¿Cámaras de Comercio o Partidos Políticos?

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pablo -uribe-bandaEn algún punto de la vida de cualquier caleño, todos hemos tenido algo que ver con la Cámara de Comercio; ya sea porque teníamos un familiar o conocido que estaba inscrito ahí, porque teníamos que ir allá a hacer una “vuelta” o porque asistimos a un evento patrocinado por ésta; El hecho, es que todos los caleños nos hemos cruzado con esta entidad. Pero ¿sabe usted que hacen allá? ¿Sabe que servicios presta la Cámara? ¿Sabe con qué se sostiene? Y lo más importante ¿sabe quién es el que manda allá?

Si no sabe, no se preocupe, muchos tampoco tienen idea de lo que pasa allá. Pero si es importante saber, porque la Cámara de Comercio, en teoría, tiene una finalidad última, que es crucial para el futuro de nuestra ciudad, la cual es: representar los intereses de los comerciantes.

Es importante que exista un órgano que haga esto, pues la gran mayoría de las personas le deben su empleo, y por ende el pan de cada día, a la empresa privada. No hay que ser un genio para darse cuenta que de la buena salud de las empresas depende el bienestar de los ciudadanos.

El problema acá es que este objetivo se ha olvidado gracias a dos cosas: La primera son los ingresos (dinero) de las Cámaras de Comercio y la segunda es la politización de estos organismos a lo largo y ancho del país.

Ambas cosas van de la mano. La Cámara de Comercio tiene derecho, por Ley, de cobrarles a los empresarios para que se inscriban en las mismas, de cobrar por la renovación de esa inscripción y además, de recaudar dinero por los certificados que expide. ¿Cuál es el problema? Todos los comerciantes están obligados, por la Ley y el Gobierno, a inscribirse en las Cámaras de Comercio de su ciudad. O sea que las Cámaras de Comercio le cobran a los empresarios quieran o no quieran.

He ahí el problema, estos cobros son casi que un impuesto (otro de muchos más) que tienen que pagar todos los empresarios del país. Las Cámaras de Comercio no cobran por un servicio que les estén prestando a los empresarios, cobran porque la Ley les autoriza a cobrar, no hay un intercambio libre de beneficio mutuo.

Y esto provoca el segundo problema: Las Cámaras de Comercio se han politizado. Como estas entidades van a recibir una buena porción de ingresos cada año, así presten o no un buen servicio, pues los que dirigen la organización no tienen que ser los que mejores resultados muestren, porque siempre los van a tener, sino que son los que más poder tienen para hacerse elegir.

Por estas razones la elección de las juntas directivas de estas organizaciones se han convertido en un auténtico pulso entre los principales poderes económicos de cada región para ver quién se queda con semejante tajada, más no para tener a quien mejor represente a TODOS los empresarios. Todo esto con un agravante: el gobierno nacional tiene puesto en todas esas juntas directivas

Debido a este ambiente, se han cometido muchas irregularidades en las elecciones de las Cámaras de Comercio: empresas de papel, fraudes, compras de votos, etc. Algo digno de una convención de un partido político, no de un organismo empresarial. Por esta razón, el Congreso intentó emitir regulaciones que ayudaran a solucionar estas irregularidades.

El problema es que la terminaron embarrando más, pues acabaron dejando por fuera de las elecciones de Juntas Directivas de Cámaras de Comercio a, literalmente, miles de comerciantes. Tan solo en Cali se pasó de un censo de 4100 personas que podían votar a 1336. Es decir, tan solo 1336 personas van a decidir que se va a hacer con el dinero de 77 mil comerciantes que tienen que darle plata obligatoriamente a la Cámara de Comercio. Quiero poner esto en contexto: Es como si la gente de dos barrios escogieran el Alcalde de Cali.

Hay que tener mucho cuidado con las Cámaras de Comercio, no solo por los dineros que manejan, sino por la importancia que éstas tienen para el futuro de cualquier sociedad. Ha llegado la hora de cambiar totalmente el modelo. Pero el camino no es disparando leyes a diestra y siniestra; hay que pensarse algo totalmente nuevo que le apunte, de verdad, al bienestar de los empresarios del país.

Por Pablo Uribe

@pablouribe90

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