Dos meses de tragedia en San Andrés. Estudiantes de la U. del Valle seleccionados por diseño de viviendas adecuadas para la isla

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Dos meses se cumplieron desde que el Huracán Iota azotó a la Isla de San Andrés, en donde fallecieron 54 personas a causa del fenómeno meteorológico. A raiz de esta tragedia, un grupo de dos egresados y dos estudiantes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle diseñaron un proyecto que fue seleccionado como uno de los proyectos de mejor solución de la convocatoria “Diseño arquitectónico de tipologías de vivienda para los habitantes afectados por el huracán Iota de las islas caribeñas de Providencia y Santa Catalina”

La propuesta de estos integrantes de la comunidad universitaria es una vivienda de dos pisos, pensada según las singulares características culturales y geográficas de la comunidad isleña. El grupo está conformado por el profesor asistente Norberth Aristizábal, el egresado Alexis González y los estudiantes Gustavo Barco y Jean Carlo Dinas.

Esta convocatoria fue promovida por la Sociedad Colombiana de Arquitectos – SCA, con el respaldo del Ministerio de Vivienda Ciudad y Territorio, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD, la Región de Arquitectos del Grupo Andino – RAGA y la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos – FPAA.

El propósito de esta convocatoria es contribuir a la solución de los daños ocasionados por el huracán Iota en las islas caribeñas de Providencia y Santa Catalina. En total fueron seleccionados ocho propuestas: cinco viviendas de un piso, y tres propuestas de dos pisos, entre las que fue seleccionada la de los vallecaucanos.

Los diseños donados debían contar con los parámetros de construcción, seguridad y lenguaje arquitectónico indispensables para atender el riesgo a que se encontrarán sometidas las viviendas una vez construidas y las propias de la población raizal. Así mismo, los diseños debían procurar la conservación de valores identitarios desde lo cultural de la población de Providencia y Santa Catalina, en cuanto a materiales, espacio, forma, volumetría, colores y relaciones espaciales.

Algunos de los criterios y referentes para el diseño de la propuesta debían considerarse para una vivienda unifamiliar aislada, elevada sobre pilotes con altura de piso hasta 1,20 mts; de crecimiento progresivo, que permita el desarrollo de actividades de generación de ingreso familiar como posada turística, trabajo, tienda, entre otros; módulos con áreas de construcción entre 60 y 80 m2; compuesto de sala-comedor, cocina, 2 o 3 habitaciones, 1 baño, 1 depósito de herramientas, buhardilla, porche y/o balcón y cisterna; contener soluciones de captación y almacenamiento de aguas pluviales, y sistemas de reutilización de aguas residuales, pozo séptico o similar; incluir el uso de energías alternativas; entre otros.

El equipo evaluador sugirió a las diferentes facultades y escuelas de arquitectura del país motivar y facilitar a sus estudiantes de último año hacer pasantías en las islas para apoyar y/o ayudar a las familias afectadas por los fenómenos naturales en la reconstrucción de sus viviendas e incluir en sus pensum académicos el desarrollo de talleres sobre alojamientos de emergencia.

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