Cali montes

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leo-quinteroPor: Leo Quintero

El Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, DAGMA, fue creado  hace mas de veinte años durante la administración del entonces alcalde Mauricio Cuevas, como parte del boom nacional de organismos encargados del medio ambiente y de la norma nacional que creó las CAR , Corporaciones Autónomas Regionales  y el propio Ministerio del Medio Ambiente.

Mejor dicho, en los tiempos en los cuales amarraban los perros con salchichas. Desde esa época a hoy en día, los problemas ambientales del país se multiplicaron y las acciones del estado para defender todo lo que tiene que ver con la naturaleza, la fauna y la flora se quedó en pañales.

Nada se actualizó. Por eso pasa lo que sucedido en los llanos con la crisis del verano, con las explotaciones desbordadas de las petroleras , mientras que por todo el país , incluida Cali y su zona rural, hay tal desmadre con la minería ilegal, que aun nadie ha podido establecer qué ha sucedido en esa materia.

También se desconoce cuántos páramos serán afectados, no por el cambio climático, sino por la mano de las multinacionales de la minería, para quienes el capital  económico está por encima del interés ambiental.

Pero eso es harina de otro costal . En Cali el fenómeno es el mismo: hay una entidad creada para liderar el tema ambienta, pero solo quedó convertida en el organismos estatal que se encarga de las podas de las zonas verdes.

Para manejar una contratación  dirigida y para tratar de presentar proyectos a la CVC que se convirtió  indirectamente en la jefe inmediata del DAGMA , de sus funcionarios mandos medios o directores que maniatados no pueden disponer de los propios recursos para hacer el control ambiental, o hasta para nombrar la propia nómina.

La autoridad ambiental de Cali, el DAGMA, escasamente tiene 21 funcionarios, la mayor parte de ellos enviados a comisión desde diferentes dependencias. Es decir, los empleados a quienes nadie quiere en varios organismos oficiales van a parar a la autoridad ambiental local.

Porque lo que evidencia el DAGMA es la carencia de estructura administrativa propia, con funcionarios de carrera. Hoy en día hay mas de ochenta contratistas, quienes son los encargados de todas las tareas estructurales y misionales  del DAGMA.

Es por eso que  la CVC que es la entidad que maneja los recursos que  pagamos los caleños como sobretasa ambiental, no le ha entregado al DAGMA mas de 24.000 millones de pesos, debido a que la entidad caleña no le ha presentado proyectos  ambientales, como si Cali no tuviera suficientes problemas en esa materia.

Pero como el DAGMA no tiene estructura administrativa, no tiene la capacidad operativa para desarrollar los proyectos que le permitan a Cali contar con programas claros, como el mantenimiento de los miles de árboles para evitar la vergüenza que evidencian numerosas avenidas  donde los samanes se siguen cayendo por la invasión de la palomilla, o siguen insolubles las miles de peticiones de la comunidad para ejecutar mantenimiento de árboles , podas de ramas y otras labores que son oficio directo de la autoridad ambiental de Cali.

O al menos los recursos indispensables para contar con una planta de personal, que permita controlar el ruido, la contaminación del aire, los serios problemas de los siete ríos de Cali, todos con problemas que deben ser atendidos de manera inmediata.

Estas son labores, al menos suficientes  para invertir los 24 mil millones que siguen en las cuentas de la CVC y que Cali necesita para  atender las demandas de la comunidad  frente a su autoridad ambiental.

No hacerlo es muestra suficiente de que los problemas ambientales de Cali continuarán, como ha sucedido en los últimos tres gobiernos de la capital del Valle, desde que la CVC aprovechando normas que siguen en discusión, determinó que ellos continuarían manejando  bajo el sistema de proyectos ambientales presentados  y aprobados, los recursos que pagamos los caleños.

Líos suficientes, sin sumarle siguiera los problemas generados en la última licitación para la poda de las zonas verdes, que terminó ante un juez, que ratificó que el proceso violó principios y normas de equidad establecidas para atender socialmente a organizaciones de recicladores de la capital del Valle.

Toda esa debacle del DAGMA se evidencia con las zonas verdes enmontadas aun  en gran parte de la ciudad. Decir más es imposible, porque enmarca la crisis de la autoridad ambiental de Cali; entidad que como organismo estatal, los funcionarios siguen pasando y el problema esta allí enquistado.

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