Diversidad y Pobreza: la paradoja de los afrovallecaucanos

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Colombia cuenta con una población de alrededor 4 316 592 habitantes que se reconocen a sí mismos como afrocolombianos, lo que corresponde a 10.6% de la población nacional. Los afrocolombianos se encuentran concentrados en unos pocos departamentos y regiones del pais, entre ellos el Valle del Cauca, que cuenta con alrededor de una cuarta parte de la población total.

Cali, como ciudad capital y centro urbano, es la ciudad con la mayor concentración de población afrodescendiente en todo el país, con 542 936 habitantes, que representan el 26,1% de la población de la ciudad. Sin embargo, a pesar de constituir una población importante numéricamente, continúan siendo una minoría en términos absolutos en Cali, en el Valle y en la amplia mayoría del país.

Además, gran parte de los afro evidencian una concentración geográfica intra muros, pues existe una conglomeración de afrodescendientes en microterritorios específicos en las ciudades, como puede observarse en el distrito de Aguablanca en Cali.

Remontarse a la época de la Colonia es aún útil para explicar la situación actual de esta comunidad como parte de la nación colombiana. Este grupo étnico, con una clara desventaja histórica desde su arribo al país como esclavos, todavía se encuentra en condiciones desfavorables en comparación con el resto de la sociedad colombiana.

A pesar de la abolición de la esclavitud, la ampliación de sus derechos y libertades, la añoranza nacional de proteger a las minorías étnicas y la provisión oficial de la ciudadanía, las comunidades negras continúan evidenciando situaciones de adversidad y rezago socioeconómico.

La evaluación de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas, efectuada por PNUD Colombia, hace pertinente analizar detenidamente la situación de la comunidad afrovallecaucana en relacion con estas metas. Un diagnóstico y análisis de esta región es imperativo al considerar que el departamento del Valle del Cauca cuenta con la mayor población afrodescendiente en el país y con uno de los porcentajes más altos en proporción con la población no étnica.

La peculiar situación del Valle permite un análisis representativo de la realidad de las comunidades negras del país. La concentración de población afro que se da en el departamento revela las disparidades entre los grupos poblacionales en el país, aunque en casi todos los indicadores el Valle se sitúa en los primeros lugares, junto a Bogotá.

A pesar de las notorias diferencias interregionales, por ejemplo, entre departamentos más homogéneos en población negra o no étnica, el estudio del Valle ofrece una comparación más clara entre ambos grupos en un contexto más definido.

La Pobreza

Pese a que la pobreza no se limita únicamente al ámbito material, los Objetivos del Milenio sí la miden en base a ingresos. La pobreza también incluye la imposibilidad de acceder a “servicios e ingresos necesarios para tener un nivel de vida digno”. Los indicadores socioeconómicos usados para comparar la situación de los afrocolombianos con la del resto de la población revelan condiciones preocupantes.

Estudios para el caso de Cali y el Valle, evidencian un escenario desfavorable para los afrovallecaucanos, pues su situación económica continúa siendo claramente inferior a la de los habitantes no étnicos. Aunque la disparidad entre vallecaucanos afro y no étnicos sigue siendo evidente, el departamento cuenta con una de las realidades más alentadoras de todo el país.

Al igual que el resto del país, en el Valle las discrepancias entre la población afro y no étnica son más notorias en los centros urbanos que en el sector rural. En Cali las tasas de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) son considerablemente más elevadas que aquellas del campo vallecaucano. Mientras que 15,9% de los afrodescendientes en Cali tienen NBI, solo el 9.2% de la población no étnica las tiene.

A pesar de ser uno de los porcentajes más bajos del país, la cifra continúa evidenciando la situación de desigualdad y defavorabilidad que aqueja a las poblaciones negras. Las condiciones generales de vida de esta comunidad son consecuentemente inferiores y se traducen en un impedimiento para el ejercicio pleno de sus derechos y el goce de una vida digna.

Estudios hechos por la Alcaldía de Cali en los últimos años revelan la fuerte exclusión social de las poblaciones negras en la ciudad. La división geográfica de la ciudad, con territorios mayoritariamente no étnicos y afro, revela la infortunada relación entre posición socioeconómica y raza. Comparando el nivel de ingresos entre habitantes de barrios de estrato 1 y 2, se deja al descubierto una relación directa entre ingresos y color de piel.

En los barrios de la parte oriental de la ciudad, con poblaciones mayoritariamente negras, en promedio el 38.7% de los hogares tenían ingresos inferiores a $ 200 000 pesos, y el 75.7% inferiores a $ 400 000. Por otro lado, en los barrios de la ladera occidental,con porcentajes de población afrocolombiana inferiores a 22%, en promedio el 32.7% de los habitantes, reportaron ingresos por menos de $ 200 000 pesos, y 69.2% por menos del doble. La brecha económica evidencia que la población negra, concentrada en áreas particulares de la ciudad sí recibe ingresos menores que sus pares no étnicos.

Cuando además se compara la situación económica de las familias negras con sus condiciones de vida, se puede observar una situación aun más preocupante de pobreza. La ocupación promedio de un hogar (afrocaleño y no étnico) en los barrios estudiados es de 4.5 habitantes, lo que implica que cada persona debe sobrevivir con entre 0,75 dólares y 1,50 dólares diarios.

Sin embargo, en los barrios predominantemente afro la situación se agrava notoriamente. “En Potrero Grande (60,6 % de afrocolombianos) el ingreso per cápita en 1 de cada 2 hogares es inferior a un dólar diario, y en 9 de cada 10 es inferior a 1,50 dólares. En Sardi (84,8% de afrocolombianos) 2 de cada 3 hogares tienen ingresos promedio por persona/día inferiores a l dólar, y en 9 de cada 10 son inferiores a 1,50 dólares”. Una vez más: cuanto mayor es el porcentaje de poblacion afrocolombiana, peor es la situacion socioeconomica promedio de la comunidad.

A pesar de que los departamentos con poblaciones pequeñas de afrocolombianos denotan las reducciones más considerables de la pobreza extrema, el Valle no sigue la tendencia al aumento de los departamentos con poblaciones igualmente importantes de afrodescendientes. La reducción casi mínima en la tasa de pobreza extrema de tan solo 0.2% entre 2002 y 2009 difiere del aumento considerable en la tasa de los departamentos con mayor proporción de población negra, como el Chocó y el Cauca.

Educación Básica Universal

La mayoría de los indicadores educativos relacionados con este objetivo no parecen revelar brechas significativas entre afrodescendientes y el resto de la población, incluida la cobertura y la asistencia en los niveles de educación básica y media. Según la evaluación de la PNUD, el cumplimiento de este objetivo es factible dado el comportamiento reciente del país en esa dirección.

Las tasas de analfabetismo, por un lado, sí evidencian brechas entre grupos poblacionales. Cali, por ejemplo demuestra la desventaja de los afrodescendientes, pues 17.5% de los mayores de 65 años son analfabetos. En general, a menor la edad, menor es la tasa de analfabetismo y su brecha, lo que lógicamente implica un resultado positivo en ese frente y que se puede relacionar con las tendencias positivas en la cobertura educativa.

Una mirada más detallada hacia otros elementos indicativos del sector de la educación revela otras diferencias entre poblaciones. El informe abarca áreas de índole educativo que a pesar de no ser parte de los Objetivos del Milenio siguen siendo vitales para el desarrollo del país, principalmente la educación postsecundaria.

Las diferencias en el acceso a la educación terciaria son preocupantes en Cali, donde la cifra de los no étnicos con educación superior y posgrado (13.4%) supera en más del doble la de los afrodescendientes (6.0%).

La brecha en las etapas tardías de la vida educativa refleja asuntos pendientes por resolver en las etapas anteriores pues, como resultado de una desventaja acumulada, los afrodescendientes llegan a programas de educación terciaria con niveles educativos deficientes y, por ende, con menores chances de poder acceder a programas de educación postsecundarios.

Es preocupante la relación entre el porcentaje de población afrocolombiana y la calidad educativa en una región, como lo sugiere el caso de Buenaventura, donde el 70.4% de los planteles educativos de la ciudad son de nivel bajo, inferior o muy inferior de acuerdo con las pruebas de Estado. Esta deficiencia en calidad educativa “permite afirmar que en los asentamientos donde predomina la población afrocolombiana se ofrece educación de menor calidad”.

Así pues, aunque se logre garantizar el acceso a educacion basica y media, la pésima calidad de los planteles educativos no contribuye a la superación de barreras ni a la eliminación de brechas en etapas tardias. El hecho que la educacion de los afrocolombianos sea inferior a la de sus pares no étnicos implica obvias dificultades para acceder a otras etapas de educacion, ingresar al mercado laboral o permitir la movilidad social, y no contribuye a romper el ciclo vicioso de la pobreza intergeneracional.

Las razones en las diferencias de acceso y en la permanencia en la vida educativa son diversas, pero evidencian la necesidad de un acompañamiento a las poblaciones desaventajadas como los afrodescendientes, que no cuentan con las condiciones óptimas para avanzar o permanecer en los distintos programas educativos.

Permanecer en la vida escolar se encuentra fuertemente ligada con la situación socioeconómica, por lo que la relación entre el primer y segundo objetivo, al igual que las brechas en ambos, es supremamente importante. La pobreza tiene una clara incidencia en el desempeño académico pues implica la imposibilidad de acceder a recursos básicos para el estudio como los libros, la alimentación, otros materiales o asistencia adicional.

Teniendo en cuenta la relación entre pobreza y educación, los afrodescendientes ingresan a la vida académica desde posiciones desfavorables: su situación económica es generalmente precaria, o por lo menos peor que la de los no étnicos.

Por esta razón, como ya se ha sugerido, no basta con impartir educación aceptable para alcanzar logros educacionales, sino que es preciso compensar los efectos de las limitaciones de origen socioeconómico que afectan el rendimiento escolar.

Se requieren políticas de acción positiva enfocadas en la situación específica de los afrodescendientes para garantizar la igualdad de oportunidades educativas de esta comunidad.

Equidad de Género y la Autonomía de la Mujer

Como lo reconocen los Estados en la Convención de Belém do Pará, la condición étnica o racial de una mujer puede ser un elemento que menoscaba su situación de igualdad social dentro de una comunidad e impide su desarrollo personal y económico. Las mujeres afro tienen una situación desigual frente a sus iguales de género masculino y sus iguales no étnicas.

Uno de los indicadores fundamentales de este objetivo, la violencia intrafamiliar (VIF), no revela grandes disparidades entre las distintas poblaciones nacionales, salvo el caso del Chocó. No obstante, Buenaventura como ciudad vallecaucana y negra por excelencia tiene una tasa de VIF, por 100 00 habitantes, de 174, lo que equivale a 28 puntos por debajo de la tasa nacional.

A pesar de que las mujeres como tal ya sufren de una mayor tasa de desempleo que los hombres, las afrocolombianas evidencian niveles aún más elevados. Mientras que en Cali alrededor de 6% de los hombres estaban desempleados en el 2004, 8% de las mujeres no étnicas y 11% de las afrocolombianas se encontraban en la misma situación. Aunque es un porcentaje bajo en comparación con el nacional, la brecha de aproximadamente 100% entre hombres y mujeres afro en ambos casos es muy diciente.

Además, las circunstancias en las cuales las mujeres, y en particular las afrodescendientes, ejercen sus actividades laborales son considerablemente inferiores a las de los hombres y las mujeres no étnicas. Sobre todo en términos de remuneración, la raza es un elemento en contra de la equidad y paridad laboral: las mujeres afrocolombianas en Cali ganan 18.5% menos que las mujeres no étnicas, y 54.7% menos que los hombres no étnicos.

Consideraciones

A pesar de que la población no étnica es la mayoría en Colombia y en el Valle, el espíritu liberal de la democracia Colombiana y la Carta Magna de 1991 resaltan la importancia de las minorías étnicas como los afrocolombianos.

El reconocimiento de los derechos étnicos y territoriales consignados en la Constitución debe dar paso a la implementación de políticas que garanticen su respeto y eviten su vulneración directa o indirecta.

A pesar de que la Constitución del 91 alteró y fortaleció significativamente la posición de comunidades minoritarias como la afrocolombiana, las herramientas que le proveyó deben ser potencializadas por las autoridades locales para garantizar su ejercicio pleno.

La no violación de los derechos y libertades de las comunidades constituye el accionar suficiente de un Estado minimalista, pero en el contexto moderno de participación gubernamental el respeto a las atribuciones legales debe ir acompañado de garantías para su ejercicio y el aseguramiento de un terreno de juego comparable para todos los jugadores.

Indudablemente, el periodo post 1991 ha creado el ambiente propicio para continuar avanzando en esta dirección, pero los indicadores del PNUD resaltan la necesidad de adoptar acciones concretas enfocadas en la realidad específica de los afrocolombianos.

Las acciones consecutivas de los gobiernos recientes han logrado empoderar legalmente a la comunidad afrocolombiana, pese a haber fallado en la supresión de las grandes brechas que los separan de sus pares no étnicos.

La situación claramente desfavorable de la comunidad afrovallecaucana manifiesta la necesidad de adoptar e implementar políticas de acción afirmativa que incorporen la realidad única de estos habitantes. Las condiciones desiguales en las que los afro se deben desenvolver han conducido a inmortalizar el ciclo de la pobreza y dificultar la movilidad social y económica.

El arraigo histórico de la disparidad social y económica continua fuertemente cimentado en la realidad vallecaucana por medio de estereotipos, segregación territorial, barreras estructurales, entre otros.

Los avances ínfimos en reducción de pobreza extrema dejan al descubierto la necesidad de implementar políticas diferenciales que no ignoren la realidad particular de los afro. El éxito de políticas orientadas en suprimir las brechas socioeconómicas en departamentos de población mas heterogénea demuestra que estas son en esencia políticas útiles.

Para tener en cuenta…
El PLC firmó un compromiso junto con otras organizaciones políticas para promover propuestas programáticas, legislativas y normativas con enfoque diferencial étnico en mayo de 2012. El acuerdo incluye la promoción de la multiculturalidad, el fortalecimiento de liderazgos y su formación y capacitación.

Sin embargo, el retroceso en departamentos negros por excelencia o el avance mínimo en otros de población negra considerable demuestran la necesidad urgente de tener en cuenta las realidades locales de minorías étnicas para avanzar en la reducción de las brechas entre grupos poblacionales.

Los gobiernos municipales con poblaciones heterogéneas deben, entonces, incorporar políticas públicas diferenciales que puedan proveer instrumentos adaptados a las realidades diferentes de sus habitantes.

Sin implicar la provisión de beneficios que sobredimensionen la desigualdad, sí debe haber consideraciones importantes acerca de las desventajas en las que se encuentran algunos grupos y la necesidad de proveerles abastecimientos especiales que les permitan estar en condiciones comparables de las de la población mayoritaria.

Veinte años después de promulgada la Constitución, es evidente que a pesar de las herramientas ahí contenidas las comunidades afrocolombianas continúan en una posición de clara desventaja y rezago frente a sus iguales no étnicos.

La creación de herramientas legales no es suficiente para eliminar las brechas socioeconómicas de la comunidad afro en el Valle o en el país, pese a los logros recientes en la materia. Las tendencias alentadoras en materia socioeconómica ocultan, como lo revela el PNUD, aspectos más preocupantes cuando se desgranan para entender realidades más específicas como la de los afrovallecaucanos.

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