Desarrollo social y económico en épocas de crisis

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Por Oscar Gamboa Zúñiga

El mundo sigue exhibiendo asimetrías en el desarrollo social y económico que indudablemente se incrementarán por culpa de la pandemia. Esto desde luego se sentirá con mayor rigor en países que funcionan bajo gobiernos corruptos, mediocres e irresponsables, y sobre todo donde hay una ciudadanía aletargada que al elegirlos y seguirlos eligiendo, los acepta y gradúa como las formas “correctas” de gobierno.

Por lo anterior, viene a lugar revisar las diferentes teorías que expertos y estudiosos han expuesto sobre estos temas en varios momentos de la historia. Esto para atrevernos a opinar y tratar de generar reflexiones que puedan ayudar a dar luces para enfrentar los tremendos desafíos sociales y económicos que hoy tenemos, los cuales, sino se atienden con la seriedad y la responsabilidad requerida, escalarán, deteriorando la confianza de los ciudadanos en sus gobiernos y con ello erosionando la democracia, y lo más grave, generando problemas de violencia que tienen como punto de ignición los problemas sociales mencionados.

Los economistas clásicos, plantearon un desarrollo basado en dos grandes soportes, el uno, la naturaleza y el otro, el ser humano. Era una visión antropocéntrica, donde la economía se subordinaba al bienestar de las personas. Esta visión del desarrollo se fue perdiendo hacia mediados del siglo XIX y hacia los años 30 del siglo XX ya el modelo neoclásico imponía las reglas de juego y aquí, el capital físico se convierte en la fuente esencial del crecimiento económico como base del desarrollo social, o sea, ya no es el ser humano el centro sino la acumulación de capital.

El economista y ambientalista chileno Manfred Max-Neef planteó sus conceptos de desarrollo basándose en las necesidades axiológicas y existenciales del ser humano. Frente a los existencial hablo de cuatro categorías: ser, tener, hacer y estar. Y en lo axiológicas hablo de: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad. Se observa entonces que sus teorías giraban alrededor del ser humano.

 

El Banco Mundial habla de redistribuir el crecimiento; la OIT habla de satisfacer las necesidades básicas buscando el logro de niveles mínimos de bienestar material e inmaterial para la población; la ONU ha hablado de crecimiento económico, equidad, seguridad humana, sostenibilidad y participación; importantes economistas como Jeffrey Sachs habla de desarrollo sostenible basado en desarrollo económico, sostenibilidad ambiental y buena gobernabilidad y gobernanza.

 

Sin pretender ser comprehensivo, lo que se debe es explorar el cómo a partir de los planteamientos y teorías alrededor del desarrollo, se configura un cuerpo sólido para encontrar la mejor respuesta a la crisis de la pandemia. Esto es de singular importancia porque como se mencionó en líneas anteriores, la explosión social será incontenible si no se atiende de la mejor manera el problema de la pobreza y desigualdad detonada por el Covid 19.

 

Los postulados de Max-Neef hoy ganan mucha vigencia porque más allá de lo existencial que es tangible, se necesita trabajar lo axiológico ya que las cuarentenas, toques de queda, distanciamiento social y otras necesarias disposiciones han golpeado a las personas y a las familias, sobre todo aquellas que han perdido seres queridos por culpa de este mortal virus. Superado el virus, se necesita recreación, libertad, afecto, subsistencia, entre otras.

 

Se necesita audacia por parte de los gobernantes y los tomadores de decisión para saber leer el complejo escenario y buscar un punto de equilibrio entre las diferentes teorías de desarrollo económico y social, de manera que se puedan enfrentar con posibilidad de éxito los tremendamente complejos desafíos que nos plantean las circunstancias.

 

Hay dos escenarios, el uno, el económico donde los empresarios y comerciante demandan flexibilidades para contener la debacle en las ventas, los ingresos y las consecuencias de tener que despedir personal y/o cerrar locales comerciales. El otro, el del sector salud donde se demandan medidas restrictivas porque se observa un nivel de contagios creciente, a veces incontrolable y desde luego la pérdida de vidas humanas que tiene un muy profundo contenido de dramatismo.

Los gobiernos a todo nivel podrían habilitar mesas técnicas, pero no con criterios de poder ni estereotipos sociales o económicos, sino de puro realismo social. Por ejemplo, si en una ciudad se convoca en simultaneo a representantes del sector salud, voceros de los comerciantes de los centros comerciales, grandes superficies y/o gremios, del sector académico-científico, alguien que venda tintos o empanadas en la esquina del barrio más humilde, entre otros, para escucharles, conjugar visiones y realidades, se podrían generen insumos para tomar las mejores decisiones y sobre todo con un buen sentido de equilibrio y compromisos de todas las partes para asumir responsabilidades para el control social del virus.

Toca revisar lo revisable para ajustar lo ajustable porque las cosas no van bien y ni se recupera la economía ni se disminuye el numero de contagios y muertos.

QUE DIOS META SUS MISERICORDIOSAS MANOS

 

 

 

OSCAR GAMBOA ZUÑIGA

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