Conflicto y Posconflicto: Las temáticas comunes en el FICCI 2017

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“9 disparos”, “El silencio de los fusiles”, “Lecciones para una guerra”, “Resistencia en paz”, “La impresión de una guerra”.

 Más allá de los títulos, el ambiente cartagenero(el de la Cartagena exclusiva y maquillada que queda dentro la ciudad amurallada) despide un aroma que se siente en las calles.

 Paz y posconflicto. En cada café y bar, donde frecuentan las caras conocidas que asisten este año al FICCI 2017, es posible encontrar el tema en común de las conversaciones. Si bien el conflicto ha hecho parte (muy a nuestro pesar) de la filmografía nacional desde sus mismos inicios, en esta edición de del FICCI 2017 esta temática vuelve al centro de la atención, pero no viene sola.

 Desde hace menos de un año,  desde el mismo momento en el cual los medios nacionales y la criolla opinión publica empezaron a asumir la irrefrenable realidad de la paz con las FARC,  el debate, las discusiones culturales y la misma expresión cultural fueron también taimándose del halo avasallador de la terminación del conflicto. El enfoque de la gran mayoría del periodismo empezó a tratar con el después, sin haber hecho trabajado eficazmente en el antes.

 Y finalmente el FICCI, más allá de un festival, desde su inicio en 1960 siempre ha llevsdo la carga de la Colombia de cada época. Aquí triunfaron los filmes de la Nueva Ola de Francia en los 60s, en los años 80 Asia y Medio Oriente tomaron mucha fuerza y desde los 90 el festival ha fomentado la discusión de filmes con temáticas contemporáneas.

 El FICCI 2017 es, pues, un festival que enarbola esa común bandera de la paz y el posconflicto. En inauguración, el presidente Juan Manuel Santos hizo gala de una supuesta afección hacia el cine a través de una interesante comparación del proceso de paz con las FARC y un guión de ficción. No es descabellado establecer que dicho acuerdo fui testigo asiduo de arcos dramáticos, choques de personajes, quiebres de línea argumental y hasta el deus ex machina del plebiscito de Octubre pasado. Santos (o su escritor fantasma, faltaba más) sabe del poder mediático del cine, y sabe que esta versión del FICCI es un paso más en su inagotable actividad de convencimiento de las bondades de la paz, paz con las FARC.

 Es entonces una muy interesante versión del Festival de Cine de Cartagena. Las charlas, las exposiciones, las ruedas de prensa y evidentemente cada una de las exposiciones proyectan esta línea de narración de la paz y el posconflicto. Habrá que ver (y discutir, pero no aquí, mejor lejos de este calor del ambiente y de la euforia embriagadora de Cartagena) si este enfoque deliberado afecta de alguna manera la calidad artística de los filmes nacionales. Si bien hay aún muchos relatos que filmar, especialmente en las regiones, un impulso institucional premeditado no puede determinar la siempre natural capacidad humana de narrar lo que se quiere.

Juan Merchán

Enviado especial a Cartagena

Marzo 2017

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