Cali es Cali, lo demás…

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alfonso otoyaDesde hace más de una década Cali y el Valle del Cauca no encabezaban los principales indicadores de desarrollo económico, optimismo y crecimiento del país. La ciudad padecía un letargo muchas veces explicado por la falta de liderazgo digno y la corrupción reinante en las administraciones. Hoy la capital del Valle presenta un nuevo panorama sustentado en cifras reales que validan los buenos resultados de una administración trabajadora y honesta como la del alcalde Rodrigo Guerrero.

Durante el primer semestre de 2014, Cali presentó el mayor crecimiento industrial entre las principales ciudades del país con un 2.4%. Superando los decrecimientos de Bogotá y Medellín que fueron del -1.1% y -3.2% respectivamente. Igualmente la venta de vivienda nueva en el Valle del Cauca para los primeros 8 meses del 2014 creció un 29.5%, muy superior al 3.2% de Bogotá y al decrecimiento del -11.9% de Antioquia.

Sin embargo la oleada de optimismo no se detiene ahí. El Índice de Confianza del Consumidor en Cali es del 24.5% frente al 23.2% de Bogotá y el 12.6% de Medellín. Estos altos niveles de confianza se ven reflejados en el crecimiento de las compras en el sector comercio como lo muestra la encuesta de Raddar para Octubre de 2014 en donde las compras en nuestra ciudad crecieron un 11.6% frente un crecimiento de Bogotá del 10.8% y Medellín con 10.6%.

Este optimismo si bien refleja la convicción y pujanza caleña, también está fundamentado en logros administrativos de sus dirigentes municipales. El alcalde Guerrero logró sanear las finanzas del municipio al pasar de un presupuesto municipal total de 1.7 billones para el 2011, a entregar una ciudad con un presupuesto para el 2015 de 2.6 billones de pesos. Este crecimiento del 53% esta explicado por la recuperación de las finanzas públicas como lo fue la cancelación del contrato de Si Cali. Adicionalmente, esta mejoría en los ingresos acompañado de un gasto de funcionamiento controlado, ha generado que la inversión con ingresos de libre destinación pasara de 182 mil millones en el 2011 a 426 mil millones en el 2015. Un crecimiento del 133%. Estos cambios estructurales han permitido cuadruplicar presupuestos de gran impacto para el municipio como lo son infraestructura, educación y salud.

Igualmente un componente importante en la confianza de los caleños es la seguridad. Si bien en Cali se siguen presentando hechos de violencia deplorables, incluso algunos por su naturaleza macabra logran grandes titulares, la realidad en cuanto a muertes por homicidio muestra grandes mejorías. La tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes en lo corrido del año presenta una disminución del 28%, lo que equivale a haber evitado la muerte de 430 caleños. Si la tendencia continúa, al final del 2014 Cali terminará con una tasa de homicidio por cada 100 mil habitantes inferior a 60. Esta sería la cifra más baja en los últimos 20 años desde que se tiene la estadística.

Las mejorías en gobernabilidad, con una alcaldía honesta, y en seguridad, con el trabajo coordinado y eficiente de la policía, han logrado que los caleños se muestren más optimistas que el resto de colombianos. Seguro la tendencia se mantendrá en el tiempo ya que el próximo año la alcaldía podrá ejecutar recursos que mostrarán una Cali más dinámica y cercana a los ciudadanos. Si nos mantenemos en esta senda, muy pronto con orgullo los caleños podremos volver a repetir… Cali es Cali y lo demás es loma.

Alfonso Otoya

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