Don Rafael Molano Q.E.P.D.

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pablo-uribePor: Pablo Uribe

Twitter: @pablouribe90

Si uno, en un día cualquiera, hace el ejercicio de escuchar una emisora, ver un noticiero o leer un portal de noticias, se va a encontrar con un río de noticias de políticos acusados de corrupción, funcionarios que abusan groseramente de su poder o el último atentado de la guerrilla.

De eso es que nos inundan los medios de comunicación (asumo parte de la responsabilidad), lo cual no es completamente malo, pues si los medios no denunciaran estos hechos, no habría control para los poderosos, nuestra democracia estaría coja. Ese mar de noticias negativas es un costo que hay que pagar para tener un mejor país.

La cosa, es que Colombia no es sólo corrupción y violencia, nuestra nación es muchísimo más. Este hermoso país está lleno de héroes anónimos, que se levantan todos los días temprano, contra viento y marea, a trabajar durísimo para cumplir sus sueños. Colombia es el país de los que se crean las oportunidades.

El potencial emprendedor de esta patria no lo tiene absolutamente nadie más, el Colombiano sale adelante, sin importar las condiciones.

Nunca voy a olvidar un momento hermoso de mi vida: estaba en Buenos Aires y llevaba una semana tomando un café que francamente era horrible -los argentinos no saben hacer café-, cuando un buen día decidimos con unos amigos salir a caminar al mercado callejero de San Telmo y de repente sentí el olor más delicioso del mundo, el olor del café colombiano, en ese mismo momento escuché una voz, con un claro acento paisa, gritando «¡café colombiano, café colombiano!» ¡Que alegría la que me dio!

Paré inmediatamente a mi compatriota y disfrute de uno de los cafés más deliciosos que he tomado en mi vida. Nos pusimos a hablar con el hombre y resulta que se había ido desde Antioquia, con tan solo dos mudas de ropa, a trabajar en Argentina, primero él sólo, pero le fue tan bien que ya se había traído otro amigo y ya tenían su empresita de venta de café Colombiano. Al terminar la charla, uno de mis amigos le dijo algo que nunca en la vida se me va a olvidar: «hágale hermano que usted es Colombiano, en un año que volvamos ya va a tener casa, carro y esposa».

¡Que bonita que es mi patria! Esa es la Colombia de verdad, la emprendedora, la pujante, la que construye. Ejemplos como los del paisa en Argentina, los hay por millones en este país y uno de ellos es Rafael Molano.

Don Rafael es el fundador de Ramo, la empresa que hace mi dulce favorito: el chocorramo.  El sr. Molano comenzó desde su casa, con un crédito pequeñito de la cooperativa Bavaria, como tantos compatriotas.

Y aunque comenzó desde abajo, nunca se dejó amilanar por la grandeza del reto. Don Rafael creó una empresa que fue ejemplar por donde se le viera. Al comienzo Ramo sorprendió a todo el mundo logrando que su ponqué estuviese disponible y fresco en todas las tiendas, algo que nadie más hacía, sus campañas de mercadeo fueron únicas, a tal punto que todos los colombianos recordamos la famosa canción que decía «feliz cumpleaños amiguito / te desea ponqué Ramo». Ramo logró pasar de ser una empresa pequeñita, a tener 3000 empleados y tres fabricas diferentes.

Pero su legado no sólo se queda en números, don Rafael logró endulzarnos la vida a todos los Colombianos con sus productos. Todos nosotros hemos disfrutado de un chocorramo o un ponqué, eso es parte de la infancia de cualquier colombiano.

Don Rafael murió esta semana, pero su empresa, sus productos, sus empleados y su legado están ahí, ayudando a la construcción de este hermoso país. No existiría un mejor homenaje para el sr. Molano que construir un país en donde su historia se repita millones de veces por todo el territorio. Tenemos que crear una Colombia en donde los Rafael Molano puedan cumplir sus sueños.

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