¿Cuál será el camino para que las víctimas puedan participar efectivamente?

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Colombia Sin HeridasMónica Cecilia Rojas Lopera 
Responsable del tema de promoción y acceso de los derechos de las víctimas en el Instituto Popular de Capacitación, organización que represente a las ODV´s de la Mesa departamental de participación de Antioquia en la Mesa Nacional Transitoria

La resolución 004 le puso plazo a la existencia de las mesas de manera transitoria hasta el 30 de marzo de 2013, término en el que se debería tener también aprobado el protocolo de participación después de surtida la consulta a las víctimas.

La discusión actual se centra en si se debe ampliar o no el tiempo de transitoriedad de las mesas y de sus delegados para surtir la consulta y finalmente para construir, en vez de un protocolo emitido por resolución como lo propone la Unidad de Víctimas y Reparación Intergral (UARIV), uno por decreto reglamentario “más vinculante”. En estos momentos hay un limbo entre lo que fue transitorio y el funcionamiento en propiedad del sistema de participación de víctimas.  Mientras tanto, continúa funcionando el Sistema Nacional de Atención y Reparación Integral a Víctimas (SNARIV) sin que ellas participen.

Uno de los temas problemáticos relacionados con el protocolo es el de las garantías para la participación, que incluye las garantías materiales.  Esto está relacionado con la aprobación de un recurso económico como salario profesional, técnico y/o bonificación económica por labor realizada para las y los delegados que representen los intereses de las víctimas en el SNARIV.  Lo que hay de fondo son las dificultades fiscales, expresadas por la subdirección de participación de la UARIV para  darle curso a la propuesta de las víctimas y para implementar el protocolo desde lo municipal hasta lo nacional. Posiblemente otra dificultad, no muy visible,  son  las divisiones  organizativas y de competencia que se generen entre los liderazgos, por la situación de alta vulnerabilidad de las víctimas, los líderes y las organizaciones.

No conocemos si quedará claro en la resolución la prohibición expresa de que las organizaciones, representadas por víctimas que son tramitadores, no puedan integrar las mesas de participación, ni ser delegados a los espacios de participación donde se discute la política pública.  Esto significaría que se debe surtir el proceso de caracterización de las organizaciones para detectar cuáles representan legítimamente los intereses colectivos de las víctimas y cuáles no.

Algunas organizaciones argumentan que el problema no es ser tramitador, porque su existencia se debe a la inoperancia del Estado para reparar efectivamente a las víctimas.  Además, la actividad de tramitar no está tipificada como delito; lo que sí es un delito es hacerlo de forma indebida por medio de engaños, dádivas, amenazas y estafas a las víctimas, aprovechándose de la falta de conocimiento de muchas de ellas sobre sus derechos y utilizando su desinformación para intermediar entre la oferta institucional y la reparación integral.

En los últimos años las organizaciones de intermediación y de tramitación de los derechos de las víctimas han crecido, se han convertido en un buen negocio para la sobrevivencia de unos, en detrimento de la economía y de los derechos de otros. Lo que está por develarse es a quién o quiénes les es funcional su existencia y participación en el sistema.

Finalmente, hay una discusión muy gruesa acerca del papel de las organizaciones defensoras de los derechos de las víctimas en las mesas y en el sistema de participación porque a
ún no es claro en el protocolo las funciones y el papel que éstas deben cumplir para incidir en la política pública y si éstas podrán participar sin limite desde el nivel territorial hasta el nacional. Lo único claro, y en eso parece haber consenso, es que éstas participarán con voz pero sin voto.

Este es apenas un esbozo sobre lo complejo que es para el país afrontar con seriedad y de manera decidida el cumplimiento del derecho a la participación efectiva de las víctimas del conflicto armado.

 

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