Descentralización y democracia

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Los seres humanos por naturaleza exhibimos temores para avanzar en acciones que  impliquen cambios frente a lo que se viene realizando en la rutina de la vida diaria, así sea que esos cambios puedan traer beneficios. Esta parece ser la característica de la política colombiana  frente a los cambios estructurales que se están necesitando en el país.

La descentralización es uno de esos cambios en los cuales el país debe iniciar desde ya una agenda transformadora. Aquí fue tímida la Constitución de 1991. La misma diversidad nos plantea el escenario propicio para disponer de los anclajes para la descentralización, ya que nuestra diversidad es de tipo geográfica, orográfica, étnica, cultural, ambiental, gastronómica, musical, productiva, entre otras. El diseño e implementación de políticas diferenciales y con ellas la dotación de autonomías regionales, según las fortalezas de las regiones, muy seguramente potenciara esas fortalezas territoriales, sin necesidad de que vayan y regresen a Bogotá con las consabidas mutiladas acomodaticias al centralismo. Esto elevaría el autoestima de los actores regionales, les permitiría incorporar su sapiencia y conocimientos tradicionales, y con ello se dispondría de verdaderos “inputs” para avanzar en un desarrollo regional en Colombia que refleje la piel de las regiones y su diversidad. Es inconcebible por ejemplo, y a propósito de los paros que hoy aquejan al Choco y Buenaventura  que no existan políticas y leyes diferenciales para la ejecución de proyectos de desarrollo, de manera que en regiones como estas se puedan ejecutar los recursos con la rapidez y diligencia que demanda la angustia y la desesperanza, y no se someta a la gente a las tortuosas esperas para ver las obras en ejecución y con ello se afecte la credibilidad y la confianza en las entidades públicas y en el gobierno. Lo anterior, también demanda de una gerencia eficaz desde el territorio y de unos modelos educativos que exhiban pertinencia con las fortalezas descritas así como también calidad educativa. Por ejemplo es inconcebible que teniendo Buenaventura los principales puertos marítimos del país en movimiento de carga, no existan programas académicos sólidos en asuntos portuarios que formen los verdaderos gerentes y líderes de esta prospectiva.

Estas son las apuestas que deben hacer los partidos políticos para ir recuperando sintonía con las regiones y sus gentes, que les lleve a convertirse en verdaderos padrinos de los sueños para que estos se puedan convertir en realidad. Las frustraciones de los sueños de las gentes en estas regiones, no tengo duda que han contribuido con el conflicto y las prácticas ilegales de diferente tipo. Si trabajamos por convertirlos en realidad, se contribuirá a la construcción de un buen clima de convivencia y paz que tanto se necesita en las diferentes regiones del país.

Repensar la pobreza es hacer cosas diferentes para enfrentarla. No podemos esperar cambios si seguimos haciendo lo mismo que hemos hecho y esto implica entonces que le apostemos a un nuevo modelo de gobernabilidad con fundamento en la  descentralización.

En una próxima columna espero adentrarme con cifras en las bondades de la descentralización fiscal y que ojala esto sirva para que aflore el debate nacional frente al tema, sincero y sin  temores que derive en insumos para la reinvención de Colombia de cara a una verdadera paz.

Oscargamboaz1@hotmail.com / @Osgazu

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