¡Cultura ciudadana!

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leo-quinteroPor: Leo Quintero

Cali fue considerada como la ciudad piloto en temas de cultura ciudadana. Algo que en los años ochenta puso en marcha el entonces alcalde Rodrigo Escobar Navia.

La cultura ciudadana fue algo que también se les enseñó a los niños de primaria de esos tiempos a través de asignaturas como la Educación Cívica y el comportamiento en comunidad.

Luego retomó ese pomposo nombre y Cali fue distinguida en el decenio de los ochentas como la ciudad cívica por excelencia. Se remarcó una conducta de los caleños como la de hacer filas para abordar el bus.

Cuando llegó a su primera alcaldía el médico Rodrigo Guerrero, retomó el tema,  para bautizarlo como Cultura Ciudadana. Recordemos que Guerrero Velasco, fue secretario de Salud del entonces alcalde Escobar Navia. También impulsó la epidemiología de la violencia, para establecer el marco complejo de las muertes en diferentes lugares y escenarios de la capital del Valle.

Pero la cultura ciudadana, ese eje de la convivencia ciudadana fue retomado en Bogotá por el entonces recién electo mandatario local Antanas Mockus, que la puso en marcha y la ejecutó en su primera administración. Haciendo que el país entero tomara en cuenta un eje fundamental, apropiarse de los escenarios  públicos, respeto por los demás y por las normas. En Bogotá aún recuerdan como los mimos enseñaban a los ciudadanos a cruzar la calle por la cebra, a los conductores a respetar ese espacio para que los peatones circularan. Incluso se puede recordar el respeto en los parques, los escenarios de convivencia.

El asunto de Mockus, sirvió y fue memoria de una generación, y no más, pues las siguientes generaciones volvieron a las dificultades en esa materia.

Pero en Cali, salvo los caleños viejos, el tema de cultura ciudadana se perdió: no se continuó con la tarea. La retoma de la campaña “el Vivo Bobo” por esta administración apareció destemplada, anticuada y sin renovarse cuando quiso retomarse en este segundo mandato del médico caleño.

Por eso lo ocurrido con la presencia alterada de miles de personas en la celebración de los triunfos de Colombia en la copa Mundo de Brasil 2014, nos está demostrando algo: no hicimos la tarea. No hay cultura ciudadana, no hay campañas para la convivencia, las que deben partir desde el aula misma, para que aquellos que nunca han visto un campeonato mundial,  tuvieran la oportunidad de disfrutar del espectáculo sin exaltarse, irrespetando los escenarios locales y a todos los demás.

Por esa falta de cultura ciudadana hace que los vehículos del sistema de transporte masivo MIO sean atacados ante la primera molestia de cualquier  persona, o cualquier movimiento por más justo que sea.

Es por eso también que los monumentos públicos en la ciudad no tienen doliente entre la comunidad. Por eso quienes se desquitan con las propiedades colectivas, cuando están molestos con las acciones del Estado, desconocen que cada vez que destrozan esos bienes públicos, automáticamente están atacando su propio bolsillo.

Porque quiéralo o no, los ingresos del municipio por impuestos son los que permiten que se reparen las obras, vías o monumentos averiados.

Cultura ciudadana debe ser la cátedra a formar, para instruir desde el colegio a las próximas generaciones y todos aquellos que no conocieron de la educación cívica, un elemento vital para construir ciudad y sentido de pertenencia.

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