Divide y reinarás

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Por Hector Riveros Serrato

@hectorriveros

La posibilidad de terminar el conflicto armado con la guerrilla de las FARC que ha aquejado al Cauca y a toda Colombia desde hace más de cinco década parece cercana. Los avances del proceso lo hacen irreversible como lo indicó esta semana el Presidente del banco de Colombia y miembro de la recién creada comisión asesora de paz.

Como resultado del mismo la confrontación ha disminuido en forma considerable: la guerrilla ha decretado un cese de fuego de carácter unilateral hace 100 días y, según dice la propia Fuerza Pública, lo ha cumplido lo que no ha ahorrado muertos y dolor. El Gobierno ha suspendido los bombardeos que si bien fueron eficaces para combatir a la guerrilla también causaron miedo y desazón en los campos caucanos. Las Farc han dejado de secuestrar y no ha habido ataques a carreteras e instalaciones eléctricas. La guerra en Colombia está virtualmente terminada dijo Joaquín Villalobos un reconocido experto internacional en materia de conflicto que ha seguido de cerca este proceso.

Los coletazos de la guerra, sin embargo se siguen sintiendo. Hace 48 horas un soldado resultó muerto y tres más heridos por el estallido de una mina que las FARC se han comprometido a ayudar a desenterrar.

La persistencia gubernamental en seguir con el proceso de paz, a pesar del costo político que le ha significado al Presidente Santos y de la resistencia de los opositores que han acudido a todo tipo de instrumentos –legales e ilegales- para desprestigiarlo, hará –esperemos- que relativamente pronto las FARC dejen de usar la violencia pretextando razones política y deje de cometer delitos y tropelías que nos han dejado tanta tristeza, pero esa no será la paz, a partir de ese momento los demás ciudadanos ya no tendremos “el parapeto” de las FARC para achacarles a ellos las razones de la violencia, a partir de allí seremos nosotros quienes tendremos que responder por si esta es o no una sociedad que puede convivir en paz.

La propuesta segregacionista de la senadora Paloma Valencia, en la que invita a que los “indios” se ubiquen en una parte del territorio caucano y los “mestizos” en otra, que de alguna manera ha sido recibida con beneplácito por un sector de la sociedad caucana, es como una especie de cachetada para mostrarnos que tan lejos estamos de conseguir la paz.

La Constitución de 1991 apostó por un modelo de sociedad incluyente y pluralista. Su enorme poder transformador sirvió para reconocer derechos a sectores sociales tradicionalmente marginados o espoliados: los indígenas, los negros, los no católicos y un largo etc. Se trata de procurar todo lo contrario de lo que propone la senadora Valencia: integrarnos en una sociedad heterogénea y diversa, en la que los unos no le impongan sus reglas y visiones del mundo a los otros.

Los que aplauden la propuesta se auto eximen de la responsabilidad de tener una de las sociedad más desiguales del mundo y de que el Cauca sea uno de los departamentos con mayores niveles de pobreza y conflictividad de Colombia. Ese es el Departamento que han construido quienes han tenido la condición de “dirigentes” de todas las especies, políticos, sociales, económicos.

El rechazo generado en la mayoría de la ciudadanía de la idea de segregar al Cauca abre la esperanza de que estemos preparados para asumir la responsabilidad de “construir la paz”.

La coyuntura actual que se desata por la invasión de tierras en el norte del Departamento y a los seguidores de las ideas de Valencia no se les debe olvidar la larga historia de apropiación legal o ilegal de tierras en esa zona que ha confinado a las comunidades negras a barrios marginados en Puerto Tejada y Santander de Quilichao y a largas extensiones de monocultivo cuyo efectos son más bien negativos en la sociedad. Hay suficientes estudios académicos e investigaciones sociales que cuentan esa historia como para que no la tengamos en cuenta en el análisis.

La propuesta de la senadora generó una enorme reacción en su contra en las redes sociales, reacción que rechazamos con vehemencia cuando se dirige a la persona y no a los argumentos, por eso nos quedamos con uno de esos “trinos” de la laureada periodista Mabel Lara, oriunda del Cauca que escribió: “El #cauca ya está dividido: más del 60% de la tierra pertenece a grandes terratenientes que durante años la han hecho improductiva con caña”.

La propuesta de Valencia se ubica en la lógica de dividir para reinar o para seguir reinando sería en el presente caso, solo que dentro de cincuenta años habrá que convocar otra comisión de académicos para que nos expliquen que ahí están las causas del conflicto.

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