Colombia no es competitiva

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Floro Hermes Gómez PinedaPor Floro Hermes Gómez

Twitter: @Florohermes

De acuerdo con The Global Competitiveness Report. 2013-2014. Full Data Edition, publicado por el Foro Económico Mundial y editado por el profesor Klaus Schwab, Colombia tiene un índice de competitividad de 4.19 sobre 7.00 (1.00 es lo más malo que se puede ser en competitividad y 7.00 lo más bueno); un resultado realmente mediocre.

Tan pobre e indeseable resultado se explica porque desmejoramos en cinco pilares: salud y educación básica, capaci-dad tecnológica, eficiencia del mercado de bienes, innovación e instituciones; y porque mantuvimos iguales dos pilares: tamaño del mercado y sofisticación empresarial; no obstante haber mejorado en cinco: educación superior y capacitación, desarrollo del mercado financiero, ambiente macroeconómico, eficiencia en el mercado laboral e infraes-tructura.

Esto significa que Colombia corre el riesgo de perder su puesto con Ecuador (4.18), país que solo se encuentra a 2 puestos de nosotros y que ha mejorado 30 posiciones en los últimos dos años, mientras nosotros hemos observado un comportamiento negativo porque pasamos de la quinta a la sexta posición en la región durante los últimos años.

La tendencia a nuestro retroceso la he analizado en estas columnas de EL PUEBLO. No hemos podido avanzar en los requerimientos básicos del Foro Económico Mundial: Colombia ocupa el lugar 110 entre 148 en la calidad de las entidades públicas y privadas para el buen funcionamiento de la economía, como resultado de una justicia que no funciona y que ha institucionalizado la injustica, de la inexistencia de confianza en una clase política que abusa de las posiciones de poder o de confianza en detrimento del interés colectivo y de la corrupción creciente, en los últimos años, como el problema principal para hacer negocios.

En educación ocupamos el puesto 98 entre 148 como consecuencia de tener uno de cada tres niños sin matrícula y seis de cada diez adolescentes sin acceso a la educación media, a lo que se suma la situación de maestros, con muy bajo nivel académico, que ascienden en su escalafón por antigüedad y no por la calidad de su trabajo, y de no haber reali-zado los ideales liberales de una escuela universal, obligatoria y gratuita, y de una educación de igual calidad para todos los niños y jóvenes, independientemente de que sean hijos del pueblo o de la élite del poder.

La infraestructura es otro de nuestros problemas: ocupamos el puesto 92 entre los 148 países evaluados, a causa de la mala calidad de las vías y la parálisis, por razones de politiquería, de muchos proyectos prioritarios para el desarro-llo nacional, pese a las mejoras en los puertos y la calidad del transporte aéreo.

En conclusión: Colombia es un país que retrocede en competitividad, mientras que avanza irracionalmente suscribien-do tratados de libre comercio sin considerar sus capacidades (limitaciones o posibilidades internas), para operarlos como son los trece pilares de la competitividad; es decir, somos un país que sigue imaginando empresas grandiosas, más allá de las reales capacidades.

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