Día Internacional de la Mujer Trabajadora

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Floro Hermes Gómez Pineda

Twitter: @Florohermes

Este domingo 8 de marzo celebraremos un nuevo Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, denominado así desde 1977, cuando la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas proclamó al 8 de marzo como día para su conmemoración, no obstante haber sido festejado durante dos años (entre 1975 y 1977) como Día Internacional de la Mujer y sesenta y cuatro años ininterrumpidos como Día Internacional de la Mujer Trabajadora, por iniciativa en este último caso de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, en 1910.

Decir día internacional es un tecnicismo que hace referencia a la primera marcha de mujeres realizada simultáneamente, el 19 de marzo de 1911, en cuatro países: Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, exigiendo igualdad económica y política, sin lugar a dudas un afortunado adelantamiento en el tiempo, tal vez no bien comprendido para ese momento histórico anterior a la Primera Guerra Mundial.

Hoy, en cuanto Día Internacional de la Mujer, representa un movimiento de mujeres con sus niñas, sin importar su nacionalidad o situación geográfica, que reclama sus garantías en cuanto género, en el sentido de abolir todas aquellas normas culturales, sociales o económicas que les limitan sus potencialidades humanas, las cuales no reconocen ni pueden reconocer fronteras, pues quiere decir admitir fraccionar su lucha por países o naciones.

Y hoy, en cuanto el tema para 2014: “Igualdad para las mujeres: progreso para tod@s”, cobra mayor significado impedir el escindir de su lucha por países o naciones, para asegurar que las mujeres de todo el mundo impulsen su potencial sin discriminación por razón de nacionalidad, pues la condición de género es universal e indistinguible entre territorios, sin importar como se les denomine políticamente.

En tal sentido, cobra importancia hoy la idea de “feminización de la pobreza”, la cual en Colombia, a pesar de las múltiples evidencias científicas sobre los determinantes de género de la pobreza, sigue siendo eludida en su discusión. Resultado: la gestión de las fuerzas gubernamentales permanecen ciegas al género, a pesar de saber que varones y mujeres habitamos un territorio bajo relaciones de poder desiguales.

Por lo tanto, más que celebrar el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional, debemos comprometernos los partidos políticos colombianos en atacar las causas de la pobreza femenina para poder aspirar a revertir las situaciones, de orden estructural, de desigualdad y de discriminación que desembocan en las sobrecargas de trabajos productivos, reproductivos y comunitarios que han soportado y soportan nuestras mujeres.

En conclusión, la cuestión no es una conmemoración de orden internacional sino un asunto de orden universal como es el género femenino; no es la celebración de un día en el cual regalar una flor, ofrecer una serenata o regalar un chocolate, sino la decisión de una diaria e ininterrumpida acción contra los factores de desigualdad y de discriminación que agobian la existencia femenina en nuestro país, nuestro continente y el planeta para hacer realidad el propósito de “Igualdad para las mujeres: progreso para tod@s”.

 

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