De bate en bate

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ana maria ruizAna María Ruiz

@anaruizpe

 

Nueve horas y cuarenta minutos, sin interrupción, duraron abiertos los micrófonos del estrado y de cada una de las curules del recinto del Senado el miércoles pasado. Lo sorprendente en este caso no es la duración del debate, sino la expectativa que generó. Tanto ir y venir de la citación, la negación para realizarla en plenaria, la prohibición a Cepeda de nombrar a Uribe en su intervención, sólo lograron el efecto de levantar la espuma de la opinión.

Unos lo pintaron como un round de boxeo, otros como máscara contra cabellera. ¿Duelo de Titanes? Pues, de alguna manera, así estaba planteado. Porque superando la perspectiva personalista del duelo Uribe – Cepeda, los titanes que ahí se encontraban eran los dos grandes monstruos de nuestra guerra, uno citando al otro para que responda por su nefasta existencia.

El debate fue la transmisión por la televisión pública con mayor rating del actual Congreso de Colombia. En las redes sociales, esa especie de pálpito sincrónico entre la información y la opinión, desde la prensa, y en alguna que otra conversación ocasional de ese día, se escuchó preguntar a alguien: ajá, ¿y en qué va el debate?

No sabe uno si pensar con optimismo que el interés amplio en un debate del congreso es un logro para la democracia, o si se trataba de la demostración del interés morboso por ver si la vaina resultaba en un “le doy en la jeta marica”, como en la práctica sucedió. Los escuderos del Centro Democrático desde el primer momento descalificaron el debate como ilegal e inconstitucional, una encerrona a su jefe. Uribe tomó la palabra antes de que el citante Cepeda comenzara su exposición y anunció que, con permiso, él se retiraba porque tenía que ir a poner una demanda en la Corte Suprema de Justicia.

Después de que terminó de hablar Cepeda, Uribe apareció de nuevo en el recinto para pedir la palabra y durante 75 minutos repasar seleccionados apartes de su vida política y familiar, en los que obviamente no solamente no respondió a ninguna de las acusaciones directas del senador Cepeda, sino que señaló con el dedo a cuantos pudo, se bajó del estrado dando un manotazo y diciéndole “vendido” al presidente de la sesión.

Las horas que transcurrieron de ahí en adelante fueron una cadena con eslabones de quejas, desde todos los partidos y en todos los tonos, por la insensatez y la cobardía que demostraba la manera bochornosa como Uribe entró y salió del debate, no escuchó a nadie y se fue dando un portazo. Los otros eslabones en la cadena de discursos del Centro Democrático defendieron férreamente a su jefe, pero poco o nada aportaron al debate sobre el monstruo que les correspondía identificar y debatir.

Antonio Navarro, tal vez la mejor intervención de ese día, identificó a los monstruos: la combinación de las formas de lucha y la alianza autodefensas – intereses particulares. “Aquí debemos bajar la arrogancia todos” concluyó, “tengamos la grandeza con este país de pedir perdón”.

El Centro Democrático ya anunció que va a hacer un debate sobre Farcpolítica. Iván Cepeda y Claudia López, y vendrá una cascada de parlamentarios más, se adelantaron a anunciar su voto positivo por la realización de este debate.

Adenda: Alguien me dijo en la inauguración del Congreso Gastronómico: Popayán tiene dos momentos en el año, uno para rezar y otro para pecar, ¡y cómo se luce en ambos! Felicitaciones a la ciudad toda, que se pone de fiesta de delicias por tres días. ¡Bravo!!

 

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