Consideraciones sobre el cese bilateral, oposición y medios de comunicación

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@VillanoJair

Tal parece que Santos extraña su oficio como periodista, no solo entrevistó al multimillonario Mark Zuckerberg, además hizo una alocución en la que dejó un anuncio ambiguo, le dio la orden a su equipo negociador en La Habana para que comiencen a dialogar lo antes posible el cese bilateral de hostilidades con las Farc. Como buen periodista no aclaró si este importante paso se daría antes o una vez firmado el acuerdo, de ahí que Juan Carlos Pinzón, quien a veces habla como si fungiera como jefe de Estado, tuviera que salir a aclarar que el cese bilateral se da una vez firmado el acuerdo. Su ministro de Posconflicto también tuvo que salir a deslindar el mensaje. En fin, más allá de esto, es importante resaltar que con este anuncio se deja claro que hay reciprocidad en la mesa, que el Gobierno Nacional reconoce el compromiso de la delegación fariana, esto en consecuencia rezuma optimismo, pues como dice la gente del Frente Amplio por la Paz, el proceso entró en una etapa que podría considerarse irreversible.

No obstante, no hay que olvidar que el marco en el que se podría efectuar ese cese bilateral de la lid es en escenarios de politiquería y de sectores que están en abierta oposición a la forma cómo se llevan a cabo las conversaciones de paz, verbigracia, la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (Acore), quienes, a juzgar por las constantes intervenciones de su presidente, es decir, del general retirado Jaime Ruíz, están más cercanos a esa postura que reclama un sometimiento y una docilidad por parte de las Farc, queriendo con ello demostrar una superioridad cínica, toda vez que ni estas han sido derrotadas por la vía militar, ni las circunstancias que suscitaron el levantamiento en armas se han erradicado; por el contrario, la población rural del país sigue sobreviviendo a pesar de su pobreza y miseria. Me podría explayar, pero dejemos ahí.

En declaraciones a CM& el alto oficial en retiro dejó claro su inconformidad con el anuncio del presidente Santos, puesto que en su opinión con ese anuncio se genera confusión en las Fuerzas Armadas. No, cuál confusión. Evidentemente, si no hay tregua entre las partes las Fuerzas Armadas tienen como deber atacar al enemigo, pero en un eventual acuerdo de cese de acciones los militares deben acatar la orden del jefe de Estado. De modo que no hay por qué ponerse a buscar el hilo que desenrede la urdimbre, no habrá que ser músico para saber que ese canto está desafinado.

Y es que –no es por nada pero– la historia dice que hay que tener mucho cuidado con los altos mandos en retiro, quienes pueden ser víctimas de rencores particulares que les impide pensar en un bienestar común, es si no recordar lo ocurrido con el ex general Jorge Salcedo Victoria y el de su hijo Jorge Salcedo, en el gobierno de Virgilio Barco. Salcedo padre e hijo estuvieron involucrados en la llegada de mercenarios foráneos en procura de la lucha contrainsurgente, hay que recordar que el británico David Tomkins le confesó al comité de investigación en Estados Unidos que fue persuadido por Salcedo hijo de llegar a Colombia con el propósito de dar un golpe clandestino contra los jefes de las Farc en plena etapa de diálogo en Casa verde. Como si fuera poco Tomkins le dijo al senado Estadounidense que la alternativa era perpetrar un golpe de Estado. No olvidemos que Barco remaba muy mal las aguas del país y que además de las guerrillas le tocó librar batallas con los paramilitares, o los narcotraficantes, que vienen siendo casi lo mismo. Por si no me creen, el libro de María Teresa Ronderos, Guerras Recicladas, y de Rafael Pardo, De primera mano, ilustran muy bien esto que les digo.

No estoy queriendo insinuar que en este gobierno se piense ejecutar un Golpe de Estado, es solo que hay hechos que permiten aseverar que dentro de las FF.AA. hay posturas disímiles a las del Gobierno Nacional, de tal forma que no hay que pasar de alto las lecciones que deja la historia, no hay que soslayar tampoco que mientras Betancourt Cuartas hablaba de paz, Turbay Ayala seguía con su mano firme y que los militares le respetaban, de hecho, el ruido de sables del que en abril de 1985 se habló fue descartado –no desmentido– por el ex presidente del Estado de sitio. Y hoy Santos aboga por la paz y Uribe sigue con su mano firme, hoy el ex presidente sigue contando con respaldo de las Fuerzas Militares. Vaya, vaya.

En esa perspectiva, se debe pensar en que la oposición al proceso encabezada por el senador y sus áulicos se caracteriza por ser insidiosa, de modo que en un eventual cese bilateral, donde todo pende de un hilo, los trinos pueden estar cargados de un veneno fácilmente replicado por el periodismo de declaraciones y sensacionalista de los medios de comunicación.

A propósito de los medios, ¿han notado que el cese unilateral de las acciones por parte de las Farc ha pasado de soslaye? Curioso si se tiene en cuenta que las Farc han cumplido. Y aunque esto es noticia; no lo es. O no de la forma tradicional. No encuentro el titular impactante que diga que las Farc han sido congruentes con su palabra. Y eso que la Cerac ha dicho en varias ocasiones que producto de la susodicha tregua la reducción de la violencia relacionada el conflicto armado se ha reducido sustancialmente.

Por todo lo anterior, me aventuraría a decir que le haría mejor al proceso que la tregua se efectuara una vez firmado el acuerdo. Es cierto que hablar de paz mientras se hace la guerra genera incomodidad y sobre todo muertes, pero ya van más de dos años en las mismas y el proceso se mantiene. Una tregua es tan frágil como una porcelana, cualquier hecho aislado puede ser percibido como un rompimiento a la misma, no es una actitud pusilánime, es que los que se oponen la tendrían más fácil. Y es que estos no son angelitos, ni demonios…

Son algo mucho más tenebroso: politiqueros.

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