“Cali es una ciudad bastante más segura de lo que la gente cree”: Kiko Lloreda

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Por Claudia Palacios

@Claudiapcnn

Tras una hora de enseñarme una presentación en power point del primer estudio ordenado por el Gobierno sobre inseguridad en las principales ciudades del país, me queda claro que Kiko Lloreda, el alto consejero presidencial para la seguridad, tiene una gran herramienta de trabajo para que el gobierno local diseñe su política de combate a la delincuencia común.

Sin embargo, como él mismo explica, el crimen es cambiante. Lo que no me queda claro es si ese diagnóstico es la mejor arma para adaptarse a los cambios que hay que hacer para prevenirlo. A continuación las declaraciones que, según Kiko Lloreda, el periódico de su familia «no se merece». Acabada la entrevista confesó que tiene que contenerse para no hacer una llamada de reclamo o corrección cada que ve el enfoque de los artículos del diario que él dirigió.

Francisco José Lloreda - Claudia Palacios

Claudia Palacios: Usted que ha estudiado el fenómeno de la violencia en las ciudades, ¿cuando ve lo que está pasando en Cali qué piensa?

Kiko Lloreda: Primero, que no podemos subestimar las dificultades y los desafíos de seguridad de Cali, pero tampoco podemos caer en generalizaciones que no corresponden a la realidad. La seguridad de las ciudades no se mide únicamente a partir de los homicidios, que no deberían ocurrir pero en términos absolutos, comparados con la criminalidad total, son bastante menores y no es el delito que afecta de manera generalizada a una sociedad

Claudia Palacios: ¿Cuáles son sus cifras para Cali?

Kiko Lloreda: El año pasado se presentó una situación muy particular: a inicios del año se registró un incremento en los homicidios que llevó al Gobierno a implementar un plan de choque para revertir la tendencia, y eso significó que Cali terminara el 2012 con una reducción del 2 % de los homicidios.

Este año nos ha ocurrido algo similar: un incremento que se explica por ajustes de cuentas que ocurren en Cali, que es como el lugar donde estructuras criminales del resto del departamento terminan resolviendo sus diferencias. Desde febrero para acá se impulsó, entonces, un plan de intervención especial que compromete alrededor de 700 hombres más de la Policía, con el objetivo de desarticular las estructuras criminales responsables de esos delitos.

Claudia Palacios: ¿Cuándo cree que puede haber un alivio en la situación de inseguridad en Cali?

Kiko Lloreda: Ahí me parece importante hacer una diferenciación, sin desconocer la problemática que tenemos en Cali en materia de homicidios. En Cali tenemos otros delitos que afectan más en el día a día a las personas, y que no podemos subestimarlos ni perderlos de vista

C. P.: En su opinión, ¿Cali es una ciudad segura o no?

K. Ll.: Cali es una ciudad bastante más segura de lo que la gente cree, sin que eso signifique que no tenga problemas de seguridad. A mí me preocupa que se estigmaticen las ciudades. Me preocupa que se diga que Cali es la ciudad más insegura del país porque eso no es cierto; más, cuando al examinar otras modalidades delictivas distintas al homicidio uno ve que hay avances.

C. P.: ¿Por ejemplo cuál?

K. Ll.: Por ejemplo, el hurto de vehículos. El año pasado Cali logró una reducción del 20 % en hurto de vehículos y eso obedeció a una estrategia muy bien definida por parte de la Policía. Con excepción de homicidios y de un incremento en hurto de motos, hay unos indicadores que son positivos para Cali.

C. P.: Usted ha mencionado un fortalecimiento policial con el aumento del pie de fuerza, pero los caleños vimos que el comandante un día renunció y después regresó. ¿Sí es una cuestión de aumentar el pie de fuerza?

K. Ll.: El pie de fuerza es parte de la solución pero no es toda la solución. Se requiere tener claro para qué se va a usar. En Cali se tomó la decisión de darle a la ciudad mil policías más de forma permanente.

Los 700 policías a los que hago referencia cumplen una labor de carácter temporal, para enfrentar fenómenos delictivos que se están presentando coyunturalmente. Vienen acompañados de inteligencia e investigación judicial. ¿Cuánto tiempo van a estar? No lo sé. El Alcalde ha solicitado que se mantengan hasta los Juegos Mundiales. Posteriormente se enviaron 50 hombres con una especialidad, que es lo que se llama el grupo elite de objetivos de alto valor, que tiene esa finalidad específica.

En este momento, Cali cuenta con mayores herramientas no solo para cambiar la tendencia al alza en los homicidios, sino para empezar a desarticular las estructuras criminales que se están dando bala en Cali.

Francisco José LloredaC. P.: ¿Usted como consejero qué le recomienda al gobierno local para enfrentar la situación de violencia?

K. Ll.: Una de las modalidades delictivas muy propias de Cali es el hurto desde motocicletas en las intersecciones viales. Se le solicitó al comandante de la Policía que estructurara una estrategia contra esa modalidad delictiva. He estado en Cali verificando que se haga y ya se está implementando. Por ejemplo, se identificaron las 54 intersecciones viales dónde más están robando a la gente.

C. P.: ¿Por ejemplo cuáles?

K. Ll.: Por ejemplo, en los alrededores de la zona de La Hacienda, Comuna 17. Discutimos si era mejor dar a conocer las intersecciones y concluimos que era mejor no revelarlas para no alertar a las mafias que allí actúan. Se decidió destinar una parte de los nuevos policías a la vigilancia de esas intersecciones: unos seis policías por cada intersección. En este plan hay unos 150 efectivos de manera permanente.

C. P.: Pero vuelvo a la pregunta, ¿qué le recomienda usted hacer o deshacer al Alcalde Cali?

K. Ll.: Pocas personas en Colombia entienden y saben de violencia y criminalidad como lo sabe el Alcalde de Cali. La ciudad cuenta con un Plan de seguridad y convivencia que está bien estructurado y no dudo del compromiso de la Alcaldía para contrarrestar la inseguridad en la ciudad. Pero más allá de hacer señalamientos de responsabilidad, lo importante que hay que entender es que se requiere el esfuerzo de muchos actores. Y no dudo de la importancia de la labor policial, sobre todo cuando estamos enfrentando estructuras criminales.

Dicho de otra manera: en relación con una serie de delitos, la administración municipal tiene mayor injerencia para contrarrestar unos delitos que otros. Cuando se trata de bandas criminales es menos lo que puede hacer un Alcalde, y ahí se requiere una presencia más estratégica por parte de la Policía Nacional.

Claudia PalaciosC. P.: Pero el comandante se fue, volvió… ¿Qué es lo que está pasando, no hay buena comunicación, por qué vimos eso?

K. Ll.: Las razones por las cuales el general Castañeda renunció eran de carácter personal y son de tiempo atrás; no creo que obedezcan a situación distinta. Por supuesto que dadas las complejidades de la ciudad es importante tener la menor rotación posible de comandantes.

C. P.: O sea, ¿la ciudad en manos del general Castañeda esta bien?

K. Ll.: Yo tengo una buena impresión del general Castañeda. Creo que él está comprometido con el mejoramiento de la seguridad de la ciudad.

C. P.: ¿Y usted no cree que el Alcalde tenga nada que cambiar?

K. Ll.: La criminalidad es cambiante y hay que hacer cambios cuando se requieran.

C. P.: Pero para este momento…

K. Ll.: El Alcalde está haciendo todo lo que está a su alcance en estas circunstancias.

C. P.: Le pregunto porque uno ve que en otras ciudades funcionan mejor las estrategias de seguridad. Y parece que en Cali no funcionara con la misma efectividad que en otras ciudades.

K. Ll.: La situación de las ciudades no es necesariamente la misma. Me explico: el año pasado Medellín logró una reducción importante en homicidios y este año se ha incrementado en casi el 20 %, y yo no podría decir que el Alcalde de Medellín no ha hecho todo lo que está a su alcance o que la Policía no se la ha jugado a fondo por el mejoramiento de la seguridad.

Hay una serie de delitos que son más fáciles de anticipar y de contrarrestar que otros. Esto ocurre en Medellín o en Cali. Cuando unos mafiosos de Buenaventura les dio por darse bala en Cali, pues se hubieran podido ir a dar bala en otra parte. Hay situaciones que no son fáciles de anticipar y entonces se requiere hacer un trabajo con más inteligencia. Creo que es importante hacer esa diferenciación. En Medellín hay un plan de intervención similar al de Cali, pero eso no me lleva a mí a dudar del compromiso del alcalde Gaviria.

C. P.: Usted ha estudiado por qué han sido efectivas en otras partes del mundo unas medidas adicionales al aumento del pie de fuerza. ¿Qué de eso se está haciendo en Cali?

K. Ll.: Una información más precisa la tiene la Alcaldía, pero le doy algunos ejemplos. En Cali se priorizaron finalmente 33 barrios, que son en los que hay mayor presencia de hechos delictivos o donde se requiere una intervención social para prevenir en el tiempo la comisión del delito. Por ejemplo, se tomó la medida del toque de queda para menores, que creo que ha sido efectiva. En Cali, como en otras ciudades del país, se han implementado procesos de desarme en días de semana o en fines de semana. Y los desarmes selectivos pueden ser muy efectivos. En Bogotá ha sido muy efectivo. También se amplió significativamente el número de cámaras de vigilancia para unos sitios estratégicos de la ciudad. Ese proceso no ha avanzado con la celeridad que quisiéramos por culpa del gobierno nacional, que no ha ejecutado los recursos. Cali cuenta con 250 cámaras y la meta es llegar a 1.000 en el período del alcalde Guerrero.

C. P.: ¿Y usted desde el gobierno nacional por qué no ha ayudado a ejecutar eso rapidito?

K. Ll.: Eso no solo está ocurriendo con Cali. La contratación la está haciendo el Fondo Rotatorio de la Policía, y han tenido algunas dificultades. Pero, como le decía, hay una serie de medidas; por ejemplo, Cali en este momento es líder en la ampliación de la jornada escolar.

C. P.: ¿Y ese tipo de medidas bajan los niveles de criminalidad?

K. Ll.: Es una medida efectiva cuando se implementa en instituciones educativas con jóvenes en riesgo. Es una medida de carácter preventivo que produce resultados a mediano y largo plazo. La decisión de mejorar los parques  es básicamente una intervención que contribuye al mejoramiento de la seguridad, pero no de la noche a la mañana.

Francisco José Lloreda - Claudia Palacios

C. P.: ¿Usted puede hacer un pronóstico de cómo va a estar la seguridad en Cali con base en todas estas medidas que se han implementado? ¿Cuáles son las metas?

K. Ll.: Existen razones fundadas para confiar en que estas medidas de carácter policivo van a revertir la tendencia del alza de los homicidios, en el corto plazo. Lo importante es hacerlo sostenible. En relación con la desarticulación de las estructuras criminales, toma más tiempo, pero soy optimista porque hemos visto cómo las Bacrim se han ido debilitando ya que sus cabezas están en la cárcel o están muertes.

Las Bacrim que tenemos hoy son distintas a las de hace dos años, y lo más probable es que a la vuelta de un tiempo estemos en presencia de estructuras más pequeñas, menos complejas y más diseminadas que las actuales, lo cual es bueno y es malo. Es el resultado de golpearlas, pero puede provocar que esas estructuras más pequeñas y diseminadas acudan a métodos violentos para ver cuál se impone sobre la otra.

C.P.: Déjeme pasar al tema de la extorsión porque es como la principal queja de la gente. ¿Qué tanto le preocupa y qué están haciendo?

K. Ll.: Es uno de los principales desafíos en materia de criminalidad en el país. Eso no lo podemos negar. Vemos un incremento exponencial en las denuncias por extorsión en los últimos cinco años. En cierta medida la extorsión está reemplazando al secuestro. Pero hay que distinguir entre la extorsión urbana con la rural; son fenómenos distintos. En las principales ciudades del país vemos que tenemos un problema de extorsión, pero no con igual intensidad. Por ejemplo, la ciudad donde el fenómeno de extorsión es más complejo es Medellín. Así lo refleja la encuesta de victimización que establece que el promedio nacional es el 0.8 %, en Medellín es el 2.3 % y en Cali debe estar como en el 0.6 % o 0.7 %.

C. P.: En general, ¿usted está previniendo o reaccionado?

K. Ll.: Las dos, porque se requieren las dos. Lo primero es que la seguridad ciudadana ha ido cobrando mayor importancia en la agenda pública de los gobiernos. Eso ha sido muy importante pero no es suficiente. Este es el primer gobierno que cuenta con una política de seguridad para las ciudades. El énfasis eran las estrategias policiales; en lo que estamos trabajando es en tener también medidas preventivas.

C. P.: Esas medidas preventivas son tomadas de otras experiencias, pero siento que ustedes están siendo muy tradicionales en el método.

K. Ll.: Hemos examinado experiencias nacionales e internacionales, entendiendo que cada país tiene su propia realidad y cada ciudad, sus propias especificidades. Pero hay experiencias internacionales que le permiten a uno concluir que si uno las aplica, pueden ser efectivas.

C. P.: ¿Cuál es la estrategia made in Kiko Lloreda?

K. Ll.: No, varias. Le doy un ejemplo de una estrategia hecha en casa: la estrategia contra el hurto de celulares, que es compleja porque este es un delito transnacional, en el que hay mafias fuertes. Decidimos trabajar sobre la demanda de equipos robados; entonces, tratamos de convencer al colombiano de que si compra un celular robado, le va a ir mal.

Al reducir la demanda, debemos desestimular el robo. Se tomaron varias medidas. Le menciono: establecer unos filtros para la activación de los equipos, que está operando. Un primer filtro son los equipos reportados como robados. El segundo filtro es el de los equipos legales en Colombia, esa base está en construcción y apunta a que si el celular se lo roban y lo reprograman, no lo van a poder usar. Hay muchos ejemplos de procesos de innovación que no son de Kiko Lloreda sino del Gobierno, pero es nuestra responsabilidad asesorar al Presidente para saber qué más podemos hacer.

C. P.: ¿Y a Kiko Lloreda no le jalan las orejas en El País por darle una entrevista a EL PUEBLO?

K. Ll.: No me importa lo que piensen en el periódico El País.

C. P.: ¿O es que no me esta dando la chiva que le va dar a El País en estos días?

K. Ll.: El País no se merece una chiva mía en estos momentos.

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