Corrupción y crisis económica en Latinoamérica

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Por Jaír Villano

@VillanoJair

Jair

Gravita en Latinoamérica un ambiente desfavorable: la corrupción y la desaceleración económica se presentan en países que hasta hace unos años eran ejemplos mundiales, tal vez Brasil es la nación que más ilustra esto, el esquema de corrupción y sobornos en Petrobras, que entre 2004 y 2012 desvió alrededor de 10.000 millones de reales, sigue latente. El Banco Mundial dice que la economía de la potencia emergente este año crecerá un uno por ciento, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que será de 0,3 por ciento. La caída en los precios de los commodities ha pasado su cuenta de cobra; Brasil, que sigue estando entre los diez primeros productores mundiales de 17 productos mineros, tendrá un año en el que la desaceleración económica se mezclará con una ciudadanía cada vez más exigente en las políticas públicas. Rouseff, que se reeligió con un estrecho margen de votación, la tiene muy difícil.

Por otro lado, la popularidad de la presidenta de Chile está por el piso, a la crisis económica advertida hace un año por el FMI se suma el presunto caso de corrupción por parte de Sebastián Dávalos Bachelet (hijo) y Natalia Compagnon (nuera), quienes son acusados de uso de ‘información privilegiada’ y ‘tráfico de influencias’ por el trámite de un millonario crédito que le fue otorgado a Natalia Compagnon para la compra de unos terrenos. En un acto de desespero Michel Bachelet, que solo lleva un año como jefe de Estado, pidió la renuncia de todos sus ministros de gabinete para recuperar la confianza del ejecutivo, teniendo como resultado la salida de cinco ministros, amén de unos ajustes en otras carteras. Es que además del “Caso Caval” la presidenta ha tenido que enfrentar el caso lSoquimich (SQM), según la BBC, SQM es una empresa manejada por el exyerno de Augusto Pinochet, la cual es investigada por financiamiento ilegal de campañas ligadas a políticos de gobierno, entre ellos Rodrigo Peñailillo, quien es considerado el hijo político de Michel y quien, antes del anuncio presidencial, se desempañaba como ministro de Interior.

La presidenta, que en su primera mandato terminó con una aprobación de más del 80 por ciento, según la más reciente encuesta de Centro de Estudios Públicos (Chile) goza de un 29 por ciento de imagen favorable.

Un caso similar es el que enfrenta Cristina Fernández, quien además de las sospechas que hay en su contra por cuenta de la muerte del fiscal Nisman, ha debido soportar el procesamiento del vicepresidente, Amado Boudou, por “cohecho pasivo y negociaciones incompatibles” debido a un presunto caso de corrupción relacionado a una imprenta de papel moneda que, al parecer, se sucede desde que Boudou fungía como ministro de Economía (2009-2011). Como si fuera poco, las irregularidades en torno a Hotesur, la empresa de Fernández de Kirchner, siguen punzantes, la presidenta argentina debe enfrentar la oposición que desde El Clarín –el medio más leído en su país– se hace a su gobierno; el FMI atisba que la desaceleración económica se seguirá acentuando debido a la devaluación del peso y la suba de las tasas de política monetaria en Argentina, si no se disminuye el déficit fiscal la inflación continuará con niveles elevados.

La corrupción cobija los países de Latinoamérica, es ya harta conocida la nebulosa compra de una residencia por parte del presidente de México, Enrique Peña Nieto, el cual sigue sin asumir una vehemente oposición frente a la masacre de los estudiantes en Iguala, hecatombe que emerge del contubernio entre narcotráfico y política; de igual forma, en Perú siguen los escándalos de la primera dama, Nadine Heredia, por depósitos ilícitos y la compra de dos inmuebles por parte de la suegra del presidente Humala. A eso hay que agregar la huida de Martín Beluande Lossio, asesor de campaña del presidente en 2006, por una serie de investigaciones que se adelantaban en su contra. Humala es uno de los presidentes con mayor desaprobación de su gobierno en toda Latinoamérica.

Por otro lado, la más reciente cumbre de las Américas no desdibuja las amenazas que el ex presidente panameño Ricardo Martinelli, quien se encuentra prófugo de la justicia, ha prometido hacer en contra del jefe de Estado Juan Carlos Varela, que antes del bullicio en contra de Martinelli era de su círculo íntimo. Casos similares se presentan Nicaragua, Costa Rica, y claro: las ya advertidas maniobras con las que Correa y Maduro restringen los derechos humanos, entre ellos el de la libertad de expresión.

Estos desvaríos vienen de la mano de una desaceleración económica, el FMI dice que la región crecerá un uno por ciento, sin embargo, ese exiguo incremento puede obedecer a que Venezuela, Argentina y Brasil –tres países con agudos problemas –, representan el 51 por ciento del PIB del continente.

En suma, la caía del precio de las materias primas ha afectado en general a las economías de los países de Latinoamérica: el desplome de la soja afecta directamente a Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia; del cobre a Chile y Perú; y del petróleo a Venezuela, Ecuador, Colombia y México. Entre otros.

Todo lo cual conduce a colegir que se debe dejar de depender de la exportación de los commodities como fuente de desarrollo.

Colombia es un caso aparte, el ex ministro de agricultura, Juan Camilo Restrepo, dice que el país no aprovechó la efímera bonanza y que el hueco fiscal del país es grande. La industria sigue sin despegar…

Pero de eso podemos hablar en la próxima columna.

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