Crisis ambiental: debates y repertorios de movilizaciones 2013

0

Guido Hurtado - nueva fotoPor Guido Germán Hurtado Vera

Historiador y Politólogo

Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, Cier.

Universidad Autónoma de Occidente

El 2013 fue un año de debate ambiental. Algunos temas: al inicio el Gobierno puso punto final sobre el futuro del páramo de Santurbán al convertirlo en reserva regional. Al mismo tiempo la Corte Constitucional falló sobre el de Yaigojé Apaporis. La Amazonía centró la atención sobre las que deberían ser las prioridades en la agenda para la conservación de este territorio. El un colapso ambiental del río Magdalena. La construcción de hoteles en áreas protegidas del Parque natural Tayrona. La paradoja de Colombia, un país que cuenta entre sus mayores riquezas las fuentes hídricas pero un porcentaje significativo de colombianos no tiene acceso a líquido de buena calidad. La palma africana que está destruyendo la selva húmeda y amplificando los efectos del cambio climático. Y el contrato de Cerro Matoso que garantiza su explotación a perpetuidad a la BHP Billiton.

Y también fue un año de movilización ambiental. Algunos repertorios: en Piedras, municipio agrícola del Tolima con vallas, pancartas y una protesta indefinida de ciudadanos rechazaron la presencia de la multinacional minera AngloGold Ashanti. La preocupación y motivación de la movilización ciudadana surgió tras conocerse que la multinacional utilizaría extensos territorios para la instalación de su infraestructura con miras a la posible explotación de la mina de oro La Colosa, en Cajamarca.

En Medellín un grupo de más de 200 personas bloquearon las vías de acceso del proyecto hidroeléctrico Ituango. En marzo, 380 campesinos marcharon hasta la capital denunciando irregularidades en el censo de afectados. En mayo, doce municipios de la zona de influencia apoyan el proyecto energético, sin embargo la obra sigue enfrentando a los habitantes de la región y al consorcio por la forma como se está compensando a los afectados.

Alcaldes, que tienen en sus municipios Parques Nacionales, denunciaron que no reciben impuesto predial por esas zonas, que ocupan casi el 12% del territorio nacional. Además, no se pueden practicar ahí actividades de investigación y conservación. Piden ayuda al Gobierno. “Somos ricos y pobres a la vez: tenemos la mayor biodiversidad y al mismo tiempo nuestra población vive en la extrema pobreza. Así es muy difícil entender para qué nos han servido los Parques Naturales”.

Un grupo de organizaciones ambientales y sociales recoge firmas para pedirle al gobierno que aplace la entrega de títulos y de licencias ambientales hasta que se garanticen los derechos sociales y la conservación de los ecosistemas.

La Asociación de Mineros del Bajo Cauca y la Confederación Nacional de Mineros de Colombia, interpusieron una acción popular en contra de los Ministerios de Minas, Defensa y Medio Ambiente, la Presidencia de la República, el Fiscal General y el Congreso de la República por lo que ellos consideran la “vulneración de los derechos colectivos al medio ambiente, la seguridad jurídica, a la igualdad y al trabajo”. Los mineros artesanales de Segovia, Antioquia, denunciaron las secuelas en su salud y en el ambiente del uso del mercurio por las grandes multinacionales en la extracción de oro. De igual manera, la Mesa de Seguimiento a la Minería en la Amazonía Colombiana rechazo a la llamada locomotora minera.  Y La Contraloría General presentó una completa radiografía del modelo minero del país. Los graves efectos ambientales de la minería a gran escala, la débil institucionalidad para controlarla y la relación entre conflicto y minería.

El problema ambiental en Colombia ha llevado a expertos y académicos a unirse en torno a este el tema y ha movilizado innumerables sectores de la sociedad. Así lo demuestra la participación de las organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres, de jóvenes, de sindicalistas, entre otras.

Aun así, quienes tienen más claridad conceptual frente al daño ambiental que parece irreversible e irreparable al que se avecina Colombia, no logran articular sus denuncias, investigaciones y reportajes a una “gran movilización social”. Es decir, son esfuerzos intelectuales aislados e individuales, cuya expresión ameritaría un pronunciamiento colectivo, de carácter académico con claros fines político-ambientales.

Comments are closed.