De encuestas y resultados

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Camila ZuluagaPor Camila Zuluaga

A  casi un año de las elecciones presidenciales, el ambiente político está alborotado. La carrera por el puesto de mandatario de los colombianos comenzó de manera prematura, por la división en que se encuentra el país y por la posibilidad que hoy entrega nuestra Constitución de que el presidente se reelija.  Por eso, desde el primer año de este gobierno se oyeron las voces lambonas de congresistas como Roy Barreras diciendo que si el presidente Santos quería reelegirse, ellos estarían dispuestos a apoyarlo.  Esos comentarios,  en ese momento, podrían ser interpretados tan solo como una demostración de la sed burocrática de quienes los hicieron. Pero hoy el asunto es distinto: el presidente no ha dicho formalmente que tiene la intención de reelegirse, pero el país entero sabe que lo va a intentar. Ahora bien, ¿tendrá Santos algún rival de peso en la contienda electoral?

Hasta el momento todas las encuestas que se han hecho sobre posibles panoramas electorales, en la pregunta de si los colombianos quieren que el presidente se reelija son más los ciudadanos que no quieren. Sin embargo, en la pregunta sobre la intención de voto, en la que se compara a Santos con otros posibles candidatos, los resultados son, por mucho, favorables al presidente. Esto ha llevado a todos los analistas a decir que no hay candidato hoy  en el país que le pueda competir al presidente en las próximas elecciones.  ¿Será cierto que no tiene un rival  que pueda llegar a ganarle? Hasta ahora todo indica que no y, por tal razón, hay desesperación en las toldas uribistas, pues saben que sus exponentes son bastante débiles ante dádivas burocráticas, con las que cuenta el actual mandatario para la próxima carrera electoral.

No obstante, hay una figura que en ninguna encuesta se ha probado, y seguramente en privado los implicados deben haber tanteado cómo sería ese terreno. Estoy haciendo referencia al posible escenario en el que el exministro estrella de este gobierno y, supuesto, más fiel soldado del presidente Santos, Germán Vargas Lleras, decida  ir por la Presidencia. Es claro que de no lanzarse Santos,  Vargas es quien entraría a ocupar esa posición en campaña. Lo que no es tan claro para mí es que Vargas no decida lanzarse por su cuenta y enfrentársele a su “jefe”.

A pesar de no conocer ningún sondeo electoral que arroje el resultado a  mi inquietud, porque hasta el momento nadie ha preguntado por quién votarían los colombianos si Santos y Vargas fueran candidatos, estoy casi segura de que el exministro le ganaría en dicha encuesta con cierta holgura al presidente. Lo que sucede es que quienes ordenan las encuestas creen que ese escenario es imposible. Yo no lo veo tan así.

El círculo cercano de Vargas le dice constantemente que su posibilidad de lanzarse es ahora o nunca, y estoy de acuerdo. A la sombra de este gobierno y con el riesgo de nuevos protagonistas políticos en los cuatro años venideros, no veo tan claro el panorama para las futuras elecciones para él.  Además, siendo escudero de un gobierno que hoy cuenta con un nivel de popularidad que es producto del desgaste normal que tiene manejar, estar ahí cuatro años más es sumarle mayor desprestigio a lo que lo rodea. Por eso al hablar de posibles escenarios, valdría la pena que algún encuestador tomara la decisión de preguntar: si las elecciones fueran mañana, ¿usted por quién votaría? A: Por Juan Manuel Santos. B: Por Germán Vargas Lleras. Tal vez ahí se encuentre al único competidor que podría ganarle al presidente en las próximas elecciones.

Una cosa más: Y hablando de elecciones, el Partido Conservador ha salido a decir que no apoyarán la reelección del presidente Santos. ¿Esto será porque de verdad piensan tener candidato propio o porque la sed de puestos los está ahogando y es la forma de presionar al gobierno? A mí  me late que es más lo segundo que lo primero.

¿Será cierto que no tiene un rival  que pueda llegar a ganarle? Hasta ahora todo indica que no y, por tal razón, hay desesperación en las toldas uribistas, pues saben que sus exponentes son bastante débiles ante dádivas burocráticas

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