Balance de Feria

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Elizabeth GómezPor Elizabeth Gómez Etayo

Sin duda la Feria de Cali ha cambiado. Lo que décadas atrás era símbolo de distinción y prestigio, como son las corridas de toros, hoy son, en su mayoría, objeto de censura social. Atrás van quedando los días en que un abono para ir a las corridas de toda la feria, era un bien suntuoso al que se debía acceder con suficiente antecedencia.  Hoy se ofrecen a módicos precios y, aun así, la plaza no se llena. Los jóvenes antitaurinos han logrado penetrar la consciencia de miles de aficionados, que ya no encuentran en esta práctica ni arte ni cultura. Al parecer, damos un paso hacia la modernidad. Si por ella entendemos un cambio cultural y de pensamiento.

Tristemente no ocurre lo mismo con la cabalgata. Cada vez son más los aficionados jinetes y caballistas informales que pretenden dar muestras de una maestría que no poseen, dando paso al desfile de la banalidad y los desmanes. La muerte de la joven jinete durante la reciente feria de Cali, debería ser suficiente para cambiar radicalmente esta práctica. Ya la Administración Municipal está analizando si dejan la cabalgata solo para expertos caballistas debidamente calificados, si la cancelan totalmente o si la dejan solo para zona rural. Ojalá en sus reflexiones quepa la posibilidad de pensar qué significa una cabalgata como expresión de una cultura, que en nuestra caso, evoca un pasado colonial, al parecer reciente, y deja entrever un ethos mafioso. He aquí, un paso atrás en la modernidad.

La llamada Autopista de la Feria, viene reemplazando en los últimos años lo que antes era la calle de la feria o la feria de las comunas, pero a diferencia de los anteriores esquemas, en este caso se cobra y mucho, por tener asiento en la silletería previamente dispuesta. Pueden disfrutar plenamente de los cuatro desfiles que por la Autopista pasan, quienes tengan el poder adquisitivo que otorga la entrada, a los demás, a los pobres, les restan incómodos y hacinados lugares para disfrutar de un espectáculo carnavalesco que debería ser gratuito e igualmente organizado y de calidad. ¿Por qué no? La Autopista de la Feria es para una élite económica. Otro paso atrás en la modernidad.

El alumbrado se concentró en la obra de reciente inauguración conocida como El Boulevard de Cali. Bonito juego de luces y coreografía virtual se presenta sobre el Teatro Jorge Isaac, captando la atención de propios y extraños que por veinte minutos disfrutan de un espectáculo que ya es usual en varias ciudades en el mundo. Puede mejorar y ojalá que así sea, pero debe reconocerse que fue una buena opción de entretenimiento callejero y consumo masivo. Teniendo en cuenta el buen uso del espacio público que tanto el Boulevard como los alrededores de la Manzana T contigua al CAM promueven, damos así, de nuevo, un paso hacia la modernidad.

Dos adelante y dos atrás, pero ello no nos permite decir que vamos buen camino, dado el empate. La muerte de la joven aficionada caballista enluta por completo este balance de la Feria de Cali, es absolutamente reprochable que esto haya sucedido. Igual repudio merece el trato que aún se les sigue dando a algunos ejemplares equinos y que definitivamente deben replantear por completo esta actividad en una Feria urbana.

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