Compartir e intercambiar saberes

0
El colectivo comunicacional Ucela, del colegio Las Américas, participó con integrantes del colegio y con egresados, quienes crearon su propio colectivo. Aquí, haciendo radio y contando su experiencia en el laboratorio

El ComunLab, laboratorio de medios digitales y comunitarios, reunió durante tres días iniciativas locales y nacionales con el propósito de conocer, intercambiar y fortalecer procesos que se llevan a cabo en la ciudad.

En escenarios como el Hotel Aristi, La Universidad del Valle, el barrio San Antonio y las calles del centro se llevaron a cabo los talleres y las mesas de trabajo que hacían parte del segundo laboratorio con esas características que se ha realizado en la ciudad.

Más de 20 colectivos provenientes de ciudades como Cartagena, San Bacilio de Palenque, Medellín, Manizales, Bogotá y Cali arribaron a Cali entre lunes y domingo para empezar una experiencia en la que dejarán un proceso establecido, resultado del diálogo que se haya establecido durante los tres días del evento.

EL PUEBLO fue el único medio masivo no alternativo que hizo un cubrimiento especial del desarrollo de este encuentro, y aquí les contamos qué pasó durante esta experiencia comunitaria.

ComuLab2

Pasada las nueve de la mañana del lunes de la semana pasada, en una mesa redonda que se agrandó a tal punto que hubo que cambiar de auditorio, llegaron los representantes de colectivos e iniciativas individuales de la ciudad. Allí se contó con la fortuna de tener varios asistentes nuevos, que al finalizar el laboratorio llevarían diferentes conocimientos a sus procesos.

En la tarde, luego de un almuerzo colectivo, se iniciaron la mayoría de los talleres programados. Cabe aclarar que algunos habían comenzado su labor desde tempranas horas de la mañana del sábado, como el taller de agricultura urbana y huertinos, acercamiento a las prácticas radiofónicas y cartografía urbana.

A los invitados nacionales se sumaron los colectivos locales que tenían una necesidad específica que consultarles. Así comenzaron un ejercicio en el cual lo importante era intercambiar el conocimiento que cada uno tenía y no precisamente tener un supuesto experto en la materia que viniera a dar una charla y no se produjera nada en ese encuentro.

El ComunLab es un espacio horizontal; es decir, un diálogo o intercambio de aportes y colaboraciones entre individuos y colectivos en torno a la creación compartida de espacios de discusión, como lo señalan sus gestores y organizadores.

Las iniciativas que allí se unieron se apropian de diferentes tecnologías para generar prácticas y contenidos culturales, comunitarios y sociales que afectaran de forma positiva un sector, para construir, transformar y mejorar su entorno social. En ese sentido, cabe destacar que los objetivos principales del laboratorio son fortalecer la escena independiente de los colectivos locales y nacionales que trabajan con los medios digitales y los contenidos culturales y comunitarios, y promover la circulación libre de la información y el conocimiento.

Así se realizó la primera jornada, en la que cada taller contó la asistencia de  aproximadamente entre cinco y ocho personas.

El segundo día continuó con los intercambios establecidos en cada taller entre los que se encontraban Redes alambrillas comunitarias libres, Expansión de instrumentos con pure data, Agricultura urbana y huertinos, Fabricación de dispositivos caseros para audio y video, Construyendo plataformas de difusión -Hot Glue-, y Escenografías digitales.

Pasado el momento de conocerse, se concentraron en identificar las necesidades de cada colectivo o individuo asistente del taller, para así trabajar directamente en as necesidades que había que suplir y evitar generar más.

 Gestión cultural, entre las políticas públicas, las instituciones y la autogestión

 “En nuestro departamento, las políticas públicas culturales no avanzan, entre otras cosas, a la inestabilidad política de la región”, expresó Javier Aguirre, profesor de la Universidad Icesi y organizador del ComunLab.

De igual manera, temprano en la mañana se inició la mesa de trabajo con el nombre Gestión Cultural, en la cual representantes de diferentes colectivos locales como la Colaborativa Red, D.I.E.S, NoísRadio, Descarrilados, Lugar a Dudas, la Cubeta Pentaprismática, Teléfono Roto, entre otros, dialogaron con procesos nacionales como Platohedro (de Medellín), Mosca Muerta (de Manizales), Cartografías Sonoras y Sonemalab (de Bogotá), e igualmente con el artista Juan Reyes y la representante de la Alcaldía y la Secretaría Ciudadana de Medellín, Natalia Cardona.

Se inició, entonces, un diálogo que se propuso, luego de una charla en la que se identificaron diferentes problemáticas y necesidades de cada colectivo, resolver seis necesidades o planteamientos que generaban inquietudes dentro de los movimientos y procesos que se están gestando en las diferentes ciudades representadas en la mesa.

Algunos de los puntos mencionados antes de resolver los cuestionamientos se dirigían a lo que se podría llamar un diagnóstico de la gestión que hasta ahora han desarrollado los colectivos.

En esta parte se mencionaron asuntos como el denominado “eventitis”, es decir, la asistencia continua a eventos en los cuales se desarrollan algunos temas importantes pero que no permiten en algunos casos avanzar hacia en los procesos, precisamente por el tiempo invertido.

Otro tema que se abordó fue la importancia de definir roles clave en los colectivos: quién hace qué, para agilizar algunas gestiones importantes en cuanto a convocatorias, difusión, compartir el conocimiento propio y otros aspectos.

En este mismo punto se estableció la necesidad de ver las “capacidades instaladas de cada colectivo”, como lo definió una de las integrantes de PlatoHedro, para así fortalecer las redes ya creadas con trabajo conjunto con las fortalezas que cada colectivo pone en la mesa.

Trabajar en proceso en conjunto, colaborativo, exigente para ambas partes, además de impulsar las políticas públicas en una ciudad adormecida por su inestabilidad política fue una de las conclusiones a las que se llegó en la mesa de gestión cultural

Las inquietudes iban entonces hacia qué tipo de institución se están pensando, cómo se maneja el mal de archivo, cómo asegurar una sostenibilidad de los proyectos, cuáles son las estrategias de formación de público, cuál es el estado del arte, qué es lo colaborativo, y cuáles son los públicos a los cuales quieren llegar.

En primera estancia se habló sobre las instituciones que adelantan proyectos y se definió con cuáles estaban dispuestas a trabajar las iniciativas. En la mayoría de los casos la academia era el ente más cercano y con el que los entes culturales establecían mayor relación. De allí se recalcó la importancia de tener textos escritos que cuenten las experiencias y los propósitos de las entidades, de esta forma se tiene claro el enfoque y se puede establecer una conexión más precisa con la institución elegida.

 Gracias a otro diagnóstico, se propuso aclarar el vínculo que se iba a establecer con la institución. Como se ha debatido en diferentes laboratorios como este, “no se puede mirar a la entidad solo como quien pone la plata”, según lo apunta Juan Reyes, músico invitado.

Fue así como, con apuntes de integrantes de la mesa como Platohedro, Gabriel Zea y La Colaborativa, se estableció la importancia de buscar pares colaborativos dentro en esas instituciones; es decir, crear una relación a partir de intereses comunes y hacer pasar dicha relación por un tiempo de evaluación, teniendo en cuenta lo planteado.

Los asistentes explicaron que se trata de “cómo involucrar a esta institución en el proceso puntual y la iniciativa en general, cómo dirigirse a ella, en escritos y demás, y cómo ambas partes pueden aportar a los procesos de cada uno, la institución y el colectivo¨.

De las políticas públicas

El ejercicio de debatir sobre gestión cultural, tema en el que inevitablemente se deben mencionar las políticas públicas culturales, esta vez contó con un componente enriquecedor que aportó la perspectiva de las personas que trabajan para el Estado: la asistencia de Natalia Cardona, de la Secretaría Ciudadana, y de la Alcaldía de Medellín.

Los asistentes a la mesa acordaron que en cuanto a políticas públicas, el deber de los colectivos y las diferentes iniciativas era conocerlas, estudiarlas, promoverlas y crear una relación frente a ellas.

El lenguaje usado para las convocatorias se expuso una vez más como uno de los principales conflictos, ya que entorpece la agilidad con que se diligencian e, incluso, impide llegar a ganarlas. Esto haceo necesario entablar un diálogo con las personas que construyen dicho discurso, pues hasta ahora se viene transmitiendo la información en lo que podríamos denominar dos idiomas distintos, sin poder llegar a entenderse. “El lenguaje del texto de las convocatorias debe tener una mediación en que ambas partes se entiendan”, apuntó Bali Rodríguez de la Cubeta Pentaprasmática.

Los parámetros burocráticos y las exigencias en las convocatorias, en las que no hay un acompañamiento real, también terminan por dictaminar el porqué en muchos casos nadie aplica y terminan muchas convocatorias sin público. “La institucionalidad y el Estado tiene la obligación de trabajar con la comunidad de acuerdo a la misma ley”, manifestaba Javier Aguirre.

De esa misma forma tiene la obligación de difundir, compartir y explicar las convocatorias, becas y demás ayudas que ofrecen a la comunidad, pues en algunos casos las entidades se quejan de que los gestores culturales desconocen las políticas públicas o las diferentes formas que tiene cada uno para gestionar recursos para investirlos en procesos culturales, pero no tienen en cuenta la manera en que socializan estas políticas. Y allí es desde donde parte la problemática.

Natalia Cardona, representante de la Alcaldía de Medellín, luego de escuchar los diferentes puntos de los colectivos participantes, expuso su manera de ver este conflicto, desde su representación en la Secretaría Ciudadana de Medellín.

Pero antes, cabe mencionar, en la voz de Gabriel Zea, moderador de la mesa, se agradeció la presencia de un ente estatal dentro de la discusión. Por lo general estas se quedan dentro de los mismos colectivos y no hay un replicador de estas inquietudes en el Estado o las instituciones.

De la misma forma se cuestionó por qué en una mesa generada en Cali no se contaba con la presencia de representantes del gobierno local, pero como Javier Aguirre lo apuntaba: En nuestro departamento las políticas públicas culturales no avanzan, entre otras cosas, por la inestabilidad política de la región”, a lo cual se podría añadir el poco interés del gobierno de la ciudad en fomentar las prácticas de los colectivos culturales y comunitarios que no hacen parte de  la música, la salsa o los grandes festivales de la ciudad.

Llegó el turno de Cardona, que aprovechó para apuntar cómo las iniciativas deben establecer una relación de horizontalidad con los entes del Estado, porque muchas veces solo se ve a la Alcaldía como una chequera que da la plata pero no se establece un diálogo que enriquezca el proyecto y permita conocerla más.

“La prevención y juicios de ambas partes han llevado al deterioro de las relaciones y la gestión de las políticas. Se debe establecer confianza, tener exigencia mutua, no solo exigir a la Alcaldía, y sustentar los proyectos”, enfatizó Cardona.

Juan Reyes agregó sobre este punto que se debe dejar el miedo a la institución y plantear canales formales e informales que llevan a generar políticas públicas culturales o a fortalecer las pocas existentes. También sugirió establecer vínculos con personajes que se encuentren dentro de la institución, que conozcan y se interesen en intercambiar procesos con este tipo de iniciativas.

Compartir y Mostrar

Dispositivos caseros de audio y video creados por integrantes de colectivos como Rizoma Escarlata, Ucela, de Cali, y Mosca Muerta, de Manizales. Entre los instrumentos usados se encuentran moldes de tortas y tablas para picar

Dispositivos caseros de audio y video

“Nací con la fortuna de ser pobre”. Pablo colectivo Fellini, gracias a su ingenio para obtener los recursos necesarios, dio este taller de creación, para hacer herramientas propias sin disponer de mucho dinero.

El colectivo Fellini (de Manizales) cooperó con dos experiencias de la ciudad y con una nacional: Ucela, colectivo de comunicación del colegio las Américas; Rizoma Escarlata y Mosca Muerta (de Manizales).

A lo largo del taller se identificaron las necesidades puntuales de cada colectivo y así se desarrollaron instrumentos como Dolly Pockets, Stedy cams, luces y sustitutos para controlar el audio que permitieran un mejor desarrollo de su labor audiovisual.

 Todas estas herramientas fueron construidas con material reciclable, o que puede ser conseguido a bajos precios, como tubos de PVC, cauchos, tablas de picar, ruedas de patines,     plásticos y otras herramientas que permiten construir dispositivos caseros que igualan las condiciones de las mejores herramientas del mercado para audio y video profesional.

Rizoma Escarlata desarrolló dos dispositivos: uno le permitió montar su celular en una base similar al stedy cam para lograr tomas de los partidos del América sin tener el efecto gelatinoso que se da al manipular el objeto con la mano; además, de acuerdo con su necesidad de poder alentar el equipo mientras graba el partido, el dispositivo se creó para dejar libre una de las manos.

La otra herramienta creada fue una extensión que puede ser utilizada también como caña, el dispositivo para extender el micrófono, y así en la punta de varios tubos de PVC localizar la cámara o el micrófono. En el caso de Rizoma, la idea era ubicar la cámara y lograr tomas de la barra o tomas cenitales o contrapicadas de la cancha.

En este mismo taller participaron los niños del colegio las Américas, que también fueron parte del taller de prácticas radiofónicas, y se llevaron de ambos talleres herramientas no solo para construir más dispositivos, sino para replicar el conocimiento adquirido con sus demás compañeros del colectivo de comunicación.

Todos los dispositivos creados en el taller se distribuyeron entre los participantes.


Agricultura urbana y huertos

Mesa de radio comunitaria en vivo que función durante el ComunLab en los pasillos del Hotel Aristi. Créditos foto Jaime Manrique

“Gracias a las semillas somos libres, liberamos espacios, liberamos condiciones”, afirmó un integrante del huerto universitario.

Este intercambio de saberes se llevó a cabo entre los integrantes del huerto universitario de la Universidad del Valle y dos visitantes, Ivon y Harold Mestizo, de Bogotá.

En el huerto se realizó la labor de encontrar en qué se podía mejorar para que fuera más productivo. Recordamos que la finalidad de un huerto es desarrollar actividades con la cuales se pueda producir alimento propio para la comunidad.

En este lugar se programó un dispositivo llamado arduino, que permite detectar la humedad del suelo y las condiciones apropiadas y necesarias para que los alimentos que se cultivan allí reciban agua cuando la necesiten; es decir, encontraron formas para usar dispositivos electrónicos a favor de la agricultura en todo momento.

De igual manera se crearon composteras, elemento que permite crear el material orgánico en  bioabono para los suelos del huerto: materiales secos, además de un caldo microbiológico para aprovechar los residuos orgánicos con estiércol de vaca, levadura y harina, paraque se nutran los suelos de la huerta. “Estamos viviendo en un ambiente en el que nos están controlando a través de la alimentación. Es de todos nosotros liberarnos a través de las huertas en un lugar donde cabemos y todo es para todos”.

Otro de los talleres desarrolló estudios de redes inalámbricas comunitarias para la construcción de estas en la ciudad. Les recomendamos visitar CaliMesh y conocer su experiencia, que en el caso puntual de ComunLab estableció un diálogo con BogotaMesh, para fortalecer procesos con iniciativas en el oriente de Cali y laderas como Terrón Coloreado.

Al mismo tiempo se desarrolló el taller de HotGlue, plataforma libre de creación web, que fortaleció procesos como peguelealmapa.hotglue.me, que también fue tallerista en la creación de una cartografía del centro de Cali y de San Antonio que pretende superar el mapa y crear otra forma de reconocernos en el espacio.

ComunLab finalizó con la presentación del músico Juan Reyes, con obras creadas por computador y con varios resultados de procesos que seguramente fortalecerán a colectivos e individuos independientes de la ciudad que desde la cultura aportan y apoyan procesos comunitarios.

Comments are closed.