CUENTO DE GERINERDO Y LA PRINCESA

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Una transcripción de Oscar Gonzalez

juglar¿Por qué al hablar de la poesía popular americana se niega la posibilidad de hallar en ella rasgos tradicionales que provengan de los primeros colonizadores de estas tierras? Para responder esta inquietud Ramón Menéndez Pidal nos trae una narración que se refiere a la tradición oral de los habitantes negros colombianos de la costa del pacifico. A lo largo de ella, de Guapi a Buenaventura, subsiste hoy la institución de los cuenteros y los decimeros profesionales que se ganan la vida relatando historias y diciendo versos en canoas, en las playas y en los bares. En Buenaventura de los labios de Pilar Erazo Montaño el cuento de Gerinerdo y la princesa.

El cuento que la sección de ESTRAVAGARIO trae a ustedes esta semana, es una variante del romance español de Gerineldo y la infanta, que se trata de los legendarios amores de Eginerdo, secretario y camarero de Carlomagno, con Emma, la hija del emperador. Para esta transcripción ESTRAVAGARIO ha respetado en lo posible el lenguaje y las expresiones de la cuentera.

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En la ciudá había un rey muy querido con su reina. Tenían una niña enconventada en palacio.

Le dice un día el rey a la reina pues que deseaba irse a la montaña con el medio de los criados. Le dijo la reina que pues si eso quería  el rey, pues lo de menos sería eso. Se buscó una carabina muy fina, cogió dos criados y se fue a la montaña a caminar. Caminando estaba en la montaña cuando ha topao una habitación de una señora. La señora era sola con un hijo y dos criados más. El rey al ver ese niño que estaba de un tamaño como de escuela, se enamora de ese niño. Le ofreció miles de propuestas a la señora para que le diera al niño. El rey se hizo tres veces a la montaña para que le diera ese niño. Ese niño vino llamándose Gerinerdo. El rey le hizo miles de propuestas: que él lo haría estudiar y le pondría consideración al niño. El no era blanco de color, ni era tan moreno, era de un color sumamente moretiado. Bueno, pues al rey se le apareció muy simpático ese niño.  Antonces ha venido la señora y ha convenido darle el niño. El niño se lo dio. El rey lo llevó a la casa y fue muy querido.

Rey                  Ya vino el rey y le ha dado la llave del convento, del aposento de la niña para que fuera a dejarle la comida. No confió en otro empleado sino en él.  Antonces dijo el rey:

                  “Tome esta llave, esta de acá es suya, esta otra es para que usted le deje la comida a la princesa. . .”. Ella estaba en el último piso d’encima, en la torre, en la tribuna. Así estuvo dejándole la comida. Ya se hizo joven el muchacho, un paje, tá jovenció. Bueno la princesa era muy simpática, antonces le salían muchos novios, cual la princesa no admitía, jóvenes de muy buena nación, de muy buena calidad, de muy buena nobleza.

                  No admitía la princesa. Antonces un día el rey dice: “Bueno Gerinerdo se va ir usté acompañar a la princesa al baño”. Al arreglarse la niña y irse con él al baño se fueron conversando entre ellos y relacionaron amores. Cuando llegó ella al baño que ella se desvistió, se hizo el sol una rueda y cayó sobre el piso a resplandecer.  Antonces le dijo Gerinerdo: “Jesús creo en Dios Padre. . .”. Del viaje se asusta.

                  Antonces le dice ella:

                  “No te asustes Gerinerdo que de cierto es lo que digo que a las seis se acuesta el rey. Y a las siete está dormido. Cuando llegués a mis puertas me tiraréis un suspiro”. Se bañó la niña y se vinieron conversando, citaron su tiempo. ¿A qué hora?: a las siete llegaría Gerinerdo a las puertas de la niña. Cuando se dijo las seis y media Gerinerdo va al castillo. Cuando llega allá golpea:

                  “¿Quién es que me golpea a mis puertas?

                  “Gerinerdo soy, señorita, que vengo a lo prometido”.

                  Se levanta la princesa y le da puertas a Gerinerdo. Estuvieron conversando, tuvieron sus relaciones, Gerinerdo se quedó allá, durmiendo, allá en el aposento de la niña.   Al otro día se alevanta el rey y aguarda que Gerinerdo le llevara los servicios de arreglarse la cara, el agua de manila y todo lo demás para atenderlo, jabonera y todo, cepillo. ¿A onde esta Gerinerdo? Se alevanta el rey, toca la cama de Gerinerdo, estaba fría, se arregló el rey, se fue para el castillo.   El rey había prometido que el que tocaba donde la niña le cortaba la cabeza, lo mataba al que encontrara y mataba a la princesa.

                  Llega allá cuando uy. . . Gerinerdo bien abrazado de la princesa. Llega el rey y se pasea y dice:

                  “Si matas a Gerinerdo paje del rey muy querido y si matas a la infanta queda mi reino perdido”.

Una sola hija. . .

“Si lo salgo a contar no me creigan lo que digo y aquí clavaré mi espada que me sirve de testigo”.

                  La dejó ahí clavada y se fue. Ve la espada la niña y exclama: “Gerinerdo, Gerinerdo que mal sueño hemos tenido, que la espada de mi padre en el medio ha amanecido”.

                  Le dice Gerinerdo:

princesa“Señorita en este caso, voy yo a recibir la muerte primero que usté, porque yo no paso porque el rey la mata a usté con mis ojos viendo”. Se arregla Gerinerdo, está el rey pasiando.

                  Entonces lo ve el rey y le dice:

                  “¿D’ionde viene Gerinerdo tan blanco y descolorido, los muertos te han espantao o has dormido en el castillo?

                  “Los muertos no me han espantao – contesta Gerinerdo-, con la infanta sí he dormido. Y si he dormido con ella ¿qué delito he cometido?”.

                  “El delito que has hecho desde ahora te lo digo qu’ella ha de ser tu mujer igual que ser tú, marido”.

                  “Yo muy bien quiero con ella, pero ella no quiere conmigo. . .”.

                  “Si no te hubiese querido no te hubiese consentido y si en todo este contorno yo no hallara un vestido vestíla como querás porque así lo ha merecido. Porque con ti fue que quiso y no con otro ha querido”.

                  Bueno. . . Casamiento de Gerinerdo en el castillo. ¡Se quedó Gerinerdo en el castillo. ¡Se quedó Gerinerdo  casado con la infanta porque el rey no permitió que no se casara con ella!

                  Vino casándose la infanta con el paje querido del rey, porque ella misma lo consintió así.

Así fue que Gerinerdo vino ocupando la corona del rey, y la corona de la reina la vino ocupando la princesa, porque era la sola hija que tenían. Fue un banquete de mes y medio, telegramas pa’ todas partes que venieran los mas que pudieran. Vinieron.

                  Y fue un casamiento muy feliz y fue un yerno muy bueno. Y contando, contando se acabó mi cuento, sea mentira, sea verdad se lo llevó el viento.

(No 8, págs. 1 y 3, marzo 16 de 1975)

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