Cali se mueve en bicicleta

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Luis Eduardo Zuluaga y Haminton Hidalgo son dos ciudadanos que se transportan en bicicleta a diario para llegar a su lugar de trabajo
Luis Eduardo Zuluaga y Haminton Hidalgo son dos ciudadanos que se transportan en bicicleta a diario para llegar a su lugar de trabajo

La capital del Valle se consolida como la ciudad de las bicicletas en Colombia: cerca de doscientas mil personas tienen al “caballito de acero” como medio de transporte. Sin embargo, Cali está en deuda con muchos caleños para quienes andar en bicicleta es cuestión de conciencia ambiental, pero sobre todo de economía.

Luis Eduardo Zuluaga y Haminton Hidalgo son dos habitantes de Cali. Uno es Ansermanuevo, Valle, y el otro es caucano. Ambos hacen parte de los aproximadamente doscientos mil caleños que usan la bicicleta como medio de transporte. El primero vive en el barrio Puertas del Sol y es mensajero, y el segundo viven en el barrio Atanasio Girardot y es guarda de seguridad. Luis Eduardo y Hamilton, compañeros de labores, recorren Cali desde el oriente hasta el centro, donde está su lugar de trabajo. Diariamente hacen un recorrido en bicicleta de entre veinticinco minutos, mínimo, hasta cuarenta y cinco minutos, máximo, para comenzar sus labores.

Así como estos dos trabajadores, a quienes andar en bicicleta no les quita para nada lo cotidiano de su día, ni interfiere con su presentación personal ni con otros aspectos, miles de caleños usan este aparato como medio de transporte. Van y vienen en ella, de la casa al trabajo, a la universidad, a hacer las compras y a hacer cualquier diligencia que resulte. No conciben otro medio de transporte y poco les interesa coger un bus; a propósito, para lo único que tienen en cuenta la tarifa actual del pasaje, de $1.600, es para “echarle números a la cosa” y concluir que siempre es más económico andar en su propio vehículo, cuya máquina son sus piernas, que no consume gasolina, que es otra economía, y que hasta promueve la conciencia de cuidar el medioambiente.

De esta manera, Cali se posiciona, según estudios de organizaciones, como la primera ciudad con más bicicletas en Colombia y, obviamente, con más ciclistas. Andar por Cali en bicicleta resulta mucho más sencillo que en ciudades como Bogotá y Medellín.

El director regional para el suroccidente de la Corporación Fondo de Prevención Vial, James Gómez
El director regional para el suroccidente de la Corporación Fondo de Prevención Vial, James Gómez

Cali está en deuda con los ciclistas

Si solo se tratara de movilizarse por una ciudad plana en bicicleta, Cali sería una de las mejores ciudades de Colombia para hacerlo; sin embargo, hay factores que evidencian la enorme deuda que tiene la ciudad con sus ciclistas, para quienes existe una clara y generalizada recomendación: “Salga en su bicicleta a la defensiva”.

EL PUEBLO habló expertos del tema. Sigue habiendo casos de personas que mueren atropelladas mientras conducen su bicicleta, y tanto el ciclista como el peatón son actores totalmente vulnerables en una ciudad cuya movilidad cada vez es más compleja.

Para el director regional para el suroccidente de la Corporación Fondo de Prevención Vial, James Gómez, aunque las cifras han disminuido, no por eso deja de ser un problema que un ciclista muera atropellado. Según Gómez, las cifras que entregó medicina legal mostraron que en 2011 hubo 76 personas muertas en el Valle y 36 en Cali, mientras que en 2012 hubo 62 personas muertas en el Valle y 29 en Cali, y en lo que va corrido de este año, hasta el junio, van 32 personas muertas en el Valle y 16 en Cali.

Con respecto a la posición que ocupa el Valle del Cauca en el resto del país, el departamento pone el 21 % de las muertes de ciclistas atropellados y Cali pone el 10 %, porcentajes que siguen siendo altos aunque la ciudad sea de las principales del país en número de habitantes. “Nótese que se ha presentado una disminución en las cifras y si estas se comparan con años como el 2007, se evidencia mucho más la disminución”, indicó James Gómez.

El funcionario agregó que las cifras deben implicar una importante y profunda reflexión acerca del papel del ciclista en la comunidad, en una dura realidad: que en Colombia no existe una política clara para el manejo de la movilidad de quienes se desplazan en bicicleta. “Aunque hoy en día el tema se toca por parte de las autoridades competentes, no existe el planteamiento de grandes proyectos que verdaderamente se ejecuten, que sean una realidad y que permitan que por ejemplo Cali tenga una infraestructura continua  en su trazado para las ciclorrutas”, señaló.

Según el experto, hay tres factores por los que las ciclorrutas en Cali no son efectivas: primero, no tienen rutas directas, que garanticen al ciclista el menor gasto de energía posible; segundo, se construyen en espacio público sobrante (esto indica que no son prioridad en la planificación de una ciudad); y, tercero, no son atractivas porque el ciclista no se siente seguro transitando por ellas, a tal punto que prefiere andar junto a carros y exponerse a un accidente.

Para el funcionario, no solo hacen falta ciclorrutas bien hechas en Cali, sino también un fuerte trabajo de orden ciudadano: la educación es fundamental y de nada sirve la existencia de una ciclorruta si en la concepción del ciudadano no están aspectos importantes como el respeto y la tolerancia por parte del conductor de carro, quien tiene una ventaja enorme sobre el ciclista. “Quien está dentro de un vehículo debe entender que no está solo, que transita por la calle junto a muchas más personas y que debe respetar a quienes van en otros vehículos: carros, motos, bicicletas… incluso, la prioridad debe originarse desde la existencia de peatones, que son los primeros a quienes los conductores deben cuidar”.

Para el caso de los ciclistas, Gómez también hizo recomendaciones a la hora de transitar por las calles de Cali. Indicó que el llamado es a la prudencia para quienes se movilizan en bicicletas. “En una bicicleta se debe conducir a la defensiva, cuidando siempre nuestra integridad”, dice. Además, menciona que es muy importante que el ciclista también conozca las normas de tránsito y que las respete. Estas no solo son para los conductores de motos o carros, son para todo aquel que se desplaza por la calle, incluidos ciclistas y peatones. Igualmente, recomienda que quienes se desplazan en bicicletas utilicen todos los elementos de seguridad, como el casco, el chaleco con reflectores, y que la bicicleta esté en buenas condiciones.

Por último, el experto en prevención vial indicó que la sociedad ideal en este caso es aquella que concibe la bicicleta como un medio de transporte incluyente, que no es utilizado solamente por la clase obrera: “Tengo el optimismo de que Cali va por buen camino en ese sentido, en el de generar espacios para los ciclistas, y lo sé porque he estado al frente del proceso, hoy la administración caleña está destinando espacios para las ciclorrutas, no de forma improvisada sino planeada”, concluyó.

La asociación de ciclistas urbanos Cicloamigos Cali recorre las calles de la ciudad semanalmente los miércoles en la noche
La asociación de ciclistas urbanos Cicloamigos Cali recorre las calles de la ciudad semanalmente los miércoles en la noche

La falta de ciclorrutas se traduce en iniciativas de ciudad

Un grupo de caleños, de estos mismos que se movilizan en bicicleta, tomaron una iniciativa que aunque se creó desde el 1996 en Cali, lentamente se ha posicionado como uno de los movimientos más activos de la ciudad. Se trata de la asociación de ciclistas urbanos Cicloamigos Cali.

Surgió tras la polémica construcción de una ciclorruta sobre la calle 13 o avenida Pasoancho en el tramo comprendido entre las carreras 80 y 100. Polémico porque la comunidad se oponía y hasta se llegó a relacionar al ciclista con la delincuencia.

Desde ese momento, caleños de todos los sectores se unieron y con acciones legales fue posible que la Administración del momento culminara las obras en dicho tramo. Ya para 1998, la muerte de una estudiante de la Universidad del valle, atropellada por un bus de servicio público, impulsó la realización de más actividades, entre las que se encontraban los ciclopaseos, que más que un recorrido por lugares importantes de la ciudad se convirtió en una manifestación de rechazo por parte de los ciclistas de Cali hacia las imprudencias de los conductores de carros.

En ese entonces, los ciclopaseos se realizaban una vez al mes, hoy se llevan a cabo semanalmente. Los recorridos por diferentes rutas de la ciudad buscan, además¸ que quienes participan desarrollen un sentido de reconocimiento de Cali como su ciudad y entreguen mensajes de conciencia cívica, de movilidad, de medioambiente y de convivencia.

Antes eran cuarenta personas aproximadamente las que participaban; hoy son doscientas, y cuando se hacen recorridos especiales llegan a ser cuatrocientas, en una actividad que se realiza en horas de la noche por lo general los miércoles.

Según el docente Eduardo Cobo Plata, uno de los fundadores de Cicloamigos y quien no falta a ninguno de los encuentros, su esencia, identificada plenamente con la bicicleta que además es su medio de transporte, lo ha llevado por diecisiete años a defender la causa de los ciclistas caleños que usan la bicicleta muchos por economía, por deporte o por recreación.

Según el profesor Cobo, durante muchos años le han pedido a las administraciones de turno que le den importancia a las ciclorrutas, que estas sean una realidad; sin embargo, los cortes en la construcción de las que actualmente existen demuestran que la voluntad no ha sido permanente. En Cali, en promedio, muere semanalmente un ciclista y esto solo se queda en cifras. “A eso le sumamos lo expuestos que estamos los ciclistas frente a la delincuencia. El robo de un carro suena mucho más que el de una bicicleta, pero nadie se imagina el daño que nos causan a ambos de la misma manera. Recuperar nuestro vehículo que es una bicicleta, para muchos barata, no resulta fácil”, afirma.

Hoy muchos caleños se han unido a la asociación de ciclistas urbanos Cicloamigos Cali, cuenta su fundador Eduardo Cobo, y a la vez el grupo se ha unido a otras campañas cívicas como forma de articular el tema de la movilidad en bicicleta con otros temas. El docente confirma que “aunque Palmira, Valle, es por tradición la ciudad de las bicicletas en Colombia, hoy por hoy Cali se consolida como la primera ciudad con más bicicletas en Colombia. Y las administraciones deben estar conscientes ante esta realidad”, sentencia.

¿Las ciclorrutas existen para el Municipio?

Aunque para muchos ciclistas la necesidad es sentida y piensan que el gobierno caleño no está haciendo nada con respecto a las ciclorrutas en Cali, otros consideran que la actual administración por lo menos ha hecho más que las pasadas.

EL PUEBLO consultó al subsecretario de mantenimiento vial en Cali, Omar de Jesús Cantillo, quien aseguró que en la actualidad se están haciendo obras de mantenimiento a las ciclorrutas, sobre todo a la ubicada en la calle 13 (Pasoancho), la más conocida. El funcionario reconoció que Cali está atrasada en el tema en comparación con otras ciudades, pero que se está trabajando sobre todo en  que sea una prioridad de las Megaobras que se van a construir donde ya hay un espacio destinado y un diseño de ciclorrutas.

El ejemplo más conocido, según Cantillo, es la megaobra de Pance, donde la Administración construirá una doble calzada que comunique la zona urbana con la zona rural donde está ubicado el afluente, donde hay una ciclorruta. “Así pasará con el resto de Megaobras”, aclaró.

El funcionario indicó que los pliegos para dicha obra están por salir para fin de año y el comienzo se tiene estimado para el primer trimestre del 2014.

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