Ciudadanos activos, estados eficaces y confiables

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A medida que corren los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses, los años y se nos va la vida, inevitablemente miramos nuestro propio ombligo a evaluar o reflexionar sobre lo que ha sido de nuestras propias vidas, pero también miramos lo que ha sido el entorno, el barrio, el municipio, la ciudad, el país y el mundo. No hay duda de que quizá a muchos nos ha pasado que quisiéramos regresar el tiempo para hacer lo que creemos debimos hacer en su momento, pero ya no podrá ser posible y toca dar la lucha en los que quede de vida y de salud.

Extraigo del libro de Duncan Green, “De la Pobreza al Poder” página 18 un mensaje que a su vez el escritor del libro tomo de un discurso de Martin Luther King Jr. en los años 60: “debemos afrontar la cruda urgencia del ahora. el progreso humano no es ni automático ni inevitable…en este acertijo que implican la vida y la historia, la posibilidad de llegar tarde existe…podemos rogarle desesperadamente al tiempo que detenga su paso, pero el tiempo es sordo a nuestras suplicas y seguirá su curso. Sobre las montañas de blancas osamentas y desperdicios de múltiples civilizaciones se observarán las terribles palabras: DEMASIADO TARDE”. Lo anteriormente citado en la parte medular del mensaje que quiero hoy dar en la presente columna.

Por una parte, la ciudadanía activa hace referencia a que es necesario que los ciudadanos salgamos de esas zonas de confort desde donde muy cómodamente se demandan acciones y soluciones a los problemas de la cotidianidad y donde no nos detenemos a revisar lo que por acción o por omisión estamos aportando o dejando de aportar para que se prolongue este statu quo. Y esta revisión inicia en los propios hogares y va hasta quienes nos gobiernan local o nacionalmente. No podemos seguir actuando como zombis por la historia y aplicando el determinismo en las circunstancias donde no es aconsejable, o sea, ya todo está escrito. Si se nació en un hogar bajo circunstancias de pobreza, formateamos la mente y determinamos que seremos pobres toda la vida y que así moriremos. NO. Hay que dar la lucha, hay que construir el futuro, no esperar que los paradigmas de la derrota nos construyan el futuro. Claro que no es fácil, porque toca ser disciplinado, perseverante, abnegado, resiliente y necio frente a la búsqueda de los sueños que todas las personas tienen derecho a tener, pero creo es justo y necesario darse la pela.

Cuando de elegir a quien nos gobierne se trata, simplemente nos dejamos arrinconar por “el que va a ganar” no hay nada que hacer, no es el mejor, ha robado, ha mentido, ha incumplido, pero es que va a ganar y toca votarle porque yo no quiero perder…o mejor no voto. Pues claro que, bajo esa lógica, siempre van a ganar los que tienen el dinero, que vaya a ver de donde sale en tan exorbitantes cantidades. A esto me refiero cuando hablo de ciudadanos activos. Es el ciudadano hombre o mujer que reflexiona, que se organiza, que lidera su vida e inclusive la de muchas otras personas al convertirse en referente, que no traga entero, que duerme tranquilo porque actuó coherentemente apoyando lo que quería o rechazando lo que no quería ni aceptaba.

Vamos ahora a estados eficaces y confiables. Este es el mejor complemento para los ciudadanos activos, porque entonces sus aportes en impuestos o en conductas se reflejan en progreso, que es consecuencia de gobernantes honrados, decentes, serios, coherentes y verdaderos líderes. Pero este si es el desafío porque bajo nuestros modelos del ejercicio de la política, para tener un estado eficaz y confiable, tienen que  confluir varias circunstancias y existir como en los relojes, un sistema sincronizado de la calidad en la gerencia de lo público, un aparato estatal que sepa controlar y lo haga, una justicia a la que se le tema, unos partidos políticos creíbles y no unos buses destartalados que ya no disponen de sillas donde viajar sea honroso y donde en los paraderos por vacíos que vayan, ya nadie se quiere subir.

Los colombianos debemos luchar por el establecimiento de este matrimonio, ciudadanía activa-estados eficaces y confiables. Lograrlo es el principal activo para la recuperación de la esperanza, la credibilidad en lo público, recuperarles a muchos las ganas de participar en política y de votar.

En un año y medio estaremos eligiendo un nuevo congreso y a un nuevo jefe de estado. Es la oportunidad para que trabajemos desde el mismo seno de la familia para iniciar ese despertar de la conciencia, del sentido de responsabilidad con el país y la sociedad y sobre todo que con ello seremos responsables con nuestros hijos y/o nietos al trabajar por dejarles un mejor país y una mejor sociedad.

 

 

 

OSCAR GAMBOA ZUÑIGA1

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