Comenzamos…

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

Dicen las abuelas, y algunas creencias populares, que la forma en que transcurren los primeros días de enero determinan lo que será el resto del año.  No creo en ese tipo de cosas, pero si lo hiciera tendría que decir que los augurios para este 2013 no serían los mejores.

Es cierto que los primeros días de enero normalmente se conocen como muertos. La semana que empieza es la tercera del año, en la que la gente empieza a retornar a sus trabajos. Las vacaciones para muchos terminan después del puente de Reyes, pero hay quienes se toman un descanso un poco más largo –pues tienen la posibilidad–, y se esperan hasta esta semana, en la que ya todo estará funcionando a todo motor. Pero, insisto, la cosa no pinta bien.

Empezamos este año con una racha de violencia delicada para el país. Tal vez para los colombianos siempre ha sido así a comienzos de año,  y por eso para muchos lo que ha venido sucediendo hace parte de la lista de acontecimientos violentos a los que ya estamos acostumbrados, que nos tienen anestesiados. 

Por un lado, están los ataques del ELN al oleoducto de Caño Limón. Este grupo guerrillero ha querido hacerse notar de esta forma para  aparecer como protagonistas del conflicto y así poder sumarse al diálogo que se lleva a cabo en la Habana, Cuba, entre las Farc y el gobierno nacional.  Dichos ataques han ocupado los titulares de prensa de principios de año y hacen que el ánimo de la población que todavía tiene algo de sensibilidad no sea el mejor.

Por el otro, las bandas criminales también han hecho de las suyas en estos primeros días de enero. El asesinato del director de la Sijín en Norte de Santander, así como el de otro policía en Convención, municipio del mismo departamento, dan cuenta de ello. Bogotá, la capital de la república, no se quedó atrás: en la localidad de Usaquén hubo una masacre que dejó un saldo de cinco personas muertas por el enfrentamiento entre bandas.  En el Norte del Valle la situación es aun peor: un significativo aumento en el número de homicidios con respecto al año pasado.

Y para terminar, el miércoles en rueda de prensa desde la Habana uno de los líderes de las Farc, Iván Márquez, anunció que no extenderán el cese al fuego unilateral más allá del 20 de enero, como lo habían estipulado y anunciado, a no ser de que se llegue a un acuerdo en la mesa de negociación: “No habrá extensión del cese unilateral del fuego. Hasta ahora no hemos contemplado esa posibilidad. Solamente estaría dentro de las posibilidades la firma de un cese del fuego pero bilateral, si el Gobierno estima que es procedente esta medida”.

Ese anunció preocupa pese a lo manifestado por el Ejército, que sostiene que lo anunciado por la guerrilla, no efectuar ataques durante las fiestas decembrinas, no fue del todo cierto. Saber que se retoma en forma la actividad bélica nunca será una noticia alentadora, más cuando el Ejército anunció que había hallado cuatro toneladas de explosivos que pertenecían a esa guerrilla, y que seguramente tenía pensado utilizar después del 20 de enero, cuando ya se termine el periodo de calma para ellos.

Ojalá las creencias de las abuelas no se cumplan y que los días venideros de este nuevo año sean diferentes a los primeros del mes de enero, y que lo dicho por la revista de política y economía mundial Foreing Policy,  que uno de los conflictos armados del mundo que están adelantando mesas de diálogo que pueden terminar siendo exitosas es el de Colombia. ¡Ojalá eso sea cierto!

Una cosa más: Sé que ya ha pasado mucho tiempo, pero a ustedes los lectores de EL PUEBLO no les había deseado un buen 2013: ¡Que todos sus propósitos se cumplan este año!

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