Carta abierta al Procurador Ordóñez

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Por Luz Adriana Betancourt @Luzbeta

Señor Procurador, ¿sabe cuántos exámenes practicó Medicina Legal en Colombia en el año 2011 por abuso sexual? 17 628  Y eso, señor Procurador, que muchas mujeres no denuncian porque sienten vergüenza de confesar que fueron violadas. El silencio reina para evitar que el novio, el esposo, los padres o  los hijos sientan rechazo hacia ellas porque se sienten “sucias” o temen que vayan a ser señaladas de por vida, como si les quedara una mancha indeleble.

Pero evidentemente usted nunca ha tenido que preocuparse por quedar embarazado en circunstancias difíciles, ni temerá pasar por algunos lugares donde existe la posibilidad de ser  agredido sexualmente por uno o varios hombres.  Muchísimo menos tiene que pensar en que con ese acto humillante y doloroso, un hijo puede ser engendrado en su vientre y será difícil tenerlo, cuidarlo y amarlo, porque le recordaría diariamente que su vida le cambió a la fuerza. Su condición orgánica masculina, sin duda, le evita hacer reflexiones similares a las que hacemos todas las mujeres en algún momento de la vida.

Me alegra por usted que esas no sean sus preocupaciones, porque la sola existencia de esas posibilidades, créame, hace que sintamos pánico cuando debemos caminar de noche o de día por lugares solitarios, oscuros, en paraderos de buses sin vigilancia, en taxis tomados en la calle, e incluso cuando descubrimos que en el interior de los hogares hay abusadores.

Como periodista, en el año 1992, entrevisté a una niña de 12 años de edad, que se encontraba en la fundación Ser Mujer de Cali. Esta preadolescente había sido abusada sexualmente por su padre, ella se encontraba en embarazo y su madre decidió alejarla de la familia. Estaba sola, sin respaldo económico ni apoyo afectivo. Para aliviar un poco su trauma, fue atendida por una de esas mujeres que tal vez usted no soporta, porque luchan por los derechos femeninos. Y aprovecho para recordarle, señor Procurador, que Jesús reiteradamente nos dijo que la fe sin actos de caridad es una fe muerta. A esa niña, continúo, un abusador metido en su casa le cambió la vida.  Ella no tuvo opción, a los 12 años le tocó ser madre de su propio hermanito. Para su tranquilidad, Procurador Ordóñez, ella no abortó.  En Colombia hace veinte años ni siquiera nos atrevíamos a dar esos debates públicamente. Pero puedo suponer que su vida no ha sido fácil desde entonces, ni para ella ni para su hijo, si es que a esa edad sobrevivió a un parto.

¿Alguna vez ha imaginado cuántas mujeres como mi entrevistada de 12 años han tenido que ser madres del hijo de su violador? ¿Dónde estaba el Estado, la Procuraduría y los evangelizadores en ese momento para tenderle la mano?  Qué bueno sería, doctor Ordóñez, que su tiempo y su esfuerzo se concentrara en cumplir las funciones de la Procuraduría tal como se expone en la página webde esa institución

:“…es la entidad que representa a los ciudadanos frente al Estado. Es su obligación velar por el correcto ejercicio de las funciones encomendadas en la Constitución y la Ley a servidores públicos”  Se imagina si usted y sus 3400 servidores se dedicaran a que los recursos del Estado contribuyan a que haya mejor educación, cultura y deporte, ¿cómo lograríamos que nuestros niños y jóvenes crecieran y se formaran con valores enfocados no en el erotismo que ofrecen la radio y la televisión comercial, sino en principios de esfuerzo y de estudio para lograr un proyecto de vida integral?

Ha pensado que si el recaudo fiscal no fuera desperdiciado o sustraído por funcionarios que sienten que son intocables por la Procuraduría, ¿ese dinero podría ser invertido en la redistribución de la riqueza para fortalecer programas familiares que evitaran dejar crecer a los niños en soledad? Una soledad que los está llevando a buscar alcohol, drogas y sexo para llenar el vacío que tienen en sus hogares. Señor Procurador, estoy de acuerdo que Colombia necesita valores en la familia, pero no es luchando contra los derechos femeninos, sino luchando contra los abusadores del erario, contra los funcionarios que se sienten atornillados en un puesto, que cobran un buen sueldo y que no piensan en el servicio público.

En el tema de la interrupción del embarazo no son solo las mujeres abusadas quienes a veces quieren tener una opción distinta; ¿ha pensado en las embarazadas cuya vida peligra porque su feto tiene complicaciones o tiene sangrados constantes y de no realizar un aborto terapéutico la madre puede morir, tal vez dejando huérfanos a otros niños mayores?  ¿O conoce el caso de los bebés cíclopes y sirena? Ocho fetos de este tipo se encontraron en el Hospital Universitario del Valle del Cauca y si no se hubiesen detectado durante el embarazo y extraído con un procedimiento seguro para las madres, ellas hubiesen fallecido en vano, porque esos bebés no tenían oportunidad de sobrevivir por sus malformaciones.

Soy católica practicante, no se si más o menos que usted, pero estoy segura que entiendo el mensaje cristiano en un contexto totalmente diferente al suyo.  Supongo que esto se debe no a que las monjas de mi colegio hayan sido menos rigurosas al educarme que quienes le enseñaron a usted a conocer la tradición católica, tal vez se deba simplemente a que soy mujer y usted hombre.  Pero como en misa he escuchado predicar muchas veces sobre Jesús y su generoso amor que todo lo perdona, creo que él sería más comprensivo que usted sobre temas como el aborto en los tres casos permitidos en Colombia.

Para los lectores es importante recordar que la Corte Constitucional despenalizó el aborto en tres circunstancias específicas: 1) cuando la continuación del embarazo constituya peligro para la vida de la mujer; 2) cuando exista malformación del feto que haga inviable su vida; 3) cuando el embarazo sea producto de acceso carnal violento o acto abusivo. También en nuestro país es permitido recetar la píldora del día después.  Dos temas sobre los que usted, en sus pronunciamientos oficiales, ha cuestionado de acuerdo con sus convicciones personales. Ante lo cual como mujer y como periodista quiero recalcarle que al haberse convertido en Procurador General de la República, priman los derechos de los ciudadanos y del cumplimiento de la normatividad del Estado, por encima de sus “deseos” de hacer del mundo el lugar que usted cree es el correcto.

 

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