Del reclutamiento forzado de niños y otras prácticas reprochables

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La organización Payasos sin fronteras o Clown Without Borders U.S.A estuvo en Cali la semana pasada con su fundador Moshe Cohen, quien visitó zonas vulnerables de la ciudad para trabajar con los niños.

Una campesina de la zona rural de algún municipio del departamento del Cauca le contó a una familiar suya en Cali cómo de un momento a otro debió llegar a la vivienda de esta persona acompañada de su hija, una niña de 12 años, porque guerrilleros habían llegado a las puertas de su casa reclamando a la menor para llevársela con o sin el consentimiento de los padres para hacer parte de las filas de uno de los frentes de este tipo que operan al margen de la ley en esa zona. Luego, nunca más se volvió a hablar del asunto.

Si la mujer no huye con su hija, ambas dedicadas a las humildes y muy dignas labores de la tierra que posee su familia, este hubiera sido el comienzo de un siniestro cuento de horror que la niña, en vez de leerlo por accidente al habérselo encontrado en la escuela, hubiera tenido que padecido, como lo han vivido, según algunos escuetos informes, miles de niños en Colombia.

La historia se repite una y otra vez: la zona rural de un municipio del Cauca es solamente uno de los escenarios, porque lo mismo pasa en otros cientos donde los padres no están felices viendo crecer a sus hijos; por el contrario, la angustia los atrapa porque sus niños entran a una edad bastante interesante para quienes consideran que son aptos para combatir en una guerra totalmente ajena.

Este 27 de abril se celebra el Día Internacional del Niño; fecha establecida desde 1924 para el reconocimiento del importante papel del niño en la sociedad por parte de instituciones de todos los  ámbitos. En el marco de esta fecha se realizan jornadas en colegios, escuelas, instituciones, organizaciones, entidades y una vez más se recuerda a la sociedad civil que los niños son seres humanos que tienen derechos que deben ser respetados sin excepción alguna.

Seguramente, y desde comienzos del mes lo hemos visto, ya comienzan a oírse los mensajes, las campañas y las actividades en torno a la fecha. Se habla de calidad educativa, del derecho a la salud, a la recreación, a tener una familia, etc. Solo que en países como Colombia, en regiones como la suroccidental del país y en ciudades como Cali los mensajes tocan fibras de una problemática que aunque tiene muchos dolientes, no acude a la exactitud y se convierte en un tema del que incluso da miedo hablar: el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes.

“El reclutamiento forzado nos puso a correr”: psicólogo Fernando Ruano

Combatir el reclutamiento forzado de los niños colombianos puso a correr, en sentido figurado y  literalmente, a organizaciones que trabajan para combatir ese flagelo. Son varias las que se conforman como fundaciones, organizaciones o voluntariados para trabajar en toda Colombia generando en las familias la conciencia de brindar a los niños un ambiente sano para su desarrollo y crecimiento. Ello, según voceros de las mismas organizaciones, garantiza que de alguna manera el menor no se vea atraído por pertenecer a un grupo ilegal.

Un caso concreto es la organización ‘Nuestra niñez, tarea sin fin’, que por estos días realiza  carrera atlética que contará con la participación de niños con sus padres. Como acto simbólico, desde hace cuatro años en versiones seguidas, esta maratón se expresa contra el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes.

Según el representante en Cali de ‘Nuestra niñez, tarea sin fin’, el psicólogo Fernando Ruano, hoy los niños están expuestos a la vulneración de sus derechos porque son  presas  fáciles de grupos que los reclutan y obligan a las familias a que los niños, niñas y adolescentes sean actores del conflicto. “Los niños deben estar estudiando, viviendo en familia, ojalá con la figura presente de un padre y una madre, practicando un deporte, participando en el coro de su escuela, no empuñando armas y delinquiendo”, asegura Ruano.

Cali es una de las capitales del suroccidente colombiano, la principal de la región y la máxima receptora de víctimas del conflicto, adonde llegan no solo desplazados, sino que en medio de esa población están los padres de familia, que huyeron porque la vida de sus hijos corría peligro tras haberse opuesto a que miembros de grupos al margen de la ley se los llevaran. Además, cabe resaltar que la capital vallecaucana tiene una estrecha conexión con regiones complejas por este problema como Cauca, Nariño, Chocó.

El Psicólogo Fernando Ruano es vocero de la organización Nuestra niñez, tarea sin fin, que trabaja contra el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes
El psicólogo Fernando Ruano es vocero de la organización Nuestra niñez, tarea sin fin, que trabaja contra el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes

El reclutamiento forzado es un problema visible pero no cuantificable

Cifras a nivel nacional hablan de 17.000 niños tomados por grupos guerrilleros, bandas criminales y hasta de delincuencia común, que de alguna manera reclutan porque siempre resulta más fácil aconductar a un niño para que haga lo malo, que entrenar a un adulto para lograr el mismo objetivo. Sin embargo, siempre que se pretende hablar del tema con cifras exactas, genera polémica y resulta hasta osado establecer cantidades, argumentado que es muy difícil establecer cuántos menores de edad están en las selvas de Colombia haciendo parte de un grupo de estos y bajo qué condiciones.

El psicólogo Ruano afirma que “el panorama puede estar cargado de incertidumbre precisamente por el desconocimientos de datos exactos, lo que hizo que en un primer momento se visibilizara el problema del que nadie quería hablar: el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes. Ya visibilizado y admitido por la sociedad, el trabajo de la organización se concentra en la promoción, protección y atención de los derechos de la comunidad infantil”.

También indica que “hoy en día y después de varios años de investigación, de trabajo de campo estamos claros con el trabajo social que hacemos concentrado en las familias. Sabemos que aunque se hable de reclutamiento forzado (obligado) es un factor importante cómo está constituido el círculo social en el que se desenvuelve el niño, cómo se compone su familia, en qué ambiente vive. La seducción de estos grupos que reclutan se dirige a las carencias socioafectivas que tenga el menor”.

Las organizaciones que trabajan haciendo campaña contra el reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes tienen sus reparos en la forma como actúa la autoridad, que en ciertos casos no ejerce su función. La mayoría indica que el país requiere de una autoridad que aplique las sanciones pertinentes contra quienes violan los derechos de la población infantil; de lo contrario, las campañas, las jornadas educativas, las conferencias y todo lo que se haga no tendrá el respaldo suficiente.

En medio del reclutamiento forzado se violan todos los derechos de los niños, niñas y adolescentes: el derecho a la educación, a la recreación, a la vida. Y es de pleno conocimiento el abuso sexual del que son víctimas niñas y adolescentes, que luego en estado de embarazo son obligadas a abortar.

En el reclutamiento forzado no se respeta  el derecho a la inclusión porque los niños son aislados de la sociedad y dedicados solamente a la delincuencia. Coinciden las organizaciones que este flagelo presente en Colombia, que aún no se sabe si en mayores o menores proporciones hoy en día, no solamente es la violación a todos estos derechos, sino que de cara al mundo es la violación del Derecho Internacional Humanitario, DIH.

Organizaciones internacionales interesadas en apoyar a Colombia en medio del conflicto

Esta semana estuvo en Cali la organización Payasos sin fronteras U.S.A (Clowns without borders U.S.A), representada por uno de sus fundadores Moshe Cohen, quien por primera vez llegó a la capital vallecaucana. Cohen estuvo en la ciudad en el marco de la celebración del Día Internacional del Niño para realizar una labor humanitaria en zonas consideradas vulnerables. Él ha visitado cerca de 50 países con la misma característica, conflicto armado en sus territorios, adonde llega para hacer labor humanitaria basada en el arte del clown.

Antes de visitar a la población infantil, Moshe dictó un conversatorio sobre la labor humanitaria de esta clase de organizaciones y fue enfático en afirmar que su trabajo se concentra en la niñez, sobre todo en medio del conflicto, porque “los niños no tienen poder ante el mundo”. Esta frase, aunque sencilla, caló en la reflexión central del evento al que asistieron profesionales de la salud, sociólogos, artistas, periodistas, con quienes el voluntario compartió diversas experiencias acerca de la ayuda que brinda a la comunidad infantil.

Moshe ha estado en zonas de conflicto en México, India, en países del África, en Guatemala y por una semana dedicó su labor a la población infantil caleña entregando un mensaje de respeto a los derechos de la niñez.

 

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