“Buenaventura no necesita un show mediático”: director de la Human Rights Watch

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En Colombia ya lo sabíamos, pero se había vuelto noticia de segunda plana. Ahora lo sabe el mundo por cuenta de la organización Human Rights Watch. Buenaventura es la ciudad más violenta de Colombia, y se pelea con San Pedro Sula, en Honduras, el deshonrroso primer puesto en la región. Dos mil casos investigados por la Fiscalía sin una sola condena, trece mil desplazados en 2013, ciento cincuenta desaparecidos en los últimos años y los descuartizados que algunos insisten en negar. Llenos de testimonios que aseguran que todo eso es cierto están las treinta y cuatro páginas del informe de esta ONG internacional. El puerto volvió a llenarse de ministros, de tropa y de promesas. Para el director de la HRW ese no es el show que necesita Buenaventura.

Claudia Palacios: ¿Cómo ve la reacción en Colombia al informe que Human Rights Watch presentó sobre Buenaventura?

José Miguel Vivanco: Por un lado, está la designación que hizo el presidente Santos de un consejero para el caso de Buenaventura, quien ha señalado que coincide con nuestras preocupaciones y anunció una serie de medidas encaminadas a contrarrestar las situaciones de miseria y de absurdos que se cometen en la ciudad. Sin embargo, la reacción del ministro Pinzón de militarizar el puerto creo que no es la más adecuada. Buenaventura no requiere una presencia permanente de militares sino reforzar la presencia en los barrios donde ejercen control los enemigos de la población, una presencia policial no contaminada y de unidades especializadas de fiscalías y de CTI capaces de avanzar con investigaciones para lograr desmantelar estas mafias.

Los militares están preparados para otro tipo de contextos. Las mafias de Buenaventura operan en un ambiente de corrupción, deben ser afrontadas no simplemente con un show mediático para mostrar que la ciudad está ocupada militarmente. Debe haber proyectos de desarrollo.

C.P.: Hay una discusión entre cómo se usa la fuerza contra las bandas criminales. Unos dicen que solo la Policía debe enfrentarlas, y otros que el Ejército, ya que aunque no son actores del conflicto, vienen del paramilitarismo, y es el Ejército el que tiene la capacidad de neutralizarlas. ¿Cuál es su opinión?

J.M.V.: Estas bandas están mezcladas con la población civil, en una situación típica de lo que representan las mafias. No digo que sea necesaria o contraproducente la presencia militar en una ciudad, lo que digo es que las experiencias internacionales demuestran que un anuncio de esta naturaleza, o sea, el desplazamiento de militares donde opera el narcotráfico o el tráfico de personas no es la solución más adecuada para mejorar niveles de seguridad.

C.P.: ¿La falta de atención a Buenaventura puede tener una explicación en el racismo?

Los índices de desarrollo social en materia de acceso a la salud, a la justicia, a oportunidades laborales en la costa Pacífica, donde hay una marcada presencia de afrodescendientes, están muy por debajo de los del resto del país, esto demuestra el abandono y la falta de presencia de instituciones. Esos vacíos son aprovechados por grupos irregulares.

C.P.: El narcotráfico es el detonante de esta problemática, justamente ese tema es el que se discute en la mesa de negociación de paz. Teniendo en cuenta lo que está pasando en Buenaventura, ¿cómo creen la HRW que debe tratarse ese punto de la agenda de paz?

Lo que demuestra Buenaventura es que los acuerdos de desmovilizaciones son importantes pero insuficientes. En esta ciudad operaba el grupo Calima de las autodefensas, que supuestamente se desmovilizaron, por lo que esa región debería estar libre de esos grupos. Lo que enseña esa experiencia es que en proceso de negociaciones con las Farc hay que garantizar que las estructuras similares sean debidamente desmanteladas.

C.P.: ¿HRW ve esto como un hecho aislado o cree que es un retroceso en la seguridad de Colombia?

J.M.V: Buenaventura hoy día tiene las peores estadísticas nacionales, como en los peores tiempos del paramilitarismo, y en América Latina no hay nada comparable con lo que está viviendo la ciudad. Hay condiciones también muy delicadas en Tumaco, en el Departamento del Chocó, pero Buenaventura requiere de una intervención excepcional, inmediata y urgente.

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