economía hay política, y la gente del partido de izquierda en España, Podemos, lo sabe, por eso Pablo Iglesias, el mayor representante de esta joven colectividad, acordó con Falciani la creación de un informe sobre el fraude fiscal en Madrid.

Varias cosas. La primera es que la revelación de esta lista demuestra, una vez más, que buena parte de la riqueza del mundo está basada en una economía que ofrece la posibilidad a los ricos de exonerarse de sus obligaciones pecuniarias. Estas gentes están pagando menos de lo que deben tributar, lo cual no es nada nuevo, dice la BBC que desde los años 70 el mundo se ha ido poblando de paraísos fiscales, pero ya no solo se habla de las Islas Caimán y las Bahamas, ahora hasta en Costa Rica y Panamá se pueden encontrar estas compañías.

Por otra parte, la coherencia de Stephen Green, conocido como el banquero ético, quedó enterrada, Green, clérigo de Iglesia de Inglaterra y ex secretario de Estado del gobierno de David Cameron, fue director general (2006-2010) y presidente (2006-2010) del banco HSBC. Y, a diferencia de acá, a Green nadie le cree que fue a sus espaldas.

La segunda cosa; las celebridades que encabezan la lista o lo que también es conocido como SwissLeaks: cantantes como David Bowie, futbolistas como Diego Forlán, pilotos como Fernando Alonso, multimillonarios como Carlos Hank Rhon, banqueros –oh, banqueros– como Emilio Botín, ex presidente del Banco Santander, y en menor rango, Alejandro Andrade, ex guardaespaldas de Chávez y ex presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico de Venezuela. Figuras que son ejemplo de muchos –yo soy fanático de la versión que Bowie y Mercury hacen de Under Pressure–, evasores de impuestos o ladrones, pues, si uno se pone a pensar, solo estos últimos evaden la ley.

A propósito de esto, creo que fue Brecht el que dijo que es peor delito crear un banco que robarlo. Y evadir impuestos, al igual que crear un banco, es en efecto un crimen socialmente aceptable, pues a diferencia de los criminales convencionales –que no solo son criminales por su acciones sino por inanidades como su aspecto físico– los grandes estafadores llevan corbata y en la televisión lucen guapos. Al príncipe le basta llenarse ornamentos, descontextualicemos a Maquiavelo.

Tercera cosa. Así como Correa le brindó asilo a Assange, y Maudro a Snowden, en España Pablo Iglesias ha erigido a Falciani como un defensor de la justa tributación; al igual que con Assange y Snowden esta revelación de la lista se filtró por los medios, Le Monde y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) fueron las empresas que estuvieron al tanto de la lista.

La experiencia con Assange y Snowden nos dice que es posible que de esta tormenta no ocurra nada, nada más que un escándalo mediático, y que el debate se centre en quiénes son las personas que revelan la información y no en qué es lo que revela esta. De ahí que Mar Cabra, miembro del ICIJ, señale que lo realmente importante es “poner el foco en cómo funciona el secreto bancario Suizo y cómo afecta esto a la economía del día a día y a la creciente desigualdad de esta sociedad”. (https://www.youtube.com/watch?v=2_aZnHhJi00).

En contraste, Julito Sánchez Cristo, que hasta ahora ha sido el único periodista colombiano que ha tenido la oportunidad de entrevistar a Falciani, le preguntó que si con esa información no se ponía en riesgo el prestigio del banco HSBC. ¡Qué tal!

A decir verdad, no es de mi interés saber si Hervé actuó por convicción por oportunismo, no es interesante cuando lo que revela su información es de tan colosal magnitud. Digo una última cosa, si Assange es el Robin Hood de la información, que fue como lo bautizó Ignacio Ramonet, Hervé es incluso más intrépido, pues con su lista puso al descubierto las maniobras de los adinerados. Ay, Falciani en qué te metiste.

Ahora sí, una última cosa: ojalá y esta vez haya justas consecuencias.

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