¡Déjennos defendernos!

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Resumen - Pablo UribePor Pablo Uribe

Una ola de crímenes se cierne sobre nuestras ciudades. En Cali matan a cuatro personas en dos centros comerciales diferentes en treinta minutos. En Medellín las bandas criminales siguen expandiéndose, dejando una estela de asesinados por todo el territorio. En Bogotá hasta el alcalde les recomienda a las personas que no saquen su celular en la calle. Y la situación se replica en todo el territorio nacional.

Los alcaldes se defienden con cifras, dicen que los crímenes se reducen, y el gobierno nacional captura un cabecilla nuevo cada semana. Aun así, los ciudadanos tienen miedo de salir a la calle, se sienten desprotegidos, y lo hacen saber en cada encuesta nueva que hay, en cada periódico que se imprime y en cada noticiero que se transmite. Los medios de comunicación nos dejan claro que la violencia en Colombia no descansa ni un solo día.

¿Es acaso invencibleel crimen en Colombia? ¿Está siendo derrotada la democracia por los bandidos? La respuesta es no. Pero sí está algoclaro: la estrategia actual de la lucha contra el crimen no está dando resultados, y hay que revertir esta tendencia.

En mi opinión, el problema es de distribución de autoridad y de recursos. El diseño que tiene la Policía Nacional en este momento es un diseño excesivamente centralista, en el cual el presupuesto, los recursos, los hombres y las órdenes se imparten desde Bogotá. Esa organización responde a una realidad diferente, a la pelea que estamos dando en todo el territorio nacional contra el enemigo, es decir contra la guerrilla y los paramilitares, que están esparcidos en toda Colombia y se necesita que el Estado utilice todos los recursos a su favor para ganar cada batalla que haya.

Y esto funcionó bien en su momento. La Policía fue autora de genialidades como la Operación Fénix o la Operación Jaque. Pero ahora no funciona bien. La autoridad se ve superada todos los días por los bandidos, la inseguridad en este momento es un problema de realidades locales, de municipios y distritos.

Los primeros en la línea del combate contra la inseguridad son los alcaldes, no solo porque la ley les atribuye esta responsabilidad, sino también porque tienen un deber con sus ciudadanos. Pero los municipios no cuentan con los recursos ni con la autoridad para cumplir con su deber.

En la actualidad los policías obedecen órdenes de su superior jerárquico, no del Alcalde, y esta fue una de las quejas que hizo el anterior alcalde de Medellín Alonso Salazar. Esto nos lleva a un problema:actualmente, los policías no están siendo responsables ante los ciudadanos que protegen y sus representantes. La relación actual entre la Policía y los gobiernos municipales es de coordinación cuando debería ser de subordinación, ya que nadie sabe mejor qué necesitan los ciudadanos que los mismos ciudadanos; esa es la fundación de la democracia.

Sumémosle otro problema: las alcaldías no tiene presupuesto para combatir de manera efectiva el crimen; en Cali, mientras que el presupuesto de educación supera los 440.000 millones de pesos, el de seguridad es de apenas 19.000 millones, y esto se debe a que el dinero se maneja desde Bogotá.

Los burócratas bogotanos no tienen ni idea que está ocurriendo en Tuluá, Buga, Cali, Jamundí o en cualquier municipio colombiano que esté a más de diez kilómetros del Distrito Capital. Somos nosotros, los 38 millones de colombianos que vivimos por fuera de Bogotá, los que sabemos qué está pasando en nuestros vecindarios, parques y calles; por lo tanto, somos nosotros los que tenemos que tener el presupuesto para defendernos y darlesórdenes a aquellos que nos protegen.

Proponemos que la actual Policía Nacional se dividida en dos partes desiguales. La parte más pequeña, que sea para combatir a criminales de alta peligrosidad y que se muevan en toda la nación; mientras que la parte más grande, sea asignada a todos los municipios y distritos del país, para que por fin podamos defendernos de la ola criminal que cada día ahoga más en Colombia.

 

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