Cauca: una paz sin tregua

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¿Qué ha pasado con las Farc en el sur del país?

El intento de robo a un helicóptero en Padilla, Cauca y la desmovilización de doce guerrilleros en el norte del departamento, develan la nueva estrategia de las Farc y el papel de los guerrilleros rasos en el proceso de paz.

Andrés Córdoba / Edinson Bolaños

"Desde que iniciaron los diálogos llevamos una reducción del 21 %, que son 35 muertos menos en relación al año anterior, e incluye la muerte de civiles y militares”: coronel Alarcón
“Desde que iniciaron los diálogos llevamos una reducción del 21 %, que son 35 muertos menos en relación al año anterior, e incluye la muerte de civiles y militares”: coronel Alarcón

Mientras que para el comandante de la Policía del Cauca, Coronel Ricardo Alarcón,  los diálogos en La Habana (Cuba) son  casi un cese de hostilidades en el departamento, para *Lorena, una de los doce miembros de la guerrilla que se desmovilizó esta semana de la columna móvil Jacobo Arenas de las Farc, “algunos guerrilleros piensan que ese acuerdo solo beneficiará a los altos mandos del secretariado”.

Estas posiciones de los dos actores que se han enfrentado por décadas en Colombia, son el inicio de una  profunda reflexión sobre lo que sucede en este departamento, seis meses después de iniciados los diálogos en La Habana. Pero también, son un panorama que se debe tener en cuenta de llegarse a firmar la paz entre las Farc y el Gobierno colombiano.

El propio Coronel Alarcón ha dicho que las recientes acciones de las Farc en el norte del Cauca, como querer robar el dinero del helicóptero que aterrizó en el municipio de Padilla, obedecen a una estrategia de sobrevivencia de los mandos medios y guerrilleros rasos que no sabrían qué hacer tras firmarse el acuerdo que le ponga fin al conflicto.

De hecho, en ese último golpe que las fuerzas armadas le dieron a las Farc, en donde fueron capturados 17 guerrilleros del Sexto Frente, una fuente le dijo a El Nuevo Liberal que alias ‘Jaimito’, comandante de esa cuadrilla, había mandado a los subversivos a robar la remesa que el helicóptero llevaba hacia el municipio de Padilla, pues su idea es fortalecerse económicamente, para poder tener dinero suficiente ante un eventual acuerdo de paz.

Lo cual coincide con lo que expresó la guerrillera desmovilizada, quien en una rueda de presa en la III Brigada del Ejército Nacional en Popayán, el pasado jueves 2 de mayo, dijo que algunos guerrilleros sienten incertidumbre porque no saben qué va a pasar con ellos, que son los que diariamente están librando la guerra en el monte.

Pero si de hechos se trata, uno que ratifica esta premisa, es el robo al carro de valores en noviembre del año pasado en la vía panamericana del norte del Cauca, y en el cual fue dado de baja alias ‘Duván’ o el ‘Gordo’. Días después, eso provocó la retaliación de la guerrilla a través de una emboscada en donde murieron seis policías de carretera en el municipio de Padilla, Cauca. Estos dos sucesos han sido los de mayor contundencia para las Farc, después de iniciados los diálogos en La Habana en octubre de 2012.

Y más aún, la hipótesis de que los guerrilleros rasos quieran tener una reserva económica ante la desmovilización por el proceso de paz, toma más fuerza si describimos la estructura organizativa que maneja las Farc en el país. En esta región por ejemplo, el anteriormente llamado Comando Conjunto de Occidente, hace un año ascendió a la categoría de Bloque Occidental Alfonso Cano, y abarca los departamentos de Nariño, Valle y Cauca.

Como en todos los bloques de esa organización, hay un cabecilla que en este caso es alias Pachochino, quien también es integrante del Estado Mayor Central y que se encarga de coordinar las acciones bélicas en el territorio. Después vienen los comandantes de cada estructura; por ejemplo, en la columna móvil Jacobo Arenas está alias Caliche y en el Sexto Frente está el ícono que es alias Sargento Pascuas, pero que militarmente quien tiene el poder es alias, Jaimito.

Según le confirmó una fuente a este diario, alias Jaimito tiene la autonomía de muchas acciones como la del intento de robar el helicóptero, proceso que no fue consultado al propio coordinador del Bloque, alias Pablo Catatumbo, quien precisamente salió hace algunas semanas del Cauca hacia La Habana.

De hecho, el secuestro hace algunos meses de los dos policías en Pradera, Valle, al principio fue una situación desconocida para el secretariado que está en Cuba, lo que indica que la estrategia de la guerrilla que opera en el monte sí se ha centrado en aspectos meramente individuales, que no corresponden a los objetivos que le venían haciendo daño a la Fuerza Pública en Cauca el año pasado.

La selectividad y cualificación, según el Coronel Alarcón, ya no son aspectos importantes para ellos, porque se están concentrando en los delitos de extorsión y hurto: “la selectividad es cuando hay un objetivo premeditado, y la cualificación es cuando ellos quieren cuantificar el mayor número de víctimas. Y eso ha cambiado”.

Alarcón enfatizó en que las acciones de impacto de la guerrilla, han disminuido en el Cauca “toda vez que desde el 26 de octubre hasta la fecha llevamos una reducción del 21 %, que son 35 muertos menos en relación al año anterior e incluye la muerte de civiles y militares”.

Así, durante los diálogos de paz, el accionar de las Farc en el departamento ha sumado 73 hechos entre hostigamientos y enfrentamientos con la Fuerza Pública. Sin embargo, éstos son considerados por la policía del Cauca, como normales dentro del conflicto que libran estas dos fuerzas por mantenerse vigentes y no morir o ser capturados en medio de la guerra.

En este sentido, a pesar de que los diálogos fluyen en La Habana y los ataques en el Cauca se han reducido, hay un hecho al que sí debe prestarle atención el Gobierno Nacional y el secretariado de las Farc. Se trata de la ausencia de garantías a los guerrilleros rasos, quienes según Lorena* (guerrillera desmovilizada esta semana en Cauca) tras firmarse un acuerdo de paz podrían estarse reorganizando en estructuras similares a las Bacrim, producto de la desmovilización de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia.

La guerra en medio del diálogo

Dos hechos ponen en entredicho el accionar de las Farc y las Fuerzas Militares en pleno proceso de paz. En lo que va corrido de este año han asesinado a cinco indígenas y a diez líderes de organizaciones sociales en Cauca. Todos en acciones confusas, pero que según organizaciones defensoras de Derechos Humanos del departamento, apuntan a uno u otro actor.

De los hechos más recientes que han generado indignación en estas comunidades, se encuentra el asesinato de Álvaro Chocue Ramos de 57 años de edad, el pasado 30 de marzo de 2013 en la vereda la Esmeralda, resguardo indígena de Caldono.

En ese asesinato estuvieron implicados tres militares que fueron retenidos por la guardia indígena y que terminaron pidiendo perdón tras aceptar su error. Hasta el momento se desconoce los procesos de judicialización de los militares implicados.

A este hecho se le sumó la muerte de Benancio Taquinás, médico tradicional y líder espiritual de las comunidades Nasa del norte del Cauca. Taquinás, fue asesinado el pasado 18 de abril en la vereda Varondillo, jurisdicción de Jambaló, por guerrilleros de las Farc de la columna móvil Jacobo Arenas.

Eso desató la furia de la comunidad y cerca de 500 guardias indígenas se dirigieron a las montañas de Jambaló en busca de los subversivos que acabaron con la vida del líder espiritual. En total atraparon a siete guerrilleros, de los cuales, en una audiencia pública y de justicia propia, los comuneros determinaron que solo dos eran los culpables del asesinato.

A ellos se los condenó a 40 años en calidad de guardado o patio prestado, que es la forma que se utiliza cuando se le pide prestado un patio al Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario-INPEC para guardar a criminales juzgados desde el Derecho Propio.

Estos sucesos ratifican que a pesar de que los ataques contundentes contra las estaciones de policía o contra los municipios han cesado, no pasa lo mismo con los civiles que viven en las zonas rurales en donde se desarrolla el conflicto.

Según un informe del Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC, los indígenas han recibido más de 35 amenazas individuales y grupales, y también han contabilizado durante este año 674 casos de desplazamiento forzado.

Por otro lado, las cifras de la Red por la Vida y los Derechos Humanos del Cauca, registran desde que iniciaron los diálogos de paz, 10 homicidios y 6 amenazas individuales a líderes campesinos y sociales que trabajan en zonas rurales del departamento.

Para Aida Quilcué, el balance de las comunidades indígenas antes y después de iniciados los diálogos de paz en La Habana, es el mismo. “Antes había conflicto armado, desplazamiento, asesinatos, judicializaciones, señalamientos y ahora las cosas no han cambiado”.

En ese sentido, en una resolución emitida en Caldono el pasado 23 de abril, en la audiencia por la Vida y la Dignidad, las comunidades indígenas solicitaron de manera inmediata un diálogo Humanitario entre las Farc y el gobierno colombiano.

Así las cosas, mientras se habla de paz, en la práctica 18.000 hombres de la Fuerza Pública en el Cauca, persiguen y combaten a 500 guerrilleros de las Farc, que provocan una tenue paz para La Habana, sin tregua para los civiles en estos territorios del sur del país.

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