Comfenalco Valle EPS ¡el dolor de cabeza de la gente!

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Por: MiguelJ MondragónD
Twitter: @Miguel_Mondrag

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Espiritual y soñador incurable. Defensor de Derechos Humanos, de la vida y de la Justicia Social. Gestor Social y de Paz. Administrador de Empresas. Especialista en Gerencia Social.

Más de quince años como usuario de la EPS Comfenalco Valle me permiten con criterio tener un panorama objetivo de cómo ha evolucionado o retrocedido esta Entidad Promotora de Servicios de Salud en Cali y la región.

No pretendo desprestigiar o menoscabar la imagen corporativa de una organización que por años ha apoyado el desarrollo empresarial, y ha aportado al fortalecimiento institucional de muchas de las empresas vallecaucanas; grandes, medianas, pymes, así como a tantos profesionales independientes quienes como yo, por fortuna, por desgracia, o simplemente por cosas del destino terminamos afiliados a Comfenalco Valle EPS.

Si hace unos diez años me hubieran preguntado: ¿Cómo es Comfenalco Valle EPS, cómo se siente con el servicio y la atención recibida? Seguramente mis respuestas y comentarios hubieran sido siempre los mejores, porque así lo sentía, así lo vivía, así lo recibía. Guardo gratitud por el servicio y respaldo recibido en algunos apartes de estos quince años, en ciertos episodios complejos de mi salud y de vida. Reconozco la solidaridad y el cuidado que tuvieron con mi salud, y el que hasta hoy siguen teniendo por mi madre, mujer adulta mayor de 75 años, muy saludable, activa, un roble, pero hipertensa, enfermedad de tradición familiar que también heredé. Doña Myriam Daraviña es mi beneficiaria en la EPS Comfenalco Valle y ella en la madurez de su vida, hoy padece la inconsistencia de los procesos de esta entidad, a lo cual me quiero referir.

Lo anterior no me impide ni me descalifica para en el marco del respeto y la lógica, expresar mi constante frustración y descontento con la manera progresiva como se ha deteriorado el servicio y la atención en la EPS.
Se enquistó en las políticas de la entidad una tendencia a mortificar, descontrolar y desubicar permanentemente a los usuarios; la consigna parece ser que no se familiaricen y conozcan con suficiencia los procesos y la manera de acceder al servicio. Por nada del mundo se puede programar organizadamente una agenda de atención en salud familiar, la idea es desanimar y desmotivar a los usuarios del servicio, que no lo utilicen, entre más complejo y enredado sea el proceso para acceder a la atención mucho mejor.

Solicitar citas médicas y odontológicas por vía telefónica, la única que ahora opera, es todo un dilema, comenzando por tener la fortuna de que contesten. Las tales agendas médicas se abren a partir de ciertos días cercanos al final de mes, y si usted no pone a funcionar su bolita de cristal para adivinar cuándo es que abren agenda, “señor llame todos los días a ver cuándo abren agenda”. Entonces la tarea está asignada, llamar cinco y más veces al día para optar por una cita médica, si es bien de malas como yo, que llamo al día siguiente de abierta la agenda de marras, lo más probable es que ya esté cerrada, y a esperar hasta el mes siguiente.

Si ha contado con la fortuna de adivinar para obtener una cita programada, se la dan para cuarenta y cinco y hasta más días después. Y que ni vaya a tener el infortunio de que el día de su cita programada llegue con tiempo, unos 15 o 20 minutos antes, pero que la bendita fila de donde debe reportarse esté bien larga y lenta, porque corre el riesgo de que cuando sea su turno, le diga, muy “caripelada” la niña del counter, “señor lo siento, perdió su cita ya pasaron 15 minutos de su hora programada”. Siempre he preguntado ¿y quién castiga al médico y a la EPS cuando al usuario – paciente lo atienden hasta hora y media después de la hora de la cita programada?.

El sábado pasado madrugué y corrí a practicarme unos exámenes semestrales de rutina en Laboratorios Angel, allá en Santa Mónica residencial, allá en el norte de la ciudad, allá donde tugurizaron la atención médica porque el edificio principal, el de la calle quinta, había que convertirlo en clínica. Oh sorpresa, “no señor, estos exámenes desde febrero pasado no se hacen en día sábado, solo de lunes a viernes”. Enfurecido, perplejo con la tranquilidad de la niña que me atendía, ella ignorante de mi esfuerzo, de la tremenda madrugada para bajar corriendo desde La Buitrera al otro extremo de la ciudad, en ayunas, queriendo llegar a tiempo en el único día que mi trajín del trabajo semanal me lo permite.

¡Se volvió costumbre la mala atención! Aburridos, molestos y muy inconformes estamos muchos usuarios con el absurdo, desconcertante, enfermador y cambiante servicio de Comfenalco Valle EPS. No sé cuál es la idea de un buen servicio en atención en salud que tenga en su cabeza el Señor Director Don Feliche Grimoldi y su staff de pretenciosos colaboradores, desconozco si los múltiples cuestionamientos, las investigaciones y sanciones a las que Don Grimoldi se ha hecho merecedor sirvan de algo, lo que sí tengo claro es que la EPS no es ni sombra de lo que fue antes, y que hoy Comfenalco Valle EPS si es el dolor de cabeza “de la gente”.

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